Título: SEGA RALLY
Desarrollador: SEGA RACING TEAM
Distribuye: SEGA
Precio: 69’95 Euros
Lanzamiento: 28-9-2007
Textos en pantalla: Español
Jugadores: 1-6
XboxLive: Si, 2 a 6 jugadores
Pegi: +3
Página web: www.segarally.com
La historia de SEGA en el mundo de los juegos de coches no tiene nada que envidiar a cualquier trayectoria de su competencia. Desde OutRun hasta el primer Virtua, sus máquinas fueron verdaderas obras de arte que te atrapaban hasta la ruina. Es más, en cada título había algo de innovación que demostraba cómo se las gastaban los equipos AM encargados de cada lanzamiento. Pero no fue hasta Daytona USA, con sus texturas revolucionarias para la época, cuando empezó a tomar forma definitiva un género del que beben buena parte de los éxitos actuales. Conducir por conducir, girar, frenar ante las curvas o descubrir que tampoco es tan necesario tocar el pedal del freno. Eso sí que desataba adrenalina.
Fórmula 1, NASCAR... ¿por qué no rally? Pues eso es lo que debieron pensar en las oficinas del puercoespín azul y se pusieron a idear un título que fuera sencillo de controlar pero en el que la técnica depurada significara mucho. Un juego donde mirar el paisaje fuera tan entretenido como fijarse en el terreno sobre el que circulaban los coches. Una experiencia que contra la máquina fuera tan divertida como si alguien ocupaba el asiento de al lado. Derrapar en el sitio preciso, tomar las curvas apurando al máximo... eso fue Sega Rally y parece que la fórmula se mantiene hasta nuestros días.
Pero después de tener secuela y versiones para muchas plataformas, ha tenido que ser un equipo del Reino Unido quien devuelva todo lo que caracterizó al primero de los Sega Rally. El resultado no deja de sorprender a cada vuelta, con un acabado que lo hace perfectamente diferenciable frente a cualquier otro juego de coches actual. Desde los colores realmente vivos hasta el diseño de los circuitos, esta competición es todo un homenaje para quien disfrutó alguna vez en un salón recreativo.
Los elementos visuales que aparecen en Sega Rally son un homenaje a lo que sorprendía a principios de la década pasada, pero también aportan algo de profundidad a escenarios sobrecoloreados de distintas partes del mundo. Los efectos de luz se superponen a las hojas de una vegetación frondosa que pasa a toda velocidad y que pone de manifiesto algo importante, no se trata de un simulador de rallies sino de un clásico que se toma muchas licencias en el tema del realismo. ¿Quién no se encuentra con bandadas de pájaros a cada curva o con animales que corren ante el ruido de los motores? Es más, ¿no es habitual que en las pruebas retransmitidas por televisión se aprecien escenarios a medio camino entre un parque natural y el paraíso? Pues eso es lo que trae Sega Rally: una experiencia diferente a lo que otros juegos intentan a base de forzar las imágenes para que no parezcan irreales. Este juego de SEGA se centra más en ser divertido, en conseguir enganchar y en ofrecer algunos detalles únicos y que crearán escuela.
Celica, Stratos, Hummer H3, Golf... la lista de vehículos disponibles incluye todos los del juego original, o eso parece, además de ofrecer tres categorías principales entre las que decidir antes de cada carrera. Los prototipos se basan en modelo que han sufrido alguna modificación y de los que puedes esperar reacciones muy diversas. Los coches de serie dan algo más de lo que uno pudiera imaginarse al ir a un concesionario y los propios de estas competiciones son verdaderas bestias que cualquier aficionado reconocerá sin problemas. Además de seleccionar un modelo concreto, con aceleración, velocidad y algunas otras características concretas, las ruedas también tienen un papel importante según el terreno en el que correr.
Los escenarios que se presentan cubren desde la nieve virgen hasta el asfalto con gravilla o el barro. Hay circuitos en los que se mezclan varias superficies y que pueden dejarte totalmente descolocado si no conoces el trazado y el cambio de firme te pilla por sorpresa. Quien haya probado la demo de Xbox Live, puede haber notado pocas diferencias y un control bastante precario. Esto es algo que choca con el juego final, donde se diferencia perfectamente cuándo pisas nieve virgen y cuándo lo haces sobre las rodadas de la vuelta anterior o las del coche que te precede. Este es uno de los puntos diferenciadores de Sega Rally, ya que el terreno deja de ser una superficie que sólo cambia visualmente y ahora influye también en la jugabilidad.
Cada vuelta puede convertirse en una experiencia diferente, gracias en buena parte a que el escenario se deforma a tu paso en algunas zonas. Los charcos dan lugar a que las ruedas se hundan en el barro y creen surcos por los que las ruedas tendrán dificultades para girar. En la nieve, la sensación será parecida pero con el agravante de circular por terrenos que resbalan aún más cuando reciben la presión de los neumáticos. Esto, que podría verse con un toque de simulación, está hecho con bastante acierto y se convierte en ese algo que consigue mantener la atención sobre la carretera e intentar aprovechar ciertas zonas de la vía antes que otras. No siempre es más producente pasar por nieve virgen que por la zona en la que has aplastado la superficie... aunque si no tienes mucha precisión y las ruedas se salen del surco, el coche se frenará o tendrás algún problema con la dirección. La memoria juega aquí un papel muy importante, sobre todo porque las pruebas en circuito te harán pasar una y otra vez por las mismas zonas. Además, la variedad es alta y te tomará un tiempo especializarte. Alpino, Tropical, Cañón, Ártico y Safari son nombres que definen bien lo que te puedes encontrar, con playas de arena, charcos en la jungla, nieve, hielo o cuestas arriba con gravilla sobre el asfalto para darle emoción al asunto.
La forma de jugar a un Sega Rally es diferente a muchos otros títulos que comparten un trozo de su título. Si quieres usar las mismas tácticas en las curvas que en Forza 2 o en Colin McRae DIRT, las cosas se te complicarán bastante. Resulta, que este título de Sega trata más bien de saber ajustarse a las trazadas que tú mismo te inventes, nada de tomar clases y seguir líneas de flechas sobre el asfalto. Soltar un poco el acelerador o, incluso, pisar el freno antes de entrar en las curvas, ceñirse al interior y acelerar al máximo en el momento apropiado será la mejor forma de no perder demasiada velocidad y seguir lejos de los bordes del circuito. Unos laterales contra los que chocar no suele significar más que cierta pérdida de velocidad y que incluso ayudan a volver al trazado. ¿Qué significa esto? Pues que la fórmula válida en 1995 sigue vigente y que este juego es todo un sucesor del original. Eso sí, más rápido y con mejor aspecto que nunca.
El comportamiento de los coches que controla la máquina también tiene su propia personalidad. No son demasiado predecibles, su agresividad puede resultar todo un incordio y la forma en que aprovechan las deformaciones que crean sus ruedas tiene poco que envidiar a lo que a ti se te pueda ocurrir sobre la marcha. Incluso se chocan contra las casas de los pueblos y entre ellos, o tienen problemas con la forma de caer después de saltar. Hechos estos que añaden cierta sensación de realismo a unas carreras que buscan bien poco esa sensación.
En cuanto a los efectos gráficos, el juego usa una paleta de colores muy viva y que choca un poco al principio. Luego, una vez metidos en faena, queda totalmente justificada por el aire de espectacularidad que se intenta dar al juego. No es uno de esos títulos en los que el humo intenta enmascarar defectos gráficos, texturas con poca resolución o superficies mal encajadas. Sega Rally es lo que se ve, con circuitos en los que el equipo de desarrollo ha tenido bastante libertad y no se ha visto obligado a usar escenarios sacados de la realidad. El Sol muestra sus rayos pero no deslumbra artificialmente. El barro se pega cada vez más a los coches hasta convertirlos en masas marrones. Sólo se echa un poco de menos que el parabrisas se llene de porquería, pero meter unos limpia ahí sería rozar la simulación y ese no era el objetivo con este juego.
Los modos incluyen pruebas tanto para un jugador como para competir con amigos. Esto da que pensar, ya que Sega Rally se enfrenta a otros juegos en los que las carreras online tienden a limitarse con eventos contra el reloj en lugar de hacerlo frente a coches que corran en tu mismo circuito.
El típico modo campeonato te hace competir en varias categorías, con la Premier para vehículos actuales, Modificados (para los que gustan de subir la potencia y demás características a tope) y Masters, para los clásicos que todo aficionado conoce. Ese recorrido por la vida de un piloto se divide a su vez en amateur, profesional y experto, con una curva de dificultad que empieza en lo más bajo y evita la necesidad de tener un tutorial como en otros juegos. En los niveles más altos, la dificultad crece bastante y la curva general está bien medida, sin que el juego pierda demasiado interés a lo largo de su vida, hasta llegar a las cuatro pruebas finales contra los pilotos más complicados; ahí se ganará el título absoluto. Desbloquear todos los circuitos, coches y secretos puede suponer más de 15 horas, aunque quizá esto sea demasiado optimista y te veas repitiendo pruebas que se atraganten. Eso sin contar con que elijas mal el tipo de neumáticos... que todo puede pasar. Aunque la buena noticia es que sólo tienes dos opciones, resbaladizo y firme.
Pero si hay algo en lo que destaca Sega Rally es en las partidas para varios jugadores. Ya sea a pantalla partida, red local o por Xbox Live, las sensaciones que transmite en cada adelantamiento, intento de alcance o victoria tienen mucho que enseñar a otros títulos realmente monótonos (sobre todo en otras plataformas distintas a Xbox Live). Seis jugadores es el máximo que admite el juego online, aunque resulta divertido incluso con sólo dos participantes. El truco no es el mismo que en el juego original de las recreativas, donde quien iba detrás lo tenía más fácil para recuperar que el de delante para mantenerse primero, sino en la posibilidad de fastidiar a quien te persigue. El de detrás se llevará el barro (aunque esto es meramente estético), las rodadas en la nieve o la falta de visibilidad con el polvo levantado. El perseguidor tendrá que ingeniárselas para adelantarse a las decisiones de su objetivo, así como no cometer los fallos de este y arañar metros poco a poco. Todo un espectáculo que pocos juegos se pueden permitir con tanta suavidad, y si tu línea va realmente mal sólo tienes que reducir el número de jugadores simultáneos.
También en el campo de Xbox Live está la posibilidad de correr contra los tiempos de otros participantes. El modo contra reloj te ofrecerá participantes fantasma que te ayudarán a conseguir mejores tiempos en los circuitos, así como a aprender las técnicas de los mejores conductores del mundo. Este modo también se puede jugar en local, con los tiempos de todo aquél que juegue en tu consola. Para cerrar el repertorio de modos, también dispones de una carrera rápida que sirve como toma de contacto para empezar a jugar cuanto antes o satisfacer a las visitas sin gran demora.
Y si se trata de hablar de sonido, quien todavía recuerde el clásico "Daytona" volverá a sentir algo de añoranza por aquellos temas que hicieron clásicos a los títulos de SEGA. La banda sonora está muy cuidada y los sonidos tienen la profundidad y variedad necesaria. Pisar la nieve por primera vez te hará reducir la marcha y sentir la vibración del mando mientras se escucha el mismo efecto que cuando esquías sobre terreno virgen. La sensación no está tan conseguida como en Forza 2 cuando llevas el volante, pero resulta más espectacular y ayuda bastante a no salirse del trazado correcto.
El nombre de Tetsuya Mizuguchi sigue presente incluso para los que aún juegan o recuerdan la experiencia de 1995. Sega Racing Studios puede estar tranquila y pensar en su próximo proyecto, ya que su primera incursión en el género ha sido capaz de traer novedades, indispensables en un juego de conducción de Sega, y la jugabilidad arcade que es característica de la marca.
Gráficos: 8.2
Sonido: 9.0
Jugabilidad: 8.7
Adicción: 9.2
Total: 9.0




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Prox: 





