Vivimos años de crisis, pero también de records. Los que más videojuegos se venden, los que ofrecen una mayor fuente de ingresos para las compañías involucradas, los que nos dan juegos que nos sobrecogen por su grandeza (gracias Bioware), los que dan oportunidades tanto a la scene como a las megacorporaciones multinacionales... estos son los momentos que vivimos. Pero claro, hay quien va muy despacio (como Microsoft con algunos de sus productos que nunca parecen llegar al nivel óptimo) y los que se han acelerado en exceso, creyendo que esto era Jauja.
El caso de las tiendas Game es algo singular. Desde que salieron de su Reino Unido ("Natal") han aparecido como setas en todas partes. Hasta hay una en mi pueblo. En España, se hicieron con la cadena Mail Soft, sí, la de aquellos amables pioneros que tenían un antro en la calle Montera de Madrid y con los que coincidíamos en el Rastro los Domingos. A partir de ahí, lo dicho, raro es el centro comercial o barrio conde no haya un Game. Y eso, sin hablar de la web, que es un denómeno online, más allá de los juegos que venda.
Pero también han desembarcado los norteamericanos, con su GameStop y ofertas que no se pueden resistir... o algo así. Competencia más allá de las tiendas de barrio. A esto, hay que sumarle las tiendas online como Play-Asia, Play o incluso Amazon. Con tiempos de espera superiores a la compra nacional, pero con precios que suelen ser la mitad de los del canal tradicional. Encima, para animar la cosa un poco más, podemos comprar juegos completos en Xbox Live por menos de 30€ la pieza, los mismos de las tiendas pero sin cajita verde.
¿A qué nos lleva todo esto? Pues a que en la matriz de Game hayan visto las orejas al lobo y se planteen el cambio de modelo de negocio. Las tiendas físicas tienen los días contados, al menos en cuanto a su presencia masiva. Lo que antes íbamos a comprar, gastando tiempo y medios en el proceso, ahora lo tenemos en menos de 15 minutos (con una línea de ONO de a 59€ al mes, claro). Los efectos de la situación son que Game planea cerrar 40 tiendas en Reino Unido, lo cual parece que se extenderá al resto de sus dominios mundiales.
Intentos como los de sustituir las cajas físicas y los juegos en DVD por tarjetas con códigos y compaginar las ventas de videojuegos con otros productos parecen una medida temporal, mientras esta multinacional encuentra el camino que debe seguir para mantener contentos a sus inversores. Estamos a pocos años de vivir un cambio de mentalidad en los compradores y en los canales de ventas. Un tiempo en el que habrá que buscar otras formas de aprovechar la situación o, incluso, reciclarse en otros sectores. Eso sí, merece la pena buscar campos nuevos, que siempre hay sitio para las oportunidades.
Por lo tanto, si habías pensado que trabajar en un Game o similar era una opción para mantenerte a ti y a tus hijos el resto de tu vida, plantéatelo mejor como algo temporal y enriquecedor. ¿Quizá preparando los hipotéticos centros Game 2.0? Pues venga, a trabajar en la idea. Suerte a los que estén en ello.





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