Análisis de Farming Simulator 19 en Xbox One

Farming Simulator 19 crece con una saga millonaria en cuanto a ventas y seguidores que quieren un desafío diferente.
Nota

Si nunca te ha llamado la atención la saga, Farming Simulator 19 se coloca en la primera posición para empezar. Dejar atrás cualquier complejo es lo primero, a la hora de enfrentarse a un juego así. Porque vale, pegar tiros y construir a toda leche está de moda. Pero la gestión de recursos y medir bien los tiempos nunca dejarán de estarlo. ¿Acaso crees que vivir y trabajar en el campo es menos duro que servir a un jefe extraterrestre o impedir una invasión zombie?

En Farming Simulator 19 nos vamos al campo. Bueno, algunos nunca lo hemos dejado. Porque la saga tiene para repartir desde hace años. Con unas versiones que en Xbox One se han convertido en clásicos instantáneos de la administración de recursos y, sobre todo, ese ser diferente que tienen algunos títulos. Vale, hay otros juegos en los que debemos conseguir que la tierra nos de alimentos y riqueza. Pero ninguno al nivel técnico de este que nos presenta Giants Software.

Antes de meternos en lo que tiene, conviene hablar de LO QUE TIENE. Es decir, a algunos nos ha flipado siempre llevar una gorra verde cuando salíamos por ahí o íbamos de acampada. Una igual que la que tenía algún tío con tractor. Pues esto está aquí, con todas las letras, las de John Deere. Una marca mítica que se había resistido a Farming Simulator. Pero que ahora ha roto la exclusividad de su propio juego y de otras casas, para entrar en esta edición. Es más, no solo tenemos la ropa virtual, sino una flota de vehículos que se suman a un catálogo impresionante.

¡Una gorra John Deere y aire acondicionado por favor!

Farming Simulator 18 vendió un millón de copias en su primer mes a la venta. Eso, sin John Deere dentro y Farming Simulator 17 está disponible con Xbox Game Pass. ¿Te das cuenta de qué hablamos? No se trata solo de que los hijos de granjeros, terratenientes y agricultores con el cuello azotado por el Sol se dediquen a estudiar con la consola. Sino de algo que mueve millones de personas y que tiene un valor enorme en lo lúdico.

Para empezar, nos vemos ante un universo lleno de vida y trabajo en el campo. Desde la plantación de las semillas y la recolección en el gallinero hasta la venta y transporte en tren de las mercancías. Un vídeo de presentación da idea de qué nos vamos a encontrar, aunque lo haga desde un punto de vista idílico y edulcorado. Cuando se toca el terreno, aunque el juego empieza con tutoriales sencillos y repetitivos, la realidad del campo nos da una buena toba.

El tiempo pasa a otra velocidad lejos de la ciudad. Esto está comprobado y hay teorías que lo confirman, aunque sean tan disparatadas como para hacernos creer que los ciudadanos viven en jaulas de Faraday azotadas por las leyes de Einstein. Otros dicen que la Tierra es plana. Nosotros nos quedamos en que para arar un terreno, si hay cuestas, lo mejor es pillarlas de arriba abajo. Lo que se tarde de más, lo tendremos que recuperar echando horas frente a la pantalla.

La idea general en Farming Simulator 18 sigue en línea con los anteriores. Tenemos que crear un negocio sostenible y disfrutar con los logros que consigamos. Es un gestor donde se puede bajar a nivel de tierra y unir los aperos para empezar a trabajar. También podemos encargar esas tareas repetitivas y que ya hemos experimentado a trabajadores y jornaleros que lo harán a su ritmo. El problema, como en todos los gestores, es el dinero y los recursos disponibles.

Una mala cosecha nos puede llevar a la depresión total si no hemos hecho los deberes antes. La confianza en la suerte, como en el mundo real, no suele ser suficiente para salir adelante. Comprar maquinaria que no vamos a usar, pedir dinero sin pensar cómo devolverlo o esperar que el precio del cereal sea alto no nos va a ayudar.

Algodón en Farming Simulator 19

Como punto a destacar en este mundo vivo que es Farming Simulator 19, nos encontramos con numerosos parámetros que variar. Estos nos permitirán incrementar la dificultad conforme nos hagamos a su estilo de juego. El mapa es grande, con puerto, vías ferroviarias, carreteras por las que ir con el tractor y tráfico que nos lo hará pasar un poco mal si nos metemos en el papel de transportista. Solo echamos de menos la capacidad para crear y modificar el juego que hay en PC, donde se ven cambios enormes en los mapas y objetos disponibles.

Farming Simulator 19 no pone las cosas fáciles

En el lado menos amistoso del juego nos encontramos, precisamente, con su tutorial. Podemos pensar que las primeras horas de Farming Simulator 19 son unas clases magistrales donde aprender todo lo necesario. Nada más lejos de la realidad, pues apenas se explican los problemas que te encuentras al jugar realmente. Cuando en lugar de un terrenito y unos árboles que talar tienes un latifundio. La grandeza de este título reside en llegar ahí, en aprender a superar los problemas y sentirse el “jefe” o la “jefa” o un ser superior que proporciona alimento y materiales al resto de la población.

Caballo en Farming Simulator 19

Una cosa que puede ayudar es tener a mano un esquema con qué herramientas sirven para qué tarea. También, aprender de base cómo funciona el ciclo de airear el terreno, plantar, abonar, regar, fumigar, recolectar o tratar lo que crezca. Lo mismo con los seres vivos y con los árboles u otros recursos que se suman a un repertorio impresionante. Uno que se suma a un garaje lleno de vehículos para todas las tareas y sus accesorios. De verdad, Farming Simulator 19 es un catálogo increíble y se ve un trabajo extraordinario que ya nos gustaría tener en juegos de conducción, aviones, motos u otros géneros.

Además de lo que vemos, lo que se escucha sobre el terreno da paz y tranquilidad. Pero también los motores y sonidos de acoplamiento nos meten algo de prisa. No se trata de mirar el campo y verlo crecer, sino de entender lo que pasa y estar atentos a lo que suena. En este sentido, escuchar los ruidos ayuda y divierte. Aunque solo sea para saber que viene el tren y cambiar la vista a su máquina y los convoyes, mientras permanece en la vía.

Maquinaria en Farming Simulator 19

El motor gráfico demuestra que esta es una saga con años de experiencia. Donde los desarrolladores saben dónde invertir esfuerzos y todo funciona de forma suave. No tiene el acabado visual de juegos como Red Dead Redemption 2, ni su complejidad en cuanto a habitantes y situaciones “aleatorias”. Pero todo cumple con unos mínimos que sorprenden. Aunque el esfuerzo parece justificado por las ventas que tiene la saga.

Podemos decir que Farming Simulator 19 es un juego en el que se requiere un gran esfuerzo. Es una inversión de tiempo que engaña en un principio. Porque da una idea sencilla y repetitiva de lo que nos encontraremos en sus campos floridos. Pero hace falta invertir muchas horas para sacarle provecho al juego y ver que todo vale la pena. La satisfacción, eso sí, es tremenda. Seguramente, como si fuéramos profesionales del sector de la agricultura y ganadería. Aunque sin mancharnos las manos, ni quemarnos por el Sol o luchar contra los elementos.

Sumario
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Farming Simulator 19 Xbox One
Nota del autor
51star1star1star1star1star
+ Es enorme como juego y con un buen sistema de premios por méritos logrados.
- El principio, el turial y las primeras horas de juego no te preparan para la dificultad y complejidad que viene después.