| |
| GRAFICOS |
7.5 | 8.4 |
| SONIDO |
9.0 |
| JUGABILIDAD |
9.0 |
| ADICCION |
7.5 |
|

Introducción
Me presento. Soy el rey, el gobernador, la ley en estas islas, puedes llamarme Dios. Pero aún así, soy un hombre que vive por y para el pueblo. Todo el mundo me quiere, me respeta. Bueno, eso es lo que me gustaría, pero mi ascenso al poder fue más bien problemático... "Golpe de estado" sería la frase adecuada. Nadie espera nada de mi, todos me han perdido el respeto, menos la facción militar, ellos saben verme tal y como soy. Mis cualidades principales son mi carisma (me ayuda a llegarle a más gente a través de la radio tropicana) y mi cuerpo atlético. También sé reconocer que me sobran defectos. Soy mujeriego desde que nací y le guiñé el ojo a la enfermera. También alcohólico y paranoico, mala combinación. Bueno, nadie es perfecto, ¿no?
Siempre quiero que mi gente esté en buen estado, goze de buena salud, por eso tienen que comer. Las granjas pueden producir azúcar, tabaco, plátanos... Supongo que algo de los que salga de aquí les alimentará. Pero dependiendo de la situación de la granja y del rendimiento de los trabajadores, producirá más o menos. Si la producción no genera mucho dinero, se quedará en la isla, pero habrá problemas porque no se exportan productos de nuestra ciudad. En cambio, si genera mucho dinero, pero no es comestible (Tabaco) el caso será el contrario, la gente querrá comer, pero los puros no se comen. O no se deberían comer.
El tema de los trabajadores es simple. Debemos contratarlos, subirles el sueldo para atraer más gente y que mejoren su rendimiento. En el caso de las granjas, no hace falta muchos títulos ni carreras universitarias para poder arar la tierra, pero en otros negocios, deberemos contratar inmigrantes que cumplan los requisitos si la población autóctona no los cumple. Y claro, si algo funciona, posiblemente siga igual o tire a más. Así que le damos la orden a la oficina de empleo de abrirle las puertas a los inmigantes.
Pero claro, poco a poco nuestro paraíso tropical se llena de gente de medio mundo dispuesta a ganarse el pan. Pero eso no les gusta a los Tropicanos, los de fuera les están quitando lo de dentro, algo va mal. Empiezan tiempos malos, las revueltas del populacho se dan más a menudo de lo debido, los gobiernos mundiales intentan meter la nariz allá donde puedan, nos presionan con préstamos y tratos que supuestamente harán que todo vaya a mejor.
Y para colmo, la religión. Desde el más profundo respeto, pero ya sabéis que cuando algo va mal, siempre puede ir peor. Y eso es lo que pasa con los religiosos, siempre estarán allí para dar la lata cuando menos te lo esperes. La gente querrá una iglesia. Venga, se la construimos. Ahora quieren un párroco. Y volvemos al tema anterior, o traemos inmigrantes que cumplan los requisitos, o nada. O también podemos crear una universidad. Aquí entra en juego el efecto cadena. ¿Acaso los niños de 7 años van directos a la universidad? Yo creo que no... pues nada, a hacerles un colegio.
Joder, cada vez somos más, que ya no cabemos. Hay que hacer más casas, más granjas, más hospitales, más de todo. Pero nos fala dinero, así que o dictamos un decreto con el que hinchamos un poco más nuestra cuenta bancaria de Suiza (y no es coña) y robamos más a los pobres tropicanos, o accedemos a hacer algún trato internacional. Por ejemplo, puede proponerte alguna empresa encargarse de la exportación de tu fruta a cambio de un precio basándonos en el precio de mercado, a cambio de un buen pellizco. Puede salir bien, o puede salir mal, haciéndonos perder dinero.
Y se acercan las elecciones, tengo que hacer algo. Merezco gobernar más años este pueblo. Vale que accedí al poder mediante unas elecciones amañadas (no debí hacerlo, hacerlo otra vez se notaría demasiado), vale que el déficit de la isla es bestial y que la gente vive en chabolas muriéndose de hambre mientras yo vivo en mi palacio rodeado de mis doncellas, pero joder, ¡he sobrevivido a 15 intentos de asesinato en 2 años, algo de bueno debo tener!
Vamos a prepararnos un discurso convincente... le daremos un par de palmaditas en la espalda a los religiosos, y prometeremos una fábrica. Es algo simple de hacer, pero por eso mismo, lo haré y no quedaré mal. Me subo al balcón de mi residencia, un brillante y enorme palacio, para hablarle al populacho. Unos me ignoran, otros la lían parda por ahí al fondo... suerte que hace poco pillé una oferta de los EUA de armamento militar a muy buen precio. Ahora que me fijo, veo que están dándole un buen uso al lanzagranadas por ahí al fondo...
Si es que ya no tengo respeto. Deberé sobornar a algún grupo fuerte. Quizá los comunistas, ellos me ayudarán a ganar las próximas elecciones. ¡No puedo dejar el poder sin que mi cuenta de Suiza llegue a los diez dígitos!
El análisis en sí
Crear algo de cero nunca es sencillo. Por muy bueno que seas en la materia en cuestión, o por muchos planes que montes, siempre algo saldrá mal. O había algún punto en que no pensaste, o simplemente surgieron problemas a medio trabajo que lo echaron todo a perder. Seguro que te ha pasado alguna vez, no puedes mentirme, lo veo en tus ojos. Y si te ha pasado intentando hacer algún trabajo o alguna manualidad, imagínate hacer una ciudad en la que vivan miles de habitantes, cada uno dando la brasa por diferentes razones... Pues eso, que así entendemos que el mundo en el que vivimos sea una mierda y Dios la cagara de tantas formas, posiblemente no practicó con Tropico 3.
Vamos al meollo. Tropico 3 es la tercera entrega (lol) de la saga Tropico, una serie de títulos que podemos ubicar dentro del género del denominado por mí, la estrategia de ladrillo. Crear de la nada ciudades, lograr metas, aumentar la población, el nivel de vida... las posibilidades son muchas, pero eso os lo explicaré después.
Un servidor no ha jugado a sus predecesores, por lo que no los compararé entre ellos, así que lo trataremos como TR3, así en plan amigos (Si CR9 puede, nosotros también).
La primera visión que tendremos es que vamos a ser el REY. No en cualquier juego te dicen "Pulsa cualquier botón para gobernar" así de buenas a primeras. Como buenos jugadores que somos, nos vamos de cabeza al tutorial, y la primera sensación es que el sentido del humor va a estar por todas partes.
Seremos los magnates de la isla de turno en un teórico Tropico, aunque la sensación de encontrarse siempre en Cuba es preocupante. Como un mal magnate, deberemos gestionar la isla en todos sus aspectos para que la gente puede vivir. Construir casas, granjas de alimentos, negocios para crear empleo...
Las construcciones son los cimientos de nuestra próspera ciudad. Crear casas con un mínimo de nivel de higiene, hospitales, clínicas, garajes, puertos... todas ellas tienen múltiples opciones. Sería muy complicado explicar todas ellas, y si habéis leído el texto anterior, lo podéis interpretar como la profundidad de la que goza el juego, ésa es el punto fuerte.
Por un lado las construccions con sus numerosas opciones, por otro los trabajadores y sus exigencias, mezclándolo con los problemas religiosos, los grupos políticos descontentos por el rumbo del páis... nunca irá todo bien en TR3, siempre fallará algo. Por algo es un juego de estrategia.
El juego nos desafiará con su modo principal, el modo campaña. En cada nueva etapa de dicho modo, llegaremos a una isla nueva, con un objetivo en mente para superar el capítulo. Exportar 8000 bananas, hacer una alianza con algún país en especial, establecer la policía secreta en la isla... cada meta requiere hacer múltiples actos antes, pero además tenemos que mantener al pueblo, darles trabajo, alimentos, casas... incluso tener en cuenta el clima, que puede afectar a la producción de las granjas y al estado de los edificios, teniendo esto repercusiones de todo tipo.
Para cada capítulo, debemos crearnos un avatar. Podemos coger uno predeterminado (Fidel Castro, Pinochet...), cada uno con sus características, o hacer uno de cero. Deberemos escoger cómo llegó al poder, sus carencias y sus puntos fuertes. Ésto determinará las relaciones que tengamos con el pueblo. Por ejemplo, si llegamos al poder a partir de un golpe militar, la facción militar nos tendrá más respeto, mientras que el resto de población nos odiará (un poco más, tranquilo, lo superarás). Una vez más, el sentido del humor hace acto de presencia. Si tenemos problemas con el juego, cabe la posibilidad de que perdamos dinero del fondo público, y no será raro oir que los problemas con el juego del presidente han hecho perder mucho dinero a la isla.
Cada persona es un mundo en TR3. Podemos mirar su nombre, nacionalidad, edad, trabajo, sueldo, orientación política... la verdad, muy profundo este sistema de juego. Al igual que podemos inspecionar una persona, también podemos hacerlo con las construcciones, en las que veremos sus estadísticas económicas, sus trabajadores, el sueldo... y si todo va bien, siempre podemos, en nuestra posición de "El Presidente", aprobar algún decreto que nos favorezca para llenar nuestra cuenta en Suiza. Pero también hay decretos "legales", en los que abarataremos los precios de la comida para los tropicanos en momentos de crisis.
Pero bueno, aunque siempre haya problemas, las soluciones son las mismas para todo. Hacer más edificios, contentar a algún partido político, mejorar las zonas de viviendas... por eso los retos y desafíos del modo campaña son necesarios, ya que, por ejemplo, es un reto sustentar una nación únicamente mediante el turismo complica la situación.
Otro modo de juego nos lo brinda Xbox Live. Los jugadores proponen retos en mapas creados por ellos mismos, con unas situaciones determinadas, y nosotros intentamos superarlas. No deja de ser un punto curioso, ya que los propios jugadores se esfuerzan en alargar la larga vida del título a otras personas. El live poco más nos puede ofrecer, marcadores y algún DLC.
El sonido es el segundo apartado notable del juego. Todo doblado al castellano. Eso sí, en latino debido al marco argumental del juego, pero en una muy buena calidad. Las voces son muy acertadas y en cierta manera, son las más adecuadas para acompañar el sentido del humor que desborda TR3. Además, estará todo perfectmente doblado, y no sólo las partes importantes de la historia. Oiremos a los trabajadores, a nuestro avatar, a la radio tropicana detallando todos los eventos que ocurran...
La música son melodías muy amenas para pasar el rato mientras jugamos, pero al rato, se pueden volver MUY monótonas, más si el género musical no acompaña (he acabado del "Cuba te llama" hasta los mismísimos).
Siendo una saga original para PC, y siendo un género tan orientado a esa plataforma, posiblemente pensaréis que el control es una chapuza. Pues todo lo contrario, han conseguido simpificarlo y adecuarlo al uso del mando de nuestra blanquita a la perfección. La navegación entre los menús es simple e intuitiva, mientras que con los gatilllos y los sticks controlaremos la cámara, muy adaptable, que nos permitirá disfrutar o de una vista de pájaro de toda la isla, o de una muy detallada en la que incluso podemos distinguir los rasgos entre los diferentes personajes de la isla. Y es que gráficamente también cumple.
Las diferentes edificaciones, los diversos personajes, el ambiente de la isla... todo luce muy bien, muy colorido, muy vivo. La naturaleza de nuestro paraíso es preciosa, dando hasta pena tener que acabar con ella para edificar. Y un efecto que está muy logrado es el del mar. Pocos juegos he visto con un agua bien hecha, y TR3 es uno de ellos. Más de una vez podrás quedarte embobado viendo el entorno. Suerte que para eso podemos parar el tiempo. O acelerarlo. Y es que si no jugamos con el factor tiempo, lo más probable es que nos vayamos a pique en poco tiempo.
Criticable, gráficamente, hay un par de cosas. La primera, la repetición en los modelos de personajes, pero bueno, es algo normal. La segunda, el menú. Bien si su navegación es simple e intuituva, si no dispones de un televisor en condiciones, lo más probable es que después de jugar una hora te sangren los ojos. Las letras no hay quien las entienda, y se volverá un infierno. Algo que recuerda a lo ya sucedido con Dead Rising o, algo más reciente, con Mass Effect 2
Conclusión
Es curioso como un juego que no levantó mucha expectación en su salida le pegue mil patadas en cuanto profundidad a todos aquellos a los que la prensa mundial les huele el culo día y noche. Hay muchas posibilidades, y pondrá a prueba a los jugadores más experimentados del género, un género que últimamente no goza de grandes títulos, y menos para consola.
Cumple en todos los aspectos, brillando especialmente en la jugabilidad y en el sonido, con un doblaje excepcional. E irónicamente, creo que es el juego que menos espacio ocupa en el el disco duro, 2,3 miserables GB. Eso es calidad comprimida y lo demás son tonterías. Así que si quieres disfrutar de un buen juego, difícil, largo, bonito, y además te gustan los juegos de estrategia, Tropico 3 es tu juego. Si no te gustan ,siempre puedes probar la demo que está disponible en el bazar.
Lo mejor
- Doblaje excepcional.
- El sentido del humor lo aparta de otros títulos del mismo género. Género, por cierto, muy abandonado en esta generación.
- Profundo en cuanto a opciones...
Lo peor
- ... aunque a la larga, todo se resuelve de la misma forma.
- La música puede taladrarte el cerebro y acabar con tu razonamiento racional, haciendo que desactives las melodías. Espera, éso es más racional...
|