------ Los primeros rayos de luz se colaban por entre las rendijas de una mugrienta habitación en la posada “El perro-rata, Konan” en la cual, descansaba nuestro grupo de aventureros. Habitación, que para lo que últimamente se podía encontrar a lo largo del basto continente, contaba con los mejores lujos y que no hubiera sido posible alquilar sin la ayuda del mágico bolsillo de Ser Gorka, del cual el dinero brotaba sin limite. A pesar de ello, a nuestro adinerado aventurero le encantaba gozar de la brisa fresca que su cama de cartón le proporcionaba a la intemperie, lo que no le gustaba tanto era como le habían tratado sus compañeros de viaje, por lo que a la mañana siguiente solo el reía cuando con los primeros bocados sus compañeros descubrieron que no eran cereales aquello que tomaban con la leche, suponiendo que esta fuera efectivamente leche.
Una vez el ambiente se hubo enfriado lo suficiente, recogieron los bártulos y se pusieron rumbo al lugar donde debían encontrarse con el grupo de Silvano, para decidir cual seria su próximo movimiento. Conforme fueron aproximándose, y gracias a la capacidad innata de Elessar para ver a grandes distancias (capacidad que acentuaba los síntomas de su “Sindrome de Tourette”) pudieron diferenciar las siluetas de tres individuos cerca de un inmenso Olmo del cual brotaban jugosas peras:
- Hijos de p…, digo compañeros…ya los veo, esos tres cabrones…digo, el otro grupo esta ya en el punto de reunión.
- Te envío poemas de mi puño y….
- Calla Bauty!!!, dios, controla esos ramalazos o te juro que el próximo Huargo que se te acerque le dejare montarte. – El enfurecimiento de Lord Sieg empezaba a hacerse visible… la importancia de la misión y la cada vez más creciente proximidad a Zell, hacían más que evidente su lepra galopante.
- Bueno, parece que ya estamos todos – Tucson verifico la asistencia de todos…- Silvano y Zell que han venido conmigo, Sieg, Gorka, Elessar y los inseparables Adri y Bauty…pero, falta… ¿el no venia con vosotros?
- ummhh, no, hace días uno de sus Tucanes mensajeros nos entrego un pergamino en el que decía que se uniría a vosotros a mitad de trayecto y que nos veríamos aquí… - confirmo Gorka – y por cierto, excelente el sabor del Tucan…ummmh.
El grupo parecía reflexionar, pero Silvano no estaba dispuesto a perder mas tiempo, y además, sino llegaban a su destino antes de que acabara el día no podría hacerse con el ultimo ejemplar de su Manga favorito… amen de comprarle a Zell el numero de ese mes de “PlayElf”, cosa que nunca le perdonaría.
- Bueno, pues ya nos alcanzara por el camino, no tenemos tiempo que perder, los tres sabios nos aguardan…
- De verdad necesitamos la ayuda de esos tres decrépitos gañanes – la velocidad a la que la carne se desprendía del cuerpo de Lord Sieg era ya alarmante, gracias que su capacidad de regeneración era igual de extraordinaria – lo siento, pero es que no puedo soportarlos, sobretodo aquel cuyo nombre empieza por “Y”…, encima se cree el más joven de los tres…
- Dejaros de mierd…digo, pongámonos en marcha, idiotas…digo…Capullos… Esto… ¿nos vamos ya?
- Elessar esa enfermedad tuya no acabara metiendo en un lío… Zell deja de putear a esos Cactilios, nos vamos.
El grupo ya emprendía su camino cuando unos gritos los sobresaltaron:
- MALDITOS PENDEJOS!!!!! PINCHES CABRONES!!!! Os voy a prender fuego, os voy a estar disparando con mi ballesta hasta que se me pudra el dedo del gatillo…Y QUE COÑO PASO CON MI TUCAN, GORKAAAAA!?!?!?!?!?!?
- Bueno, pues con Ardul ya estamos todos, no? – Tucson aliviado, continuo andando, con la vista fijada en el horizonte, el rostro serio, con paso firme y sin bajar un ápice la mirada, lo que por desgracia provoco que no viera el inmenso excremento de saurio en su camino…esos pantalones ya nunca mas serian sus favoritos, al menos de rodillas hacia abajo.
Sin más dilación el grupo se puso en marcha, Elessar y Adri aún entre risas comentaban el percance de Tucson, Bauty tarareaba dulces canciones y Zell, entre convencía a Ardul de que no podía acabar el día sin que le prendiera fuego a algo… el resto del grupo, menos disminuido psíquicamente que ellos, trazaban, mapa en mano, el siguiente movimiento., su destino… Borhom, emplazamiento de las tres torres de sabiduría.
Muy cerca de ellos, en una verde llanura, un simpático asno pastaba tranquilamente y parecía reír entre dientes, los espías del mal también sabían jugar sus bazas, y nunca nadie sospecharía de tan bello animal…
Fin del Capitulo Uno.