Bienvenidos a la primera entrega de “La batidora de Molyneux”, una auténtica revolución en el mundo de los blogs, una sección que marcará la historia de Xboxmaniac, un análisis tan agudo de la actualidad que os hará olvidar el resto de publicaciones especializadas habidas y por haber. Si nos dejamos llevar por el gran genio creador que amablemente nos permite usar su nombre, estaríamos horas creando expectación para después…ya sabéis lo que suele pasar con este señor. En vez de eso, mejor meternos en faena, que es para lo que estamos aquí.
Cada semana, si el tiempo, la fuerza de voluntad y el ego de Molyneux lo permiten, haremos un repaso por la actualidad del ocio electrónico y comentaremos lo más interesante, lo más curioso o simplemente lo más chorra.
Y como ya está bien de dar rodeos sin sentido, vamos a meternos de lleno en la faena, empezando por el gran acontecimiento de la semana pasada, el Tokio Game Show, TGS para los amigos. Hay que reconocer que la de este año ha sido una edición de lo más curiosa. Si el E3 no tuvo grandes sorpresas y la feria de Colonia (otro día habrá que hablar del sentido de esa feria) pasó totalmente desapercibida, ha sido ahora cuando MS ha decidido salir al paso de las críticas contra Kinect y su giro hacia el jugador casual. En un evento que ha sido tradicionalmente Sonyworld, los americanos han vuelto a tirar de visa, chequera y algo de suelto que tenía Bill Gates para fichar nombres que alaben el invento y de paso anuncie que está desarrollando algo a priori interesante para él. No deja de ser curioso. Ahora es cuando MS quiere conquistar Japón. ¿Soy el único que piensa que llega, al menos, cuatro años tarde? Además queda el sentimiento de que se ha hecho todo de forma apresurada, por no decir improvisada, que suena peor, porque no se vieron más que teasers y concepts, prácticamente nada in-game.
Puede que yo sea un malpensado, que lo soy, y todo obedezca a un gran plan maestro diseñado por loa iniciativa Dharma, pero todo esto huele regular. Empiezan a pensar que Kinect puede no funcionar tan bien como esperan en occidente y hay que crear hype en Japón para salvar el invento. Pronto veremos en qué queda todo esto.
Cambiamos de tercio sin abandonar el invento del año, o del siglo, o del milenio, según nuestro guía espiritual, alabado sea Peter. No paran de llegar noticias del aparato, algunas para reírse y otras para llorar directamente. Que si no va a tener reconocimiento de voz inicialmente, y no solo en España, sino tampoco en el resto de Europa (menos Reino Unido, claro, es lo que tiene el inglés: habrá que ver que pasa en Gibraltar), que si lo del escaneado de objetos que tanto gustó, nada, y así unas pocas. Vamos, que están probando una nueva forma de marketing, el anti-hype. Poner los dientes largos al público con las posibilidades del producto es cosa del pasado: ahora lo que hay que hacer es decir lo que el invento NO HACE. Mi opinión es que al amigo Kudo, cabeza pensante detrás de todo esto, le ha llegado el rumor de que se parece peligrosamente a Risto Mejide y se ha lanzado a reinventar el marketing. Be water, my friend. Para rematar este punto, el amigo Kudo asegura que el lanzamiento de Kinect va a ser más grande que el del iPad. Steve Jobs sigue partiéndose de la risa cada vez que se lo recuerdan. En parte, creo que tiene razón. Las colas van a ser kilométricas, sí, pero en la ventanilla de devoluciones a menos que cambien muchas cosas.
Terminamos con un pequeño asunto, típico del mes de septiembre: las colecciones de fascículos. He de confesar que siempre me han parecido muy curiosas y nunca han estado suficientemente valoradas. Pensad por un momento la cantidad de puestos de trabajo que se crean a base de pintar a mano las figuritas de esas colecciones. Este año he estado a punto de comprarme la vajilla de “Hello Kitty” y los reclamos para pájaros pero, viendo como está la cosa, he decidido dejarlo para comprar el gran coleccionable del año: Dead Rising. Y encima, no hace falta ir al kiosko, mira tú que bien.
Primero nos sacan el prólogo, porque no es plan de integrarlo en el juego. Cambiamos al protagonista y, para enterarte de quién es, hay que pasar por caja. La semana que viene sale la segunda entrega, en caja, y con muñeco o boli-jeringuilla de regalo. Y poco después, vendrá otro descargable en el que parece que volverá el protagonista original y analista underground de juegos Frank West, y que parece que servirá como epílogo a la trama. Vamos, que si alguien es tan iluso de comprarse sólo el juego, va a ser más o menos como si viera las temporadas 3 y 4 de Perdidos y pretendiera encontrarle sentido. Poco se puede decir sobre esto, pero me parece una tendencia un poco peligrosa, por lo menos, para el bolsillo.
Y llegados aquí, dejamos la batidora. Para ser el principio, es suficiente. Ahora depende de vosotros que esto siga adelante o no. Espero comentarios, críticas, sugerencias y transferencias bancarias o por Pay Pal. Si Peter quiere, la semana que viene analizaremos lo más destacado de las noticias videojueguiles o volveremos a dedicarnos a patear pollos, no se sabe.