Lost Planet Extreme Condition nos trajo uno de los primeros títulos con los que podíamos presumir de Xbox 360. La primera plataforma en recibir este título de Capcom fue, durante bastantes meses, la única en ofrecernos un planeta árido y helado, donde los humanos eran los invasores y tenían pocas posibilidades de sobrevivir. Un espacio lleno de bichos que albergaban calor en su interior, pero a los que debíamos aniquilar para conseguir tan preciado tesoro. En forma de cápsulas, la energía nos proporcionaba lo necesario para aguantar un poco más a la intemperie, mientras buscábamos el siguiente agujero en que resguardarnos.
De excursión según la estación
En Lost Planet 2, no cambiamos de planeta, seguimos en EDN 3. Es el mismo sitio, pero han pasado diez años desde la primera historia y hay algunas variaciones. Para empezar, la venganza que movía al protagonista de la primera parte, ya no tienen mucho sentido porque cumplió con su objetivo, o eso parece. Pero lo realmente sorprendente de este trozo de roca y agua que flota por el espacio es la velocidad con que se ha terraformado. El hielo y las bajas temperaturas comparten espacio con zonas cálidas, selváticas y llenas de animales de todos los tamaños. También hay desiertos y mucha, mucho agua. Resulta sorprendente que, en tan sólo diez años, hayan cambiado tanto las cosas por esos lares. Sin embargo todo tiene su explicación, aunque no estaría bien que lo contáramos tan pronto.

Akrid, humanos... ni unos ni otros
Hasta que Lost Planet 2 llegue, en torno al 18 de mayo de 2010, tenemos tiempo para pensar qué puede haber sucedido. Por qué ahora nos podemos enfrentar a las especies autóctonas, los Akrid, pero también a los piratas y la corporación que quiere devolver el planeta a su estado anterior. Armas no nos faltarán, ni facciones en las que alinearnos. Cada misión presenta un punto de vista diferente, empezando en tierra, mar o aire y adentrándonos en espacios de lo más variados. Esto choca totalmente con lo monótonos que se hacían los niveles de Extreme Condition, donde sólo nos enfrentábamos al frío del exterior y a los pasillos con algunas salas en el interior.
Otro de los puntos que sorprenden un poco, aunque eran de esperar, es la animación de los personajes. Resulta mucho más fluida que en el primer juego de la serie y da la sensación de tener algo más de control sobre todos los movimientos. El gancho sigue presente, con lo que podremos subir y saltar como ranas, independientemente de lo escarpadas que sean las montañas. Un buen sistema de huída, que da mucho juego para algunos niveles que pondrán a prueba nuestra capacidad de observación y habilidad.

Dame un Mech y llámame tonto
A pie, sin más apoyo que un traje de combate, las cosas parecen muy grandes a nuestro alrededor. A ello contribuye que se ve al protagonista en tercera persona, pero también que muchos enemigos y objetos son enormes. Para compensar las cosas, volvemos a tener los llamados Vital Suits, que van desde armaduras sencillas al estilo Aliens hasta verdaderos tanques de dos patas. Aquí, la potencia de fuego se multiplica, pudiendo incluso coger las armas de algunos vehículos y usarlas a brazo desnudo, arrancándolas de su sitio y disparando como posesos. No es una novedad, pero sigue molando tanto o más que en la primera parte.
Esto se mueve que da gusto
Lo visto hasta el momento, los tres primeros niveles, dan una idea de la madurez alcanzada por Capcom cuando se trata de Xbox 360. Con grandes enemigos, multitud de efectos meteorológicos, explosiones, escenarios inmensos, etc. la fluidez resulta total y la experiencia es un lujo. Los gráficos han mejorado en todo respecto al primer Lost Planet, aunque se mantiene el estilo de este. Los soldados llevan sus gabardinas en algunos momentos, las luces tienen exceso de "glow" y el efecto de desenfoque de momiento está por todas partes. Eso sí, cada detalle que nos puede recordar al título original tiene aquí su versión potenciada y pulida, con un resultado global a la altura de los mejores. Da gusto ver cómo algunas desarrolladoras le sacan partido a una máquina con cinco años a sus espaldas.

Balas, bombas, animales y bolas de energía
Para potenciar las posibilidades de las armas, nuestro protagonista se verá rodeado de un equipo en muchas ocasiones. Esto, además, se ha convertido en una de las posibilidades más atrayentes de Lost Planet 2, el cooperativo. Con hasta cuatro usuarios, tanto online como en modo local, las misiones se convierten en una experiencia mucho más intensa que jugando en solitario. El sistema de red se ha mejorado mucho desde hace unos años que salió el primer título, con lo que promete ser uno de los aspectos más importantes. La verdad es que un buen modo historia, con amigos, mejora mucho.
Con amigos, mucho mejor
En el apartado multijugador también hay que hablar de toda la oferta que ya conocemos del juego anterior. A esto se une poder compartir conexión entre 16 jugadores y aprovechar nuevos modos, más allá del típico capturar la baliza o deathmatch. Si las cosas siguen la trayectoria del primer Lost Planet, tendremos niveles, personajes, armas y un sinfín de descargas disponibles no mucho después de que llegue el juego a las tiendas. Por si esto fuera poco, en Xbox 360 dispondremos de Dominic de Santiago y Marcus Phoenix como skins, además de Mr. Wesker, el de Resident Evil. Esto, quizá compense un poco la necesidad de obtener contenidos de Xbox Live, en lugar de que vengan en DVD, ya que según han comentado los desarrolladores también se les ha quedado corto el soporte y han pasado olímpicamente de poner un segundo disco en el pack. Si Microsoft pone los servidores para las descargas, para qué van a molestarse ellos, ¿no? Pues lo cierto es que muchos preferimos las descargas y que los contenidos estén en el disco duro o en una tarjeta de memoria, antes que en un disco que hace ruido y, encima, se puede fastidiar con un rayajo de nada.