Análisis: Call of Duty Ghosts en Xbox One y de lanzamiento

Tener un Call of Duty en el lanzamiento de Xbox One es todo un lujo, aunque sea Ghosts y llegue con cierta polémica en torno a los 720p o sus novedades.
Nota

Cuando Call of Duty Ghosts se anunció para el lanzamiento de Xbox One, solo queríamos una cosa, su análisis y tenerlo en casa. Ahora, con la competencia de Battlefield 4, y cierta polémica en torno a la edición para Next Gen, se nos han escapado las ilusiones. Pero, ¿realmente es un mal juego o nos hemos cansado un poco de esta franquicia estrella?

Call of Duty se ha especializado como saga. Recibimos uno al año, con varios equipos detrás para mantener el ritmo y el nivel de marketing de una película de Hollywood. Los co-responsables esta vez han sido Neversoft y Raven, bajo el techo de Activision, que se han hecho con la herencia de una Infinity Ward descabezada. Este trío, junto a la productora matriz, ha dado como resultado una campaña individual nueva y un multijugador con opciones extra.

La historia de los CoD suele quedarse en segundo plano frente al multijugador. Nosotros somos especialistas en acabárnosla siempre, aunque después de haber jugado un par de meses con amigos. Eso, si el primer día no nos da tiempo a terminar con las poco más de seis horas de costumbre. En Ghosts nos encontramos a la familia, con personajes que ya conocíamos de los Modern Warfare, a pesar del cambio en el nombre del juego.

Nos topamos con unos Estados Unidos invadidos por una alianza de países sudamericanos. A partir de ahí nos hacemos cargo de algunas unidades Ghost, que desde las sombras luchan contra la opresión exterior. En 18 misiones da para un buen puñado de flashbacks, escenas trepidantes y giros que pueden dejar a alguno con cara de meme. Pero la imaginación parece tener un límite y a esta “nueva” Infinity Ward les empieza a fallar. ¿Querías originalidad a cambio de un nombre diferente? Pues no busques en Call of Duty Ghosts para Xbox One, porque no la tiene.

Call of Duty Ghosts en Gravedad cero

Call of Duty Ghosts en Gravedad se pasa el realismo por el zero gravity.

Lo que sí ha cambiado, respecto a juegos anteriores en la saga CoD, es cómo evolucionan los escenarios. Estos se remodelan, resquebrajan y sufren mucho más que nunca. Eso sí, el resultado siguen siendo niveles bastante lineales y, por supuesto, escenas en que nos limitamos a apuntar, disparar y estar en tensión unos minutos. Para intentar compensar esto de seguir la misma fórmula, tenemos al perro. Sí, ¿te creías que no íbamos a hablar de él? Pero si tiene hasta su propio Twitter…

El agente K9, que es como llaman en Estados Unidos a las unidades caninas, es el toque diferenciador esta vez. Como en otras lo es el exceso de violencia o ciertos modos multijugador. Pulsando LB hará las funciones de cuchillo, atacando al enemigo cuando esté disponible. También podremos encarnarlo, como hacíamos con los coches teledirigidos en títulos anteriores. Vamos, que en la práctica, tampoco es una novedad significativa.

Otro de los intentos de cambio, que puede darnos una idea del futuro en Call of Duty, son las misiones a gravedad cero (pura fantasía que pondría de los nervios a Carl Sagan) y un intento de espacio abierto, por ejemplo en una jungla. Sí, hay momentos que no son pasilleros, pero son anécdotas, como los minijuegos o los archivos de inteligencia, que ya parecen algo totalmente asimilado.

Llegamos al punto fuerte de los Call of Duty, al menos, para esos millones de jugadores que no los sueltan en todo el año. Aparte del repertorio tradicional, el multijugador tiene un modo Extinción, que viene a ser un horda con clases (especialista de armas, tanque, ingeniero y médico), contra alienígenas… sí, léelo otra vez, los zombis deben ser propiedad de Treyarch. En pocas palabras, es divertido y aprovecha bien el diseño de los escenarios, con posiciones estratégicas que aprovechar. Hay también posibilidad de luchar contra humanos, pero esto lo conocíamos ya.

El perro de Call of Duty Ghosts

El perro teledirigido de Call of Duty Ghosts.

Agradecemos enormemente que se mantenga la pantalla partida hasta cuatro jugadores, aunque no esté disponible en todos los modos de juego. La base de Call of Duty Ghosts parece ser Modern Warfare 3 en lo jugable y Black Ops 2 en la personalización de nuestro jugador. A esto añadimos un número, 18, como máximo para los participantes simultáneos, a falta de futuras actualizaciones.

Puestos a comparar, mientras Battlefield 4 nos derriba un edificio o cambia medio nivel en medio de la partida, CoD Ghosts nos deja destruir un puente o poner una barricada. Los escenarios del juego siguen siendo de tamaño comedido, aunque han crecido y nos movemos más despacio. Hay 14 de ellos, con ambientaciones como ciudades en ruinas, calles inundadas, paisajes desolados o rascacielos que se caen. La diversidad se nota también en la paleta de colores, que se aleja de los tonos lavados de Black Ops 2 y su sensación de repetición.

Las armas ofrecen un equilibrio al que hay que acostumbrarse. Mirar por el tele nos deja ver lo que pasa alrededor, como un pequeño premio a los camperos, aunque ni por esas se librarán de nosotros. Nos podemos agachar y avanzar rodilla en suelo, saltar por encima de obstáculos o asomarnos por las esquinas sin ofrecer un blanco total. Detalles que, poco a poco, pueden hacer que un futuro Call of Duty sea muy diferente de lo que hemos tenido en Xbox 360, pero no hay cambios radicales.

Los añadidos se pueden contar por decenas, pero hace falta un esfuerzo para encontrarlos y asimilarlos. Call of Duty Ghosts es un juego que exige un esfuerzo. Ese mismo que otros títulos evitan con todo hecho. CoD Elite nos invita a seguir las estadísticas, desarrollar nuestros personajes, aprovechar esos millones de combinaciones para ser únicos… Entre la parte que jugamos en nuestra Xbox One y lo que hacemos en el PC, tablet o móvil, está claro que pagar casi 70€ puede diluirse en muchos meses. Lo mismo pasa con los DLC, que prometen llegar como en Black Ops 2, casi sin respiro.

Una ruina de ciudad en Call of Duty Ghosts

Los escenarios son variados y cambian en Call of Duty Ghosts.

Los premios por bajas, que en los modos de enfrentamiento con más difíciles de conseguir, ya no se basan tanto en la distancia. Ghosts intenta que las cosas sean más personales, con enfrentamientos más cercanos y lucha cuerpo a cuerpo. Pero esto queda en anécdota cuando, por regla general, el primero que ve al enemigo tiene las de ganar.

¿Cosas que también aporta Ghosts y que han levantado polémica? Que con dinero, el tema de los prestigios ha perdido mucho su gracia. Puedes comprar añadidos para tus armas en la tienda online, sin tener que amontonar rachas de bajas. Digamos que el desequilibrio se ha hecho fuerte en este Call of Duty, tanto en la asimetría de algunos niveles, como entre los jugadores que se meten en los servidores dedicados. Unos que, poco a poco, empiezan a funcionar como deben, a diferencia de los problemas que sufrimos en Battlefield 4 y sus salidas al menú de la consola.

La nueva generación llega con exigencias que nos alejan de lo que conocíamos como consola. Si con Xbox, la de 2001, metíamos el disco y jugábamos, eso no cambió en 360, salvo excepciones. Si en la generación anterior no había obligaciones, a costa de la calidad, ahora en Xbox One sí. Es decir, Call of Duty Ghosts nos obliga a esperar una media hora la primera vez que queremos jugar. La instalación inicial y las actualizaciones se llevan ese tiempo. Como si fuera un PC o una consola de la competencia… Algo que en Activision deberían revisar para títulos próximos. Nos obligan a algo que, según Microsoft, queda a elección de los desarrolladores. Al menos, en Xbox One cabe en un único Blu-Ray, mientras que en 360 hacen falta dos DVD.

Pero quizá lo más negativo ha sido la publicidad negativa que ha llegado antes que el juego. Call of Duty Ghosts funciona a 60 imágenes por segundo constantes, en Xbox One también. Lo hace con un aspecto que mejora lo visto en Black Ops II, sobre todo en el apartado de la iluminación y algunas texturas. Pero da la sensación de estar ante un juego de hace tiempo. Uno que habíamos jugado antes, en un PC viejo al que le hemos cambiado la tarjeta gráfica y la memoria, pero por una de salgo. Además, solo la idea de que en PS4 se va a ver a una resolución de 1080p reales, sin escalados, frente a los 720p de Xbox, es un jarro de agua fría.

Esta experiencia ya la conocíamos. No aporta lo que se podría esperar de un cambio de generación. Ghosts es un juego de transición, uno que llega más por mantener la tradición anual que por intentar demostrar algo. Pero es un Call of Duty y los fans lo deseaban. Tanto, que sus ventas demuestran qué quiere el público, más de lo mismo, con un poco de sal.

+ Tenemos lo que pone en la caja, más o menos, siempre que no esperáramos una experiencia nueva. Algunos momentos de tensión recuerdan tiempos pasados.
- El nivel técnico habría sido brutal en 2006, pero estamos en 2013. Apenas hay novedades. Explota una fórmula y pierde la oportunidad del cambio de generación.


  • XMsieg

    La nota que es un 4 sobre 5 ? Porque si es así me parece demasiado.

    • Son 4 estrellas de 5 posibles, sí. Digamos que está entre un 7 y un 8,de nota.

  • Muy buen análisis, aunque la verdad el juego me parece lo mismo de siempre….

  • Zell

    Opino exactamente igual que Sieg. No creo que sea un juego de 4/5. Buen analisis.