Pocas son las veces en las que aparece un juego que sorprende en todos los sentidos, esos juegos que reciben el nombre de obra maestra y que lamentablemente dejan el listón demasiado alto. Pocas son las veces en las que un juego nos deja con la boca abierta nada más empezar a jugar, nada más empezar a sentir lo que nos quiere transmitir. Pocas son las veces en las que los desarrolladores nos premian con obras de arte que realmente merecen la pena ser jugados.
Por suerte Braid forma parte de ese reducido número de juegos que pasarán a la posterioridad como uno de los grandes y se hará un merecido hueco en el Olimpo de los juegos.
No, no estoy exagerando, y es que Braid lo tiene todo, es abstolutamente perfecto, ¿contras? por favor, estamos hablando de Braid…
En Braid reviviremos la historia de un joven llamado Tim cuyo objetivo es encontrar a su Princesa, pues ésta fue secuestrada por un horrible monstruo por culpa de un error (o mejor dicho, muchos errores) que cometió Tim. Suena simple, de echo es muy simple, pero precisamente ese es su encanto.
Braid es un juego de puzzles/plataformas en el que tendremos que ingeniarnoslas para ir consiguiendo piezas para formar un óleo en cada mundo, cosa que no será fácil ni mucho menos pues tendremos que darle mucho al coco para conseguir algunas de esas piezas.
Una de las herramientas que tenemos para poder resolver ciertos puzzles es el “tiempo atrás”, si, como en Prince of Persian: Las Arenas del Tiempo, pero con alguna particularidad, y es que podremos retroceder en el tiempo todo lo que queramos además de a distintas velocidades.
Una vez hayamos terminado el juego se desbloqueará un modo que se llama “Pruebas de velocidad” y que como su propio nombre indica se trata de ir completando los diferentes mundos (un total de seis) en el menor tiempo posible.
Una cosa es cierta, si dijeramos que Braid es un juego original estaríamos mintiendo como vellacos, ya que claramente bebe de otros juegos como el ya mencionado Prince, Super Mario Bros., Lolo y Lola… pero los combina tan asombrosamente bien que el resultado es inmejorable.
Gráficamente es precioso, espectacular, maravilloso. Sus paisajes coloridos nos recuerdan a lienzos vivos, es una auténtica gozada para el jugador, lo que se suele llamar “un regalo para la vista”. Además el diseño de los personajes (protagonista, enemigos, jefes finales) es muy ingeniosos y fuera de lo normal.
Llegamos a otro de los puntos fuertes del juego, su banda sonora. Pocas veces me ha ocurrido que he intentado conseguir la BSO de un videojuego, y esta ha sido una de ellas. No os podéis ni imáginar la sensación que da ir recorriendo un precioso prado verde acompañado por el “O son do ar”, mientras escribo éste análisis estoy escuchándolo y se me pone la piel de gallina, es increible.
A estas alturas creo que te habrá quedado claro que Braid es como la oveja negra o el patito feo, pero no en el mal sentido sino todo lo contrario. Es un juego que destaca por encima de todos los demás con facílidad, parece mentira que un juego tan sencillo como este deje a la altura del betún a muchísimos juegos que se han hecho con el triple de presupuesto.
Si te gustan los juegos de plataformas y puzzles, si lo tuyo es eso de pensar como resolver una pantalla o como llegar hasta una repisa o si simplemente quieres disfrutar como un enano con una banda sonora y unos gráficos artísticos increibles no debes dejar de probar Braid, pues no te arrepentirás.