----- Una vez se hubo suavizado el ambiente Silvano comenzó a exponer la situación:
- Oh grandes mentes que todo lo abarcan…
- Venga ya!! Si solo son tres viejos… - Era poco habitual que Sieg malgastara saliva (o eso en su boca que pretendía ser saliva) en interrumpir a alguien, pero si odiaba a alguien más que a Zell, esos eran los tres individuos que tenia ahora mismo delante de él.
- SILENCIO!! Como a un ser tan horrible le fue concedido el don del habla?
- Dijo la sartén al cazo… - Lo cierto es que resultaba irónico que fuera Lord Yiyou quien juzgara la belleza de Sieg, y Zell no pudo aguantar el chascarrillo.
- No tenemos tiempo que perder con grupos de mendigos maleantes con grabes deficiencias mentales…sed breves o marchaos.
- Quien ha dicho eso?? – pregunto Adri.
- Allí en el ultimo trono…el chiquitín – Apunto Gorka.
El ambiente volvía a calentarse y Tucson decidió echarle una mano a Silvano:
- Disculpad a mis compañeros de viaje, sabios Lores, la mayoría de ellos tienen la lucidez y la inteligencia de un batracio, ruego nos escuchéis y sepáis perdonar, tal y como se canta a lo largo y ancho del continente.
- Es de suponer que también serán objeto de esos cantares mi belleza, la cuidada melena de Lord Sirbruce y el porte de Lord Xtremo… no?
- … o la ausencia de ello…DIGO!!…Si Sisi. –Otra vez Elessar estuvo a punto de poner en peligro al grupo.
- Nos encontramos ante vuestras mercedes por que viajamos en busca de respuestas. – Silvano decidió ir al grano – Como supongo sabréis, puesto tenéis pleno conocimiento de todo cuanto sucede en el continente, que se nos fue encomendada la tarea de encontrar y proteger a sucesor del trono, aquel que liderara al ejercito que derrotara a las oscuras fuerzas del este, aquel que pondrá paz entre los pueblos y que acabara con el futbol de pago en todo el reino.
- LO SABEMOS – pronunciaron los tres al unísono.
– Pero he de advertiros – Lord SirBruce tomo la palabra – que aquel al que buscáis, no es capaz de hacer nada por si mismo, solo podrá alcanzar los objetivos que de él se esperan si otros le prestan su ayuda. – hizo un gesto como de apartarse el flequillo que dibujo sonrisas en mas de uno de los presentes.
- Somos conocedores de ello gran sabio. Pero, y perdonad mis osadas palabras, eso es tarea nuestra, solo ansiamos conocer el nombre de este y por donde podemos comenzar a buscarle.
- Muy bien, os diremos su nombre – Esta vez tomo la palabra Lord Xtremo, ayudado por un artilugio que hacia posible que su voz llegara con claridad hasta los presentes. – Aquel al que buscáis y al que todos conocen como “El príncipe mermado” se llama… BlinX. Hijo de reyes y vergüenza de los mismos, pero que lograra traer la paz al continente.
El silencio se hizo en la sala de audiencias, solo el forcejeo de Adri y Bauty con Ardul, el cual ya se disponía prender fuego a las cortinas, rompía el sepulcral vacío del momento.
- Como hace ya días que sabíamos de vuestra visita- presumió Lord Yiyou – hemos dispuesto un barco que os llevara hasta Islas del retraso, ciudad de vuestros afeminados amigos Hobbits, donde os pondréis en contacto con un informador que merece toda nuestra confianza, se hace llamar… Kaiser Sozse.
- Ummmhh….Kaiser, no le veo desde que me marche de Stoneheim… - Gorka parecía preocupado – seguro que es de fiar? Dicen que nunca esta mucho tiempo en ningún sitio, y que cuando desaparece nadie sabe a donde va.
- Nadie lo sabe, porque no es necesario que se sepa, debéis fiaros de nuestra palabra, puesto que es esta la que habéis venido buscando.
- Por ahora no tenemos mas que deciros, una vez os encontréis con Maese Sozse, nos volveremos a encontrar. – Dijo Lord Sirbruce. – y ahora… podéis coger lo que queráis de ese baúl que contiene… - Lord Sirbruce no pudo acabar la frase, puesto que cuando fue consciente de lo que pasaba ya era innecesario acabarla, no quedaba nada en dicho cofre. La cerradura tardo segundos en volar por los aires en manos de Zell, y todo el grupo se había repartido ya el botín.
Aún peleaban Gorka y Elessar por unos naipes con hembras de diferentes razas jugando al Volleyball pintadas en ellos y Ardul apenas comenzaba a quemar su parte cuando otro de los sirvientes apareció ante ellos, se trataba de un ser que parecía humano, pero resultaba tremendamente desagradable a la vista:
-Atentus nanus… - alerto Link.
- Mis señores lamentan no haberse despedido debidamente – fue entonces cuando el grupo se percato de que los sabios ya no estaban allí- pero debían atender asuntos REALMENTE importantes. Mi nombre es Gamernando, que nos os asuste mi apariencia, no estoy aquí para haceros daño…
- JAJAJA… como si pudieras tocarnos siquiera…JAJAJA…JJJ- las carcajadas de Sieg cesaron en seco – Que dem…??
El repugnante ser lo tenía inmovilizado por la espalda y apoyaba su cuchillo en la garganta de Lord Sieg:
- Decías algo Maese No-muerto? Y no te hagas ilusiones, puedo separar tu desagradable cabeza de tu apestoso cuerpo con un pequeño movimiento…y bien?… - de repente se encontraba de nuevo donde apareció por primera vez – algún comentario más sobre mis cualidades? – nadie parecía querer pronunciarse. – Bien, lo suponía. Os acompañare de nuevo a los Puertos Blancos donde se encuentra el barco que mis señores han dispuesto para vosotros, os presentare al Capitán y a su segundo de abordo y me encargare de que sigan vuestras ordenes mientras estéis abordo. No sigo vuestras ordenes y una vez me asegure que partís con vida, será cosa vuestra que la conservéis. Seguidme!
Gamernando los guió hasta los que serian sus aposentos por esa noche. Bauty y Adri se apresuraron a atrancar la puerta de su habitación para no sufrir las gracietas y maldades que venían siendo habituales desde que se unieran al grupo. Elessar, Ardul y Link compartieron otra de las habitaciones. Tucson y Silvano que no querían saber nada de los demás engendros que tenían por compañeros, compartirían otra, Sieg y Zell intentarían dormir entre las arcadas que ambos se producían y Gorka ya había terminado de disponer los cartones a las afueras de la fortaleza.
- Descansad insensatos…muahahaha…- una figura a lomos de un asno partió hacia el este entre siniestras carcajadas.
Fin del Capitulo Tres.