Análisis de Fantasia Music Evolved con Kinect en Xbox One

Sí, la magia de Disney sigue presente, con Kinect... Ahora con el análisis de Fantasia Music Evolved en Xbox One, justo a tiempo para tu Black Friday.
Nota

Para preparar el análisis de Fantasia Music Evolved nos hemos recluido en un conservatorio de música con varias princesas Disney, una caja de gomibayas y varias fotos de Jar Jar Binks. Tras una semana de escuchar a Stockhausen, con los párpados abiertos artificialmente, nos hemos dado cuenta de que no era lo mejor. De las princesitas no supimos nada a partir de la primera tarde y las fotos de Jar Jar ardieron misteriosamente. ¿No es todo esto lo que define al nuevo Disney? Pues no, solo declara la estupidez de quien tacha un juego por recordarnos quien es Mickey Mouse y poner Kinect en su caja. Así que déjate de chorradas y mira las nuevas variaciones Goldberg de Harmonix.

¿Qué hace un cangrejo debajo del mar...? El análisis de Fantasia Music Evolved con Kinect en Xbox One.

¿Qué hace un cangrejo debajo del mar…? El análisis de Fantasia Music Evolved con Kinect en Xbox One.

Atención a la lista de canciones que nos hemos empollado con el análisis de Fantasia Music Evolved, porque esto no es lo normal en un juego musical. Aunque seguro que alguna te suena y sí, se pronuncia ‘vorsac’ o algo así:

Applause Lady Gaga
Blue Monday New Order
Bohemian Rhapsody Queen
Eine Kleine Nachtmusik Mozart
Enjoy the Silence Depeche Mode
Feel Good Inc. Gorillaz
Fire Jimi Hendrix
Forget You Cee Lo Green
Galang M.I.A.
Get Ur Freak On Missy Elliot
Hungarian Rhapsody No. 2 Liszt
In Your Eyes Peter Gabriel
Levels Avicii
Locked Out of Heaven Bruno Mars
Message in a Bottle Police
Night on Bald Mountain Mussorgsky
Radioactive Imagine Dragons
Rocket Man Elton John
Royals Lorde
Scout’s Theme (ft. Lindsey Stirling) Inon Zur
Settle Down Kimbra
Seven Nation Army The White Stripes
Some Nights Fun.
Super Bass Nicki Minaj
Symphony No. 9 from the New World Dvořák
Take Care (ft. Rihanna) Drake
The Four Seasons: Winter, 1st Movement Vivaldi
The Nutcracker Medley Tchaikovsky
The Real Me The Who
Toccata and Fugue in D Minor J.S. Bach
Yoshimi Battles The Pink Robots, Pt. 1 The Flaming Lips
Ziggy Stardust David Bowie

¿Cómo se te queda el cuerpo al ver esta mezcla de música clásica, pop, bailable, rock… y relacionarla con un juego de Kinect, donde moverte suele ser lo mejor para sacar un puñado de logros? La apuesta parece fuerte en el campo de los títulos familiares, pero también es lo que podría esperarse de un juego basado en dos de las películas menos “comerciales” de la factoría Disney. Obras que se estrenaron en teatros, auditorios y que pocas veces encontraremos niños que las hayan visto seguidas. Vamos, ni siquiera que hayan pedido verlas más de dos veces en su vida.

Disney’s Fantasia es una de esas rarezas que solo un genio, con mucho dinero y una posición, se habría atrevido a hacer. La forma en que las películas dibujan la música, por eso de que hay una segunda más moderna, fue innovadora en su estreno. Luego pasó al homenaje y la exhibición técnica, como merecía llevar un 2000 de coletilla. Por eso un videojuego basado en esta obra de Disney debía tener todo eso: tecnología, música, innovación, calidad… vamos, que Kinect y Xbox One parecen el aderezo perfecto.

Aquí hay que mover los brazos de arriba a abajo y mantener... hasta la siguiente nota.

Aquí hay que mover los brazos de arriba a abajo y mantener… hasta la siguiente nota.

En cuanto a la experiencia, se plantea como otros juegos que han intentado ser lo que se esperaba de Kinect. Con una dosis de aventura en la que nos enseñan a navegar por menús y escenarios por medio de gestos. Vamos, eso que hacemos con toques de stick y botones, en cuestión de segundos, aquí podemos tirarnos largos minutos para pasar de una actividad a otra. Ojo, que no tiene por qué verse como algo negativo, sino diferente. A quien le agrade la idea, enhorabuena, a esto se le llama interactividad humano-máquina en el siglo XXI.

El principio de Fantasia Music Evolved puede echar para atrás a más de uno. La presentación es poco exótica, como ya vista en demasiados títulos interactivos que van de enciclopedia para niños. Pero no cuesta mucho superarlo, ya que coincide con el tutorial inicial que precisa un juego como este. Ahí nos dan las nociones básicas sobre qué nos encontraremos conforme desgranemos una historia que es más compleja y mágica de lo que parece.

Somos magos, estamos en el mismo sitio que el aprendiz de la película y nuestro nuevo jefe tiene un gorro mágico… como el que nos dan con poco que hagamos. Porque aquí no hay apenas castigo por hacerlo mal. Todo fluye, incluidas las fases, que evitan la frustración y premian a quien lo haga mejor. Es lo típico de los juegos para todas las edades, pero con un toque del que carecen los Rock Band, Just Dance y compañía. Esos juegos musicales que te hunden en la miseria a la mínima de cambio.

Los movimientos rápidos de nuestros brazos, sin necesidad imperante de mantener el ritmo, son más propios de las artes marciales. La dificultad viene de la relación entre lo que vemos en la pantalla y la dirección o sentido que toman nuestras manos. La habilidad, los reflejos y la repetición son la mejor ayuda, más allá de que nos conozcamos los temas o seamos expertos bailarines. Este no es tu juego típico de baile, princesa.

Las piezas incluidas ofrecen las composiciones que conocemos y donde las sorpresas son pocas. Pero, como era de esperar, no todo es seguir una historia, canción tras otra hasta que se acaba. En medio tenemos variaciones que son lo más interesante del juego. Unas nos permiten cambiar de instrumentos, insertar nuestras propias notas y volver a la mesa de mezclas para escuchar el resultado. Todo se hace en tiempo real, con nuestras manos tocamos cada acorde, variamos el ritmo e inventamos los grooves… como Jackson, Prince o Hendrix en sus mejores tiempos. Lo más bucólico de Mussorgsky junto al rock que no entiende de snobismos. Ahí entramos en acción nosotros, los magos de la música.

Es la satisfacción de creernos creadores de ritmos y arte lo que más llena de Disney Music Evolved. Como habrás notado, también le debe dar nombre al juego, que nos premia con más volumen cuando acertamos. Baja el nivel cuando herramos y ofrece multiplicadores que nos obligan a hacerlo mejor cada vez que repitamos un tema. Porque, como sabrás, los juegos musicales van de eso, igual que las clases de piano y violín… hay que machacar cada pieza hasta dominarla.

Jugar en solitario, aunque sea con público, es bastante enriquecedor. Las articulaciones y los músculos pueden quejarse al día siguiente, como es normal con Kinect y cierta inactividad crónica. Pero con alguien más frente a la pantalla, las cosas se convierten en arte al cuadrado. Uno puede cambiar partes de un tema, mientras el otro lo interpreta y la sensación de ser verdaderos genios pasa a ser compartida. Solo hay que encontrar la pareja perfecta, igual que en los grupos de verdad, donde uno suele ser el que canta, es guapo, chupa cámara en la tele… Del otro nos solemos olvidar.

Con un juego que ofrece algo tan diferente, podríamos pensar en que la variedad es su nota más llamativa. Pero no es así. Repite mucho las fórmulas y depende al 100% de quién se ponga delante de Kinect. Aunque parece un juego para toda la familia, requiere de cierta predisposición muy distinta a lo que necesitas para Dance Central o Just Dance. Los argumentos para poner Fantasia Disney Evolved con Kinect en Xbox One y que una fiesta se anime… vamos, que no está hecho para eso. Es una experiencia algo más centrada en la exhibición ante el público o el disfrute en intimidad. Pero, en definitiva, una que necesitas probar durante un buen rato y que seguramente marcará tu visión de los videojuegos.

Brought by... Xbox

+ Es un experimento con un valor artístico y creativo que no podemos dejar pasar... a menos que la música nos interese realmente poco y no entendamos qué pretendía Disney con Fantasía.
- El acabado gráfico atrae poco para ser un juego poco exigente a nivel técnico. La interfaz se merece un repaso, es demasiado... Kinect 1.0.