Análisis de Call of Duty Black Ops 3 en Xbox One

Llega el análisis de Call of Duty Black Ops 3 en Xbox One, porque ya estamos en esa época del año donde se nos acumula trabajo y le faltan horas al día.
Nota

Para qué negarlo. Siempre que estamos por estas fechas nos tenemos que reservar tiempo para algo que es tradición. Jugarlo y hacer el análisis de Call of Duty Black Ops 3. Un juego que llega a Xbox One con la base de Advanced Warfare, porque comparten muchas cosas. Que tiene pendientes a millones de aficionados. Tan fieles, que han hecho despegar las ventas de Black Ops 2 para Xbox 360 en las últimas semanas. La posible retrocompatibilidad tendrá algo que ver en esto, pero también, que 12 millones de cuentas activas en el anterior de la trilogía dan fe del poderío de CoD Black Ops.

Empecemos por la historia. Una en la que hay bastantes detalles que agradecer. Que, como es tradición en TreyArch, intenta abatirnos con algunos momentos sorprendentes. Sin la complejidad maquiavélica de los Modern Warfare, donde recordar los nombres de los personajes era vital. En Call of Duty Black Ops 3 tenemos la esencia que llegó a la cima con aquella respuesta final a “¿Quién es Rednov?”. Pero, si se trata del colofón para la aventura, no lo borda, precisamente. Lo cual no quita para que merezca nuestra atención de principio a fin.

Año 2065: análisis de Call of Duty Black Ops 3

Debe quedar claro que esto es una tercera parte. El episodio, supuestamente final, para una trilogía que ha tenido mucho éxito y ha estado tres años en preparación. Desde Activision nos han confirmado que el proceso ha tenido un ambiente de colaboración con otros grupos dentro de la compañía. Que las reuniones con Sledgehammer Games, por ejemplo, han propiciado que la tecnología se ponga al día. Pero, también, que las historias busquen un nivel de calidad a la altura del mejor Hollywood actual.

Elegir sexo y aspecto para el modo historia... sí, podemos. Análisis de Call of Duty Black Ops 3 en Xbox One.

Elegir sexo y aspecto para el modo historia… sí, podemos. Análisis de Call of Duty Black Ops 3 en Xbox One.

El principio del juego nos coloca en una segunda mitad del siglo XXI donde los desastres se suceden. Una época que pasa por lo peor del cambio climático y las guerras llegan a los núcleos urbanos más poblados y occidentalizados. Esta sociedad busca soluciones en la tecnología y tanto los implantes biomecánicos, como la alteración genética o la robótica se han aceptado. Aunque no todo el mundo tenga las mismas oportunidades o piense en las mismas soluciones.

La nueva guerra fría, que de esto tiene poco en cuanto vemos las primeras explosiones, nos hace partícipes de una nueva forma de entender el combate. Con la opción inicial de ser hombre o mujer, así como el aspecto que tendremos en el juego. Esto en el modo historia, donde vemos un adelanto de todas las opciones de personalización que ofrece el multijugador. Es decir, en TreyArch han hecho un juego donde se busca que nos identifiquemos como protagonistas. Sobre todo, cuando damos rienda suelta a un cooperativo que recorre los niveles de la campaña, donde podemos jugar a pantalla partida con otra persona. Eso sí, en Xbox LIVE la opción se extiende a cuatro jugadores.

El estilo del modo historia nos recuerda a lo que solemos ver en el multijugador. Conseguimos experiencia que podemos invertir en mejoras con tres árboles de desarrollo y siete habilidades cada uno. Estas propician que volvamos a jugar la campaña con otras opciones y nos arriesguemos a hacerlo con las que menos nos gusten. Porque algunas son visiblemente más divertidas que otras, pero el juego ha sido muy cuidado en este aspecto. Solo hay que echarle ganas y arriesgarse a la hora de probar o dominar las habilidades que menos nos llamen. El resultado puede ser bastante satisfactorio.

En el modo historia, para progresar y entrenar de cara al multijugador, cada vez que tengamos un arma o habilidad nueva podremos usarla en una especie de tutorial. Uno que se oculta en forma de misión extra o con una suerte de modo horda donde practicar. El resultado y lo opcional que es a veces resulta un buen sustituto de los tediosos aprendizajes de otros títulos. Quizá se convierta en habitual dentro de la saga.

En cuanto a la dificultad, la inteligencia artificial de nuestros compañeros demuestra buenas maneras. Con momentos en que les agradecemos su efectividad y otros en los que damos gracias al sistema de puntos de control. Estos, al estilo de Halo, hacen que el cooperativo resulte poco inmersivo a veces. Con escenarios amplios en los que una buena comunicación entre los jugadores evitará que alguno aparezca en una zona más avanzada cuando aún quedaba diversión por explotar más atrás. Esto, que difiere de otros CoD, nos coloca en niveles de tamaño considerable, pero aún flaquea a la hora de explotarlos. Es algo novedoso en la saga, en cierto modo, y que requerirá alguna idea más. Quizá de la mano de sus socios en Bungie, que son expertos en el tema.

Lo que realmente marca a esta entrega, en cuanto al modo campaña, es la duración. Se acerca más a las 10 horas que a las cinco de otros juegos anteriores. Pero también la cantidad de elementos que podemos desbloquear y los extras dentro de las misiones. Esto nos hará volver, si nos gusta completar colecciones y decorar nuestra base. El sistema basado en acumular puntos y comprar packs con ellos parece toda una mina para un sistema de micropagos. Algo que ha tenido mucho éxito con, por ejemplo, FIFA Ultimate Team.

Para cambiar la dificultad, con una nueva incorporación en el modo Pesadilla, vemos que nuestra debilidad y la dureza de los enemigos se incrementa conforme subimos el nivel o jugamos con más amigos. Es una solución tradicional, que se nos antoja pobre cuando se le ha dado tanta publicidad a una inteligencia artificial mejorada.

Una vez terminada la historia, tenemos de serie otra campaña que repite niveles en orden diferente y añade zombis. Es como si se incluyera otra historia, aunque en los mismos escenarios que hemos recorrido. A esto se suma Dead Ops 2 Arcade, con vista en tercera persona. En general, parece que Call of Duty Black Ops 3 se ha convertido en una experiencia casi interminable para jugarlo en solitario. Algo que se criticaba bastante en los anteriores.

Multijugador con implantes, mejoras y parkhour

Correr por las pareces, realizar dobles saltos, utilizar armas futuristas pasa a un plano casi secundario frente a Advanced Warfare. Sí, en TreyArch se han mantenido más fieles a sí mismos y la experiencia jugable se acerca mucho a los cánones anteriores. Con un tempo más tranquilo y cierta inercia que aleja el título de otros más frenéticos. El riesgo que han tomado los desarrolladores, parece destinado a diferenciarse de la tendencia actual. Lo vemos en los vídeos y, en el juego, las cosas son tal cual, guste o no a quien hubiera preferido algo más conservador.

Algunos mapas nos recuerdan a los MoBA, aunque esto resultará familiar a quien haya jugado a Black Ops 2, por ejemplo. Los 12 escenarios iniciales son más que suficientes para un lanzamiento, con varios de ellos heredados. Donde sí parece haber más calma que en la campaña es en cómo recibimos las mejoras. En ningún momento, salvo que dedicación y maestría extremos, nos hemos sentido abrumados por tener muchas armas diferentes, habilidades u opciones con las que personalizar a nuestro personaje. Algo que sí nos ha pasado en la campaña.

Dentro del grupo de modos de juego, llamado Pelotones, una de las novedades es Salvaguarda. Una especie de horda que nos permite superar niveles en cooperativo, para cuatro jugadores. A este se unen los clásicos, como pelotón contra pelotón, que mezcla IA con jugadores reales. Asalto de pelotón nos permite jugar con hasta cinco amigos y enfrentarnos a retos hechos por otros jugadores que no tienen por qué estar conectados, aunque ganen experiencia por ello. Algo así como los drivateres de Forza.

Parece que los responsables del juego han querido aprovechar la potencia extra de Xbox One para añadir una inteligencia artificial que esté por todas partes. Una que facilita las cosas al jugar, pues no tenemos por qué buscar jugadores de carne y hueso para tener una experiencia competitiva. Aunque, el resultado, de momento tiene sus altibajos… Pero con una lectura positiva en líneas generales. Esto, como siempre, está sujeto a mejorar con sucesivas actualizaciones, más allá de la de la del día uno.

Llegados a este punto, no podemos dejar de hablar de los zombis. Estos se llevan buena parte del protagonismo y añaden muchas más horas de juego a un título que abruma cuando empezamos a repasar opciones. Parece increíble que estemos ante una entrega anual, pues Call of Duty Black Ops 3 incluye tanto de todo como para rellenar más de un año. Salvo que devoremos el juego y todas sus opciones sin dormir durante semanas. Lo cierto es que el añadido de los zombis, con su historia, personajes y ambientación bien podría haber venido como DLC.

Destacamos la personalidad, el diseño de los niveles y el sistema de pompas de chicle para desbloquear mejoras. Unas que no siempre son lo que esperamos, pero que nos ponen delante más coleccionables. Con paquetes de chicles para ganar opciones y hasta la posibilidad de convertirnos en bestia. Algo que también parece estar de moda, en cierto modo, dentro del género. Aunque si hablamos de estilo, ambientar el modo zombi en los años 40 de Estados Unidos rompe con cualquier parecido con otros juegos. Aquí tenemos otro de esos toques de originalidad que aporta el título.

El salto técnico que vimos en CoD Advanced Warfare llega un poquito más lejos en esta entrega. La iluminación (aunque sigue siendo muy plana a veces), la cantidad de elementos en pantalla y la fluidez son muy buenos. Con unas animaciones cuidadas y personajes principales con los que hace falta poco esfuerzo para distinguirlos (que un tal Hendricks vaya delante es una hoda al Gin Tonic). Echamos de menos algo más de variedad en los enfrentamientos, sobre todo en los que suponen un reto mayor al normal. También nos gustaría tener un modo historia más variado, donde los enemigos tuvieran más personalidad y reaccionaran mejor ante lo que pasa alrededor. Los desastres que nos acompañan parecen suceder en una dimensión paralela y que no parecen alterar la rutina de los soldados y operarios que nos encontramos. Esto resta realismo y nos saca un poco de la ambientación.

Con partidas a 60 imágenes por segundo, está claro que no podemos criticar este apartado. Pero sí que haya poping de texturas, a pesar de contar con ocho gigas en la consola y que otros juegos han demostrado que es posible hacer las cosas mejor. Call of Duty Black Ops 3 sigue la estela de los anteriores, con un aumento en resolución y más cosas ante nuestros ojos. Pero peca de ser conservador más allá de los efectos cinematográficos, como cuando juegan con la profundidad de campo o nos sorprende con los gestos de algunos personajes. Digamos que aún hay dónde mejorar durante esta generación, en los Call of Duty, lo cual es bueno. Pues debería ir a más en todo el apartado técnico.

The Giant ha quedado fuera del análisis de Call of Duty Black Ops 3, por ser una descarga extra.

The Giant ha quedado fuera del análisis de Call of Duty Black Ops 3, por ser una descarga extra.

El sonido, con el juego totalmente doblado al castellano, también nos parece conservador. Nos obliga a tocar los niveles un poco para apreciar un trabajo excelente por parte del equipo, donde las voces se imponen demasiado a veces y la ausencia de sonidos ambientales resta tensión en algunos momentos. Esto se podría haber solucionado con más opciones predefinidas, según posición y tipo de altavoces o auriculares, así como gustos. Pero bueno, para eso están los ecualizadores multicanal y auriculares con presets especiales.

Call of Duty Black Ops 3 recoge muchos elementos de otros juegos, pero consigue mantener un estilo que solo podemos atribuir al deseo de TreyArch. El de forjar una saga dentro de otra tan grande como inabarcable. El resultado contentará a quien quiera, superados los problemas de lanzamiento con las esperas de los servidores. Porque incluye tanto contenido y opciones que resulta imposible criticarlo en este sentido. A este CoD se le puede achacar que no se aprecia un gran esfuerzo por mejorar lo que ya teníamos, a nivel técnico y narrativo. Pero se ha trabajado mucho para tener extras de todo tipo, muy por encima de lo que nos tenían acostumbrados en la saga.

Acostumbrarse a las novedades, las habilidades o las épocas en que nos mete es otro tema, pues depende de los gustos. Pero no podemos dejar de lado el esfuerzo dedicado a mantener el nivel de Black Ops 2 y avanzar en el mismo sentido que han hecho otros durante los últimos años. Para quien quiera otra cosa, ¿por qué buscarlo en un juego que empieza por Call of Duty? Para los que deseaban un Black Ops nuevo, no hay más que pedir.

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Summary
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Reviewed Item
Call of Duty Black Ops 3
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51star1star1star1star1star
+ Tiene muchos contenidos que sorprende ver de serie en un juego estos días. Tanto para jugar solo como en cooperativo y competitivo, estamos ante una experiencia que amortizaremos sin duda. Algunos momentos memorables al estilo TreyArch.
- La inmersión se rompe por fallos de diseño y una inteligencia artificial que se merece alguna actualización. A nivel visual, no impresiona fuera de las escenas cinematográficas.