
Por fin, después de mucho tiempo siguiéndole el rastro a Shank, lo tengo entre mis manos... bueno, no exactamente, sería más apropiado decir que lo tengo en mi disco duro. Antes de nada voy a aclarar algo. Si, Shank está en perfecto inglés, sin ni siquiera textos (ni en castellano ni en inglés), y aunque las conversaciones se entienden fácilmente para alguien con un nivel medio de inglés, no es un juego que pueda entender todo el mundo, obviamente no necesitas entender la historia para avanzar en el juego, pero siempre resulta más interesante saber por qué estás masacrando a tanta gente.
Pero no os dejéis llevar por el idioma, porque Shank es uno de esos juegos que merece la pena jugar, por varias razones: es un juego largo para ser un arcade (puede durar fácilmente más de 3 horas, sin contar la campaña cooperativa), es un juego difícil y, además, cuenta con un modo cooperativo que no sólo da muchas más horas de juego, sino que también nos cuenta una historia completamente diferente a la del single player.
Shank, acción a lo Tarantino
Está claro que Shank cuenta con una marca de identidad propia, tanto en el estilo visual, en la música como en la jugabilidad, pero desde luego que todo ello y, sobre todo, su historia, beben directamente de la fuente de inspiración de Quentin Tarantino, y es que si nos hubieran dicho que el popular director estadounidense ha sido el encargado de darle vida al guión de Shank no habríamos tenido más remedio que creérnoslo. Pero el hecho de que, al jugar a Shank, estemos recordando continuamente los films de Tarantino no es algo negativo, en absoluto.
Shank nos cuenta una historia de venganza llena de malvados antagonistas que, en su día, nos putearon bien... y ahora van a pagar con creces. Los combates son una constante en el juego, y si queremos salir airosos deberemos dar lo mejor de nosotros. Aquí de nada vale el simple hecho de aporrear botones como un loco, pues tendremos que estar muy pendientes de todos y cada uno de los enemigos: algunos nos atacarán desde lejos con armas de fuego, otros cargarán por todo el escenario arrasando todo lo que pillen por delante, otros se nos lanzarán encima para agarrarnos o golpearnos repetidas veces... nuestros reflejos para esquivar o bloquear ataques serán, en muchos casos, la clave de la victoria.
A medida que avancemos en el juego iremos consiguiendo nuevas armas. Contamos con 3 tipos de ataque: el principal, es decir, el ataque con cuchillos de combate, el ataque poderoso, que se realiza con armas blancas, y el ataque a distancia, o lo que es lo mismo, con armas de fuego. Además, cuando eres un tipo con malas pulgas y ganas de repartir leña, no está de más ir cargado con unas cuantas granadas, nunca se sabe cuándo vas a tener que hacer uso de ellas.
El combate, como ya decimos, no se basa sólo en pulsar consecutivamente una combinación de botones, también podremos agarrar a los adversarios para propinarles una paliza personalizada, lanzarles al vacío o, si estamos jugando en el modo cooperativo, realizar un espectacular ataque en equipo.
Pero la magia de Shank llega con los combates contra jefes de nivel, es entonces cuando debemos de darle un poco al coco (pero muy poco, no os asustéis) para encontrar el punto débil o el truco para conseguir derrotar al tipejo grandote. Para que os hagáis una idea, un combate contra un jefe de nivel puede llegar a durar incluso 20 o 30 minutos, dependiendo de nuestra pericia como jugadores.
Algo de lo que os tenéis que mentalizar cuando juguéis a Shank es que vais a morir, y no 1, ni 2, ni 3 veces... si no bastantes más (a menos que seáis unos super máquinas, cosa que no dudo ni mucho menos...). Estamos ante un juego difícil, un juego con constantes retos (aunque poco variados, eso sí).
Otra curiosidad de Shank es la posibilidad de desbloquear diferentes trajes para nuestro protagonista, apariencias perfectamente reconocibles como el traje amarillo de Uma Thurman en Kill Bill (y una vez más Tarantino vuelve a estar presente), el aspecto de Lobezno (con sangre en los nudillos incluida) o la máscara de Jason en Viernes 13.
Los chicos de Klei Interactive también han hecho un trabajo espectacular con la banda sonora, la cual potencia aún más la conseguida ambientación de su juego, y que, por cierto, podéis descargar de forma totalmente gratuita desde su página web.
En compañía siempre es más divertido
Si jugar a Shank en solitario ya es entretenido, no os podéis ni imaginar lo divertido que resulta jugar en compañía. Como os dijimos al comienzo de este análisis, el modo cooperativo de Shank nos cuenta una historia diferente, de hecho sirve como prólogo (que aunque no es imprescindible jugar para enterarse de la historia, si que resulta enriquecedor). En este modo podremos hacer uso de las armas que hayamos desbloqueado en el single player.
Lo más interesante llega a la hora de realizar combos conjuntos o ataques especiales entre los dos jugadores. Pero no os penséis que por el hecho de ser 2 personas repartiendo candela el juego se hace más fácil, ni mucho menos, la dificultad de este modo está perfectamente adaptada para resultar igual o, incluso, más difícil que el modo de un sólo jugador.
A grandes rasgos, si te gustan los beat’em up, descargar adrenalina con un juego y, sobre todo, buscas un reto, Shank te proporcionará grandes satisfacciones. Además, para los más jugones, cuenta con un modo "hardcore" en el que no tendremos puntos de salvado por nivel, es decir, que si mueres deberás volver a empezar esa pantalla desde el principio, ¿te atreves?
Lo mejor:
- Es un juego largo y difícil.
- El estilo visual es de 10.
- La música es una auténtica gozada.
- El modo cooperativo, divertido como pocos.
Lo peor:
- El juego está completamente en inglés.
- En algunos momentos puede resultar algo repetitivo.