Análisis de Farming Simulator 15 en Xbox One

El campo, ese gran desconocido, que en el análisis de Farming Simulator 15 descubrimos que seguirá igual durante al menos un año más para muchos.
Nota

La vida en el campo es dura si te toca la parte de preparar el terreno, sembrar, cuidar lo plantado, cosechar y mirar al cielo mientras esperas lo peor cada temporada. Lo es incluso para quien tiene invernaderos o cultiva especies casi salvajes y autónomas. Pero también puede serlo en el caso de que la preocupación vaya al mercado de materias primas, la compra de semillas y todo lo relacionado con el campo. Así que sé bueno con el análisis de Farming Simulator 15 en Xbox One, porque el juego es, ante todo, un intento de acercar la vida labriega a los urbanitas. Y dicho esto, pasemos a ver qué es esto de traer un simulador así a nuestras consolas.

Como ves en el análisis de Farming Simulator 15, el juego parece más un escaparate de maquinaria agrícola.

Como ves en el análisis de Farming Simulator 15, el juego parece más un escaparate de maquinaria agrícola.

Lo primero que nos enseña Farming Simulator 15 es su tutorial, que podemos saltarnos. Pero que conviene seguir si es la primera vez que tocamos la franquicia. Una que tiene sus seguidores en PC y que, si miramos vídeos en Youtube, no queda mal de visitas. Es lo que tiene dedicar un juego a un sector tan amplio como especializado. Por otro lado, parece que cultivar el campo, cuidar el ganado y jugar en el mercado de productos básicos le da morbo a los cientos de miles que ven esos vídeos.

¿Escaparate de maquinaria o análisis de Farming Simulator 15?

Ahora bien, hecho lo básico del tutorial y empezada una partida, lo que tenemos es un mundo por descubrir. El fracaso se huele a cada minuto de juego si no contamos con una idea de lo que nos puede ayudar a triunfar. Así que conviene documentarse dentro y hasta fuera de Farming Simulator 15. Con las muchas guías que hay en Internet y que nos ayudarán a ir un poco al grano. Eso, a menos que nos guste invertir muchas horas hasta sacarle jugo a un título que se queda a medias en varios aspectos.

Mientras que el lado de la maquinaria es espectacular, digno de la mejor feria agraria de Florida, el manejo y la base nos llevan a situaciones poco agradables. Por un lado, tenemos la sensación de que manejamos un juguete, no una máquina con muchos caballos y que solo es superada por un tanque. El más mínimo obstáculo nos detendrá, en lugar de penalizarnos por el estropicio que podríamos causar. También, nos veremos atascados en más de una ocasión hasta para salir de un montón de estiércol. Solo en casos realmente complicados podremos recurrir a la opción de recolocar el vehículo y volver a la faena.

Los fallos técnicos o, mejor dicho, el cuidado escaso de detalles como el control o la detección de colisión nos hacen sentir que Farming Simulator 15 no está terminado. Lo mismo que pasa con el paso del tiempo, que debemos manejar con cuidado para evitar desastres. Tampoco ayuda, en esto último, contratar personal que are la tierra, siembre, abone o recolecte. Unas actualizaciones vendrían bien para que la cosa funcione bien.

Entre las tareas propias de la granja, con el cuidado del ganado y la recolección de la leche, o el campo, con las cosechas, tenemos misiones secundarias. Estas proporcionan ingresos que nos pueden engatusar para que no invirtamos en el mercado de semillas, por ejemplo. Porque el sistema de precios es poco intuitivo y ofrece menos información de la que nos han acostumbrado otros simuladores. Tampoco es cuestión de apuntar o hacer una hoja de cálculo para seguir el valor del trigo, porque eso debería ser parte de Farming Simulator 15, con muchos más datos de los que da de base.

Talar árboles, prepararlos y llevarlos al aserradero también es cosa de Farming Simulator 15.

Talar árboles, prepararlos y llevarlos al aserradero también es cosa de Farming Simulator 15.

Lo que sí hace bien este juego es dejarnos ver la maquinaria. Los vehículos son muy variados y la tienda ofrece una buena selección, aunque parezca un catálogo de los años ochenta. Lo hay pruebas previas, ni vistas en 3D antes de comprar. Solo imágenes y la información justa. Pero con un móvil o tablet cerca, vemos que todo es fiel a la realidad. Las marcas nos suenan y gracias a Farming Simulator 15 descubrimos que Lamborghini sigue en el negocio de los tractores. Aunque, lo que agradeceríamos sería que con el juego nos regalaran una gorra de John Deere. Eso sí que nos ayudaría a aguantar horas mientras vemos a nuestros trabajadores recoger el trigo, empacar la paja y dejar el campo limpio.

Como simulador, hay poco que decir de Farming Simulator 15, aunque lo lleve en el nombre. Porque no hay nada que intente ser realista. Ni el acabado gráfico, ni la profundidad de los trabajos a realizar o el comportamiento. Hasta vemos que los empleados abandonan, sin más, cuando acaban su jornada. Lo cual nos obliga a tomar las riendas o contratar a otro. Pero el campo no funciona así, no lo hace solo ni es fácil. Con lo que el juego nos deja faltos, como si se tratara de una demo o un documental de bajo coste.

+ Como catalogo de vehículos, resulta de lo más interesante. Hay muchas cosas que hacer, aunque no resulten divertidas o agradables.
- Jugar con amigos apenas incrementa la diversión del juego. A nivel técnico, más allá de los vehículos, se queda demasiado justo. Los DLC resultan caros.