Encerrados en aquella casa sabíamos que no había esperanza. Golpeaban puertas y ventanas, por ahora aguantaban pero era cuestión de horas o quizá minutos que todo llegase a ceder. Enfrentarnos a ellos tampoco era una opción, estábamos cansados, agotados, aturdidos y la situación nos sobrepasaba, ellos era muchos muchos y nosotros pocos.
La KDD de verano casualmente se había convertido en la última KDD de nuestras vidas. Quien iba a decir que el mundo enloquecería, mirando por una de las ventanas me doy cuenta que todo lo que siempre había deseado, un apocalipsis se había hecho realidad, no, no son zombis, la gente ha enloquecido, tampoco sabemos cómo empezó la epidemia, pero en cuestión de horas todo Madrid dejo de ser apacible a convertirse en un infernó. Por suerte para nosotros no muerden, pero cada una de estas personas tiene las uñas más largas y afiladas de lo normal, son como cuchillas, sus ojos son completamente negros sin mostrar ningún tipo de emoción, solo gruñen y gruñen como si se fueran perros de caza y nosotros sus presas. Usemos todos los muebles que había en esa casa para fortificar los lugares más débiles de la vivienda. Como armas teníamos un par de cuchillos, cuatro patas rotas de una silla y una sartén. Siete armas para siete supervivientes. Solo hemos sufrido tres bajas, una pena, pero me alegro no a ver sido yo uno de esos tres.

El primero en caer fue Waty, no nos lo esperábamos, íbamos caminando y al girar en una calle de golpe un individuo poco muy corpulento agarro a Waty del cuello y lo levanto, todos pensábamos que sería algún amigo o conocido suyo, no es algo muy normal que una persona se tome esas confianzas con alguien y menos siendo nosotros un grupo de diez, primero reíamos cuando veíamos a Waty patalear con las piernas y con sus brazos agarrado a su mano, nos pareció cómico, por lo menos a mí que me quede quieto, inmóvil. Pero no pasaron unos segundo cuando la sangre de la yugular de Waty nos salpico a todos, pero... aun así seguíamos inmóvil, no sé porque tardamos tanto en reaccionar, quizá el miedo o el morbo de ver morir alguien delante de nosotros o simplemente es que nos daba igual lo que le pasara a Waty, aun que yo creo que todos fuimos unos cobardes, tal nivel de violencia nos sobrepaso incluso al más valiente de nosotros, no éramos ni somos héroes, simplemente somos humanos. Pero reaccionemos todos a la vez lanzándonos sobre el individuo y tirándolo al suelo.
Yo tuve la mala suerte de agarrarle la mano que tenia complemente manchada de la sangre de Waty, la sangre nunca me ha impresionado, pero se me patino su mano a intento darme un zarpazo en plena cara con esas uñas, por suerte para mi conseguí esquivar el golpe pero no me libre de un pequeño corte a la altura de la mejilla, en ese momento aun no me había percatado de lo grabe que era la situación no era consciente de cómo era posible que con sus uñas cortara con tanta facilidad mi piel. Pero volví agarrarle el brazo y esta vez para asegurarme bien apoye todo mi cuerpo encima de su brazo. Empecemos hacer lo que cualquier persona habría hecho en ese momento, gritar y pedir ayuda, pero por mucho que chilláramos nadie nos hacía caso, tampoco sabíamos si Waty aun vivía o ya había muerto, estábamos más pendientes de aguantar a ese asesino para no correr el mismo destino que Waty que de socorrerlo. No sé si pasaron segundos, minutos u horas pero a mí se me hizo eterno aguantarle y, nadie venia... hasta que Link nos dijo que mirásemos a nuestro alrededor.

Nos quedemos atónitos un ligero escalofrió de terror recorrió nuestras espaldas... la misma situación se repetía a nuestros alrededores, éramos mas consciente de lo que estaba pasando dejemos de oír los gruñidos ensordecedores del ser que teníamos bajo nuestros cuerpos a pasar a oír los gritos de auxilio de las demás personas. Se cebaban y descuartizaban al que se les cruzara en su camino, solo si eras un adulto aun tenias alguna oportunidad de salir con vida pero si eras demasiado joven o viejo caías destripado por algún ser de estos. Tengo grabado en mi memoria como un demonio o lo que sean cogía a un bebe del pie y lo golpeaba fuertemente contra el asfalto de la carretera esparciendo todos sus sesos, fue horrible y duro, pero tampoco podría a ver hecho nada, éramos nueve personas para aguantar solo uno, que iba hacer yo solo contra uno de ellos, morir. Ahora la cosa estaba empeorando y no sé quien pero uno de nosotros dijo y si Waty se convierte en uno de ellos... nos miramos fijamente, solo con las miradas ya sabíamos lo que queríamos hacer todos, correr.
Pero... si lo soltábamos uno de nosotros caería...Yo no quería morir... por lo menos aun, así que hice algo detestable, pero fue lo primero que se me paso por la cabeza, agarre a Air adrian del pelo y lo arrastre hacia su mano, ya os podéis imaginar lo que paso, pero gracias a eso los demás pudimos salir corriendo, nadie me dijo nada, creo que los que estaban vivos se alegraron de que fuera él y no ellos. Primero me insulto... pero paso de la ira a la desesperación y a pedir auxilio, me pare y quería volver, pero me dijeron mejor dos que tres, corre! Así lo hice, correr y correr junto con ellos, siempre en la misma dirección, línea recta, pero cuando llevas una vida insana y sin cuidarte el correr pasa factura a tu cuerpo... Xtremo cada vez se quedaba más y más atrás, se alejaba de nosotros, no podía ni respirar ni tampoco tenía fuerzas para pedir ayuda, éramos conscientes de que él ya no estaba entre nosotros.
Pero hicimos exactamente lo que hicimos con Air Adrian, dejarlo atrás, es la ley de la evolución solo los más fuertes sobreviven... aunque a los pocos segundo de dejar de oír a Xtremo nos paso un coche a nuestro lado con la ventanilla baja e insultándonos, era el cabrón de Xtremo, el muy cerdo se las había apañado para agenciarse con un vehículo, estábamos salvados! Pero no, que nos jodamos, que el no iba ayudar a quien no le había ayudado, nos estaba bien empleado... Aun que Xtremo cometió dos errores fatales para él, el primero no llevar el cinturón puesto y el segundo mirarnos a nosotros y no a la carretera. Tuvo la mala suerte de chocarse justo con un vehículo que tenia a tan solo unos metros, no iba muy rápido pero el no haberse puesto el cinturón fue fatal para él ya que salió disparado por el cristal delantero y golpeándose el cuello fuertemente contra la parte trasera del coche, quedo tendido en el suelo y con temblores por todo el cuerpo, obviamente tampoco le ayudemos, nuestro fondo físico estaba casi por los suelos como para tener que cargar con él... lo sé, fuimos unos cabrones, matemos a dos de nuestros amigos. Pero Madrid ya no era una ciudad agradable, contra mas corríamos contra mas nos alejábamos de todo aquello más fuerte se volvía los gritos, más gente corría en todas las direcciones, algunos iban de dónde veníamos y otros simplemente se metían debajo de los coches como si eso les fuera a proteger.
Continuara.