Lost Planet es uno de esos títulos que se consideran dentro de la estrategia de Microsoft para conquistar el difícil y cerrado mercado japonés. Encargarle tal labor a compañías como Capcom tiene bastante mérito, y aprovechar las oportunidades es algo que los chicos de Dead rising saben hacer. Por lo tanto, que no cunda el pánico. Cualquier impresión que tengáis de las demos aparecidas con tanta previsión en Xbox Live mejorará con la versión final. Es más, con el estado de beta que tiene aún el juego (que llegará el día 12 de enero de 2007 a las tiendas) ya se notan algunos cambios que mejoran algo ya de por sí excelente (que diría el señor Burns).
Quien haya probado las misiones disponibles en Xbox Live, con la demo para un jugador, verá lugares conocidos al principio del juego. Los vídeos que ya hemos disfrutado sirven para dar pistas sobre lo que le pasa al pobre protagonista de la historia, que está rodeado de algunos personajes tipo que suenan mucho a quien sea aficionado al anime de calidad.
Los enemigos se presentan de varias formas, tanto en enjambres como con representantes que no caben en la pantalla. Su aparición puede ser tan espectacular que da lugar a escenas cinemáticas realizadas con el motor del juego o, sencillamente, salen de la tierra cual insectos que parecen muchos de ellos. Ese aire a Starship troopers gustará mucho entre los que disfrutan repartiendo plomo y se olvidan de disparar a los nidos para alargar un poco más la experiencia. El toque es muy japonés, al estilo de los clásicos shot ’em up de 16 bit, pero con la perspectiva que permite un hardware como el de 360.
El gancho es un elemento imprescindible para alcanzar muchos rincones de los escenarios, tanto a cielo abierto como interiores. Llegar a la cima de una montaña o escapar de un enemigo serán acciones habituales, sobre todo por la precisión y rapidez con que se sucede el uso de esta herramienta.
Pero lo más espectacular de Lost planet son los trajes a modo de exoesqueleto. Se trata de verdaderas armaduras que suelen venir cargadas con armamento pesado. Su resistencia las hace aptas para el combate con los bichos de mayor tamaño y, en otras ocasiones, para poder lidiar con enjambres que están locos por roer los huesos de Wayne, el prota. Dentro de las posibilidades de estos dispositivos está la de salto, que permite cortos vuelos para salir del peligro o escalar. En general, su movimiento es lento, correspondiéndose con el peso que aparentan tener. Pero más costoso es llevar a cuestas un cañón que acabamos de desmontar de un "traje" cuando este se encuentra perjudicado. Esta es otra de las opciones más espectaculares del juego, ya que al más puro estilo Rambo (un personaje de los 80 interpretado por Silvester Stallone, que es un actor que... Wikipedia e IMDB lives) empezamos a repartir mientras arrastramos los pies por el peso del cacharro de turno. Se trata de acciones puntuales, como muchas otras que se dan durante el juego, pero que bien merecen una grabación en vídeo para subirlas a YouTube cada vez.
Los enemigos no son siempre insectos o bichos de tamaño descomunal. La historia da para mucho y nos pone enfrente a humanos y humanoides que son bastante fieros en el combate. Se trata de piratas del frío, como están de moda, pues también aparecen aquí y aparte de mala uva también tienen varias facciones enfrentadas.
Las armas que llevan son variadas, como pistolas de plasma, cohetes o rifles. Además, van equipados para soportar el frío, con trajes que les dotan de una buena protección también contra nuestras balas. Se dan así situaciones que son un verdadero tira y afloja, con fuego que llueve de todas partes y una barra de soporte vital que nos baja a toda velocidad. El frío no es nuestro amigo, pero tampoco el fuego, con lo que tenderemos a trazar estrategias para llegar a refugios en lugar de disparar a todo cuanto se mueve. Las decisiones en este sentido parece que serán muy importantes y harán del juego un ejemplo de tensión, debido a la carrera contra reloj que plantea en algunos momentos.
Con centenares de Akryd en pantalla, parece que Capcom ha hecho un excelente trabajo para plasmar las sensaciones de la batalla. Los gráficos están muy cuidados, tanto en medio de la nieve con tormentas que nos dejan helados, como en interiores donde las luces juegan un papel fundamental. Habrá zonas que al iluminarse dejarán ver criaturas que habría sido mejor no despertar y otras que nos proporcionarán un objetivo al que dirigirnos si queremos calentarnos y seguir con vida. Transparencias, sombras en tiempo real y, sobre todo, partículas que llenan la pantalla hacen de Lost planet una experiencia digna de ver. Además, el buen hacer en cuanto al diseño de escenarios y personajes demuestra que Capcom está llena de genios que saben lo que buscan sus fans.
Dentro de las opciones multijugador, todos hemos podido probar la demo online que está disponible en Xbox Live. Se trata, por ahora, de la única posibilidad de hacerse una idea de lo que nos espera, con combates multitudinarios en los que aprovechar el gancho es vital, pero también lo es saber lidiar con los campers. El cambio de perspectiva entre tercera y primera persona no parece tan apropiado como en el modo historia, aunque si hacemos caso de los foros oficiales, la versión final habrá cambiado bastante respecto a lo vivido. Es más, oficialmente ya se ha comentado que el título tendrá actualizaciones una vez en la calle y que cualquiera que quiera jugar online se aprovechará de las miles de opiniones que hemos lanzado sobre la demo online disponible.
Las armas disponibles son variadas, pero destaca la inclusión de varios tipos de granadas. Desde las habituales de fragmentación, hasta unas que crean una imagen nuestra y mosquean un montón a quien esté enfrente. También las hay a modo de frisbee o las que se pegan a las superficies, así como las de plasma para dejar noqueados a los enemigos durante un ratito.
Lost planet promete, mucho. Sobre todo a quien esté deseoso de enfrentarse a un juego de los que sirven para destrozar mandos y dedos al mismo tiempo. Acción frenética con cientos de enemigos que no paran de llegar, pero con un aire de perfección que suele faltar en este tipo de títulos. Los gráficos, además, resultan superiores y se corresponden con lo que se espera de Xbox 360, sobre todo cuando nos subimos a una montaña y contemplamos el paisaje desolado por el frío. Escenas que resultan familiares y espacios abiertos, unidos a enemigos inmensos que nos costará mucho destruir... o encontrar su punto débil, que todos lo tienen como en los clásicos de toda la vida.
Además, a pesar de ser un juego japonés, se ha prestado mucha atención a los modos online, con cuatro por ahora y que no se limitan al deathmatch, con lo que también en este sentido habrá que seguirle la pista a este infierno helado.




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