Análisis de The Escapists en Xbox One

Recibimos otro título "indie", con un análisis de The Escapists en Xbox One que a algunos nos suena a tiempos más civilizados y amigueros.
Nota

Hace unas cuantas décadas, en la época de los 16 bits, había magia que se podía contar por píxeles verticales y horizontales. Es algo que no podemos dejar pasar en este análisis de The Escapists en Xbox One. Porque bebe de lo que nos dieron los Bitmap Brothers, Sensible Software o, por supuesto, el Team 17 de entonces. Los mismos, estos últimos, que han dado pie a la publicación de este juego, con Mouldy Toof Studios como responsables de su desarrollo. ¿Vuelve el Amiga o es que nunca se había ido?

Un análisis de The Escapists no estaría completo sin una mancha en el pasillo.

Un análisis de The Escapists no estaría completo sin una mancha en el pasillo.

El plan para escapar de una prisión puede complicarse con solo añadir algún elemento a la fórmula. En The Escapists nos enfrentamos a eso, a un reto tras otro que crece conforme nos aprendemos las herramientas que hay por el mapa. Pero no estamos ante uno de esos juegos que abusan de un motor gráfico capaz de ocultarnos a la perfección entre las sombras. Esto es otra raza, una que bebe de los clásicos, con mecánicas que se vuelven tan complejas como queramos y una prisa que nos puede volver locos.

Un poco de historia para el análisis de The Escapists

Los más viejos del jugar recordarán La fuga de Colditz en tablero y, mejor aún, The Great Escape. Ejemplos de lo que nos metieron en vena películas como La Gran Evasión… Evasión o victoria y, por supuesto, los Héroes de Hogan (esta última, además, nos enseñó todo el alemán que necesitamos). La rutina, el ingenio y los guardias con sus comportamientos llenos de estereotipos parecen intercambiarse entre el celuloide y los bits del juego. Vamos, que The Escapists parece hecho por o para quienes algún día dijeron aquello de “snell, snell” en el momento más inoportuno.

Ahora, puestos en situación, solo queda hablar de lo que nos ofrece este juego de prisiones, que se desliga de situaciones bélicas o políticas, aunque nos lleve de visita por ejemplos de todas ellas. Porque sus píxeles no van por ahí. En The Escapists tenemos que estar atentos a lo que hay cerca, ya sea un preso con algo que intercambiar, robarle o comprar… una pared sospechosa, un agujero en el patio o una habitación en la que pasar el rato. Apenas hay milagros o crítica social.

La velocidad con que se mueven los personajes nos obliga a estar siempre atentos. Pueden sucedernos cosas inesperadas o que el control nos haga pasarlo mal. Un golpe a destiempo o un click en el lugar equivocado pueden suponer la diferencia entre escapar o intentarlo de nuevo. Porque conforme avanzamos, las cosas se vuelven más complicadas, en una sucesión de niveles que cambian en muchos aspectos, pero no en el objetivo final.

Al hablar con expertos en la materia, personas reales que han pasado años entre rejas, nos queda claro que The Escapists es un reto. Aunque en el juego tenemos claro el objetivo, escapar, que no suele ser el mismo en la vida real. Hay muchos detalles, como el jabón, las duchas, un calcetín, una cuchara afilada o tener que ir a comer cada día, que ayudan a crear cierta atmósfera. Pero, tranquilos, que no vamos a ver escenas de duchas que puedan herir la sensibilidad de nadie. Esto va más por saber cuándo seguir la rutina o cómo aprovechar mejor el tiempo entre barrotes.

El gimnasio, por ejemplo, nos ayudará a estar en forma. Podremos hacer pesas y otras actividades. También nos pondremos las botas en el comedor… bueno, no exactamente, pero hay un momento y lugar para ello en los escenarios. El día a día viene a ser igual siempre, con una base que empieza con el amanecer. Luego debemos presentarnos ante la autoridad o empezarán los problemas. El tiempo libre nos permite ganar dinero o conseguir objetos, así como investigar un poco. Ir al gimnasio, entablar amistad con otros presos, participar en peleas, comer y volver a la celda cuando se apagan las luces suele completar el día. Así, una vez tras otra hasta que escapemos o nos pillen con las manos en la masa.

En The Escapists recorreremos prisiones de todo tipo, desde stalags alemanes hasta campos en la jungla.

En The Escapists recorreremos prisiones de todo tipo, desde stalags alemanes hasta campos en la jungla.

La curva de dificultad que supone cada prisión coincide con las posibilidades que se abren. The Escapists puede presumir de variedad en cuanto a objetos, muy al estilo de Minecraft. Porque hasta tenemos un sistema para combinarlos, que da como resultado más opciones de las que jamás seremos capaces de usar. Aunque también tendremos objetos de dudosa utilidad.

Desde un calcetín con una pastilla de jabón dentro, para pegar a alguien y dejarle K.O., hasta objetos muy elaborados. El juego nos abre un mundo de posibilidades que bebe de siglos de ingeniería carcelaria, tanto por la topografía de las prisiones como por los utensilios que podemos crear.

Buena parte del juego, conforme avanzamos, nos obliga a seguir las rutinas y observar todo. Los comportamientos de los guardias, los prisioneros y el mapa tienen que estar en nuestra cabeza, porque si el plan estuviera tatuado jamás podríamos distinguirlo con tan pocos píxeles.

Las relaciones con los guardias no son lo único que debe preocuparnos. Los otros presos, si no reciben atención por nuestra parte en forma de regalos, pueden hacernos la vida imposible. Porque , ¿qué sería de una prisión en la selva sin peleas de vez en cuando?

The Escapists viene traducido, con textos que pasan a toda velocidad si no prestamos suficiente atención. Es parte de su encanto, pues nos obliga a ser rápidos y no dormirnos si queremos salir de prisión. Esta prisa continua es uno de los alicientes que tiene el juego. Uno que, si nos centramos en su aspecto, da la sensación de tener un gran hándicap. Pero, claro, el encanto de los píxeles como puños no debe pasarnos inadvertido. Si esto fuera un título en 3D con una ambientación extrema, no estaríamos ante el mismo juego. Seguro que perdería su personalidad y no nos engancharía de la misma forma.

Brought by... Xbox.

+ The Escapists es un juego fresco, lleno de opciones, que puedes amar incluso si te perdiste la época del Amiga y los grandes títulos publicados por Team17.
- Si no sabes apreciar el arte de los 16 bits, ni te acerques a The Escapists. Sobre todo, con el precio que le han puesto.