Análisis de Battlefield Hardline en Xbox One

Toca volver a casa. Cambiamos de frente y nos ponemos serios con el análisis de Battlefield Hardline para Xbox One. Una experiencia de lo más completa.
Nota

Polis contra cacos y todo lo contrario es la propuesta que tenemos en el análisis de Battlefield Hardline para Xbox One. Una vuelta de tuerca para la franquicia, que nos hace recordar otras sagas más centradas en el mundo que nos rodea. Aunque, según lo plantean, estamos más cerca de una serie policíaca o una película a lo Bad Boys que de perseguir ex-presidentas por las calles de Madrid.

El análisis de Battlefield Hardline, pasa del campo a la ciudad y pronto nos lleva de excursión.

El análisis de Battlefield Hardline, pasa del campo a la ciudad y pronto nos lleva de excursión.

Battlefield Hardline nos introduce en un mundo de bandas, desde el punto de vista cercano a la acción. Tiene momentos de investigación, sigilo y también acción desenfrenada con muchas balas que no paran de silbar. Miami, referencias a otras ciudades y un guión con algo de The Wired, dotan al juego de una profundidad que se pierde pronto. Todo se vuelce hacia la espectacularidad que es más propia de un videojuego.

Ya desde los primeros compases de Battlefield Hardline nos hacemos a la idea de que los giros en la historia nos van a dar algunas sorpresas. Su trama es predecible, en líneas generales, pero los guionistas han sabido aportar su experiencia televisiva. Intentan que no perdamos el interés con esos momentos propios de una serie. Es más, consigue meternos en un mundo de traficantes de drogas, policías, corrupción y balas que dan en el objetivo. Aunque con altibajos, estamos ante un juego de esos que se recuerdan por el modo historia, por mucho que nos sobren partes del doblaje.

Mucho Bad Boys en el análisis de Battlefield Hardline

La forma de presentar cada misión, con un “anteriormente en… ” es otro acierto que invita a seguir la partida. En ese momento, cuando retomamos el juego, dan ganas de que nunca acabe y que pase algo que nos deje de piedra a lo House of Cards. A veces pasa. También al final, cuando vamos a dejarlo, nos hacen un avance de lo que viene después. Vamos, que por muy mal que lo hayamos hecho en juego, Battlefield Hardline invita a seguir adelante. Esto es todo un acierto por parte de Visceral Games, responsables del título junto a DICE, creadores del motor gráfico Frostbite y otros estudios de EA.

La historia de Visceral Games, en su faceta más cercana, nos lleva a la serie Dead Space. Otra de las marcas de calidad de Electronic Arts, de la que esperamos noticias pronto. De esta tenemos algunas referencias y vemos que el equipo responsable de Battlefield Hardline tiene asumidos ciertos trucos. Esto, en el modo historia y a falta de mutantes o infectados, se nota de forma más o menos sutil. Pero es otro de esos toques que hacen del juego algo diferente, sobre todo, a la serie Battlefield en su rama principal.

El ataque frontal, a diferencia de otros juegos, pasa a ser una opción. Avanzar sin que nos vean y enseñar la placa de policía, en lugar de disparar, suele dar mejor resultado. Este es uno de esos elementos que hacen de Battlefield Hardline una experiencia diferente. Da opciones, ofrece caminos secundarios y nos deja elegir el tipo de jugador que queremos ser. Pero esto no quita para que nos encontremos con escenas subidas de acción, espectaculares y que intentan tocarnos la fibra sensible. Porque, aunque estemos en Estados Unidos, nos plantea una guerra.

Una vez metidos en harina, vemos que en Visceral Games han trabajado por recrear los escenarios con fidelidad. Tenemos calles en las que los civiles viven sus vidas, el skyline de la ciudad y policías que realizan sus tareas cotidianas. Viajamos fuera, cuando es necesario, hay helicópteros y no falta una escalada de violencia y poder alrededor de las armas, en ambos bandos. Sin embargo, hay detalles que nos sacan un poco de la inmersión, que no redondean la experiencia. Con personajes que repiten sus animaciones o que tienen rostros muy parecidos. Es algo que recuerda a las series de la década de 1990, cuando siempre caía el mismo oriental de bigote y perilla… de la misma forma y solo cambiaba el lugar. Con tantos meses de retrasos, estos detalles deberían haberse pulido, aunque está claro que la mayor parte del trabajo ha ido al multijugador.

Las más de 10 horas que dura el modo historia, con sus varios enfoques, nos invitan a volver a jugar. A pesar del comportamiento un tanto extraño de los enemigos y compañeros, usar el sigilo y los ataques por la espalda hacen que esto no parezca un Battlefield. Solo se nos quedan cortas las opciones, pues en pocos minutos sabremos cuáles son todos nuestros recursos.

Ir a saco es otra opción, aunque los puntos de investigación no debemos dejarlos de lado y aquí no se solucionen las cosas a base de granadas. Digamos que, si en Electronic Arts se ponen a ello, podemos tener una experiencia muy distinta a la de la serie tradicional. Vamos, que si en lugar de llevar el sello Battlefield hubieran elegido otro nos habríamos rendido antes a Hardline. Venga, señores de Visceral, luchen porque la fiesta continúe.

El apartado técnico de Battlefield Hardline tiene momentos increíbles, como en algunos rostros.

El apartado técnico de Battlefield Hardline tiene momentos increíbles, como en algunos rostros.

En el apartado técnico estamos ante un juego que demuestra el poder de Frostbite. Pero no lo hace todo el rato, sino en momentos puntuales. Por ellos podemos darnos por satisfechos, por ver un poco más de lo que es capaz Xbox One. Pero hay demasiadas sombras en los gráficos para destacarlo. Con texturas pobres, iluminación de hace dos generaciones y mucha repetición. Síntomas de que el proyecto se ha desviado, quizá, en pos de conseguir un multijugador que arrastre cientos de miles de jugadores esta primavera. Los recursos son limitados y, aunque esta vez se ha llevado un gran esfuerzo, el modo historia a lo mejor se quedó aparcado antes de tiempo, sin pulir como debía.

Donde apenas hay quejas es en el apartado sonoro, si dejamos de lado las voces. Aquí tenemos una inmersión total que demuestra cómo ha evolucionado el sonido en las consolas desde la primera Xbox. Aquella máquina que nos dejó pasmados con las granadas de Halo Combat Evolved en 5.1. Pues bien, ahora no hay límite de canales y voces, así que podemos usar Battlefield Hardline como demo para nuestro nuevo equipo de sonido. Con auriculares tampoco está nada mal y es de esos títulos que merecen atención en este aspecto. Sube el volumen, apaga las luces y disfruta del espectáculo pirotécnico. El sigilo siempre ha sido amigo de esto y aquí hay mucho de eso, si decidimos acabarnos así la aventura.

El multijugador a análisis en Battlefield Hardline

Lo primero que nos llegó de Hardline, en verano del año pasado, fue su multijugador. Una experiencia que nos permitía conducir coches, usar escudos, deambular por ciudades y recibir balas sin saber de dónde venían. Fue un desastre que en Electronic Arts les ha costado muchos meses reparar, con arranques en falso y foros al rojo. Tampoco ayudó que Battlefield 4 llegara a las tiendas en un estado lamentable, con unos servidores que han tardado más de un año en responder como nos gusta. Eso sí, ahora todo parece ir bien y en DICE saben lo que se hacen, de manera que parecen contagiarlo al resto de equipos implicados.

El sofá, a modo de broma, se ha convertido en un tanque que ha dado problemas a EA, por su poder.

El sofá, a modo de broma, se ha convertido en un tanque que ha dado problemas a EA, por su poder.

El modo conquista, los típicos deathmatch y compañía están en el menú multijugador de Battlefield Hardline, con nombres de lo más atractivos. Pero ojo, que tenemos polis y cacos a nuestra disposición, con todas las posibilidades que esto nos da. Los atracos, rescates, huir con la bolsa de dinero y todo lo que se ha incluido para dar variedad nos hace dudar entre qué modo elegir. Pero hay unos cuantos que se ponen como favoritos de manera inmediata, con un trabajo en equipo que sube la temperatura a cada segundo.

Conseguir bonus por tener la companion app de Battlefield en el móvil o recibir recompensas por haber jugado a los anteriores son detalles que honran a EA. Se nota el cambio a mejor como compañía, en su relación con los clientes. Pero si somos recién llegados, tampoco hay problema a la hora de subir de nivel con los puntos de experiencia y el dinero ganado. Incluso si pasamos de gastar moneda real, que es otra de las opciones disponibles.

En cuestión de días, las actualizaciones en los servidores y a nivel de cliente han hecho que Battlefield Hardline sea una gran experiencia online. Solo echamos de menos más trabajo en los mapas y que los modos de juego crezcan aún más, con variedad y riqueza de opciones. Aunque, como pasa con Battlefield 4, jugar con los menús antes de empezar una partida nos puede dar para rato.

+ Muchas horas de juego, tanto en el modo historia como multijugador. Las partidas con amigos, en algunos modos, son realmente memorables. La campaña se vuelve muy loca y nos saca de excursión cuando creíamos que todo iban a ser paseos por la ciudad.
- El aspecto gráfico es muy desigual. En multijugador se echa de menos más trabajo y, en general, hay lugares por los que es mejor pasar de largo. La historia tiene sus puntos, pero… bueno, juégala tú mismo y opina. El sigilo es parte del cambio respecto a Battlefield 4, pero sus trucos se aprenden demasiado rápido.