Análisis de Funk of Titans en Xbox One

Funk of Titans inaugura el año de Xbox LIVE en Xbox One, con un juego hecho en España, aunque no lo parezca por su groove y color chocolateado.
Nota

El Rock, el Rap y el Pop reciben el ataque de Funk of Titans. Un juego que llega a Xbox LIVE para inaugurar el año en Xbox One y que tiene como origen un estudio español, A Crowd of Monsters. Y menuda panda deben ser, porque nos tenían totalmente engañados. ¿Te puedes creer que nos imaginábamos a un grupo de artistas antisistema, que luchan por los derechos civiles de la minoría afroamericana en Estados Unidos? Sí, la fiebre Blaxploitation nos invade a ritmo de funk. De tal forma, que no hemos soltado el mando hasta pasarnos todos los niveles del juego. Eso, a pesar de estar ante unas fórmulas más que explotadas… pero vamos, de eso va el tema.

El análisis de Funk of Titans nos lleva del Olimpo al Hades en un viaje guiado.

El análisis de Funk of Titans nos lleva del Olimpo al Hades en un viaje guiado.

Aretha en el papel de consejera que odia varios géneros musicales. Zeus que nos pone retos para subir de nivel entre los semidioses. Hércules con la cara llena de granos, barriga y fanboy de… nuestro héroe, Perseo. Estos son los nombres que veremos junto a un Pegaso que hace volar al protagonista y enemigos a los que golpear o saltar encima. Todo mezclado con tintes de funk, que es la base que gusta en el Olimpo. En uno muy especial, donde está bien visto llamar héroe chocolateado a un tipo que habla a lo Samuel L. Jackson. Y de ahí para arriba, Funk of Titans nos lleva de la mano por una experiencia que se nos antoja única. Por eso de tomar un tema que Tarantino hizo suyo y sacar pecho en una scene indie bastante desértica en Xbox LIVE.

Funk of Titans es un runner con algo más

¿Pero cómo se atreven a hacer un runner en Xbox One? Pues porque, a pesar de que el personaje se mueve casi solo, es divertido y la fórmula engancha como pocas. Funk of Titans añade verticalidad, saltos, una fluidez que evita frustraciones. Además de niveles con la duración justa. Esto, en la parte más habitual del juego, porque tenemos tres tipos de actividades hasta acabar con todos los logros.

Al runner, que controlamos con dos botones, se unen fases de bonus a lo Flappy Bird. En estas solo usamos uno y tenemos a Pegaso como montura, mientras volamos entre obstáculos y recogemos monedas. Estas nos permiten comprar armaduras y armas que dan acceso a la totalidad del juego. Es decir, no podemos terminarlo por completo si no tenemos las herramientas apropiadas y el nivel necesario para usarlas. Para esto último tendremos que superar los logros que nos plantea Zeus, como saltar sobre 20 guerreros en carros o morir cinco veces a lomos de Pegaso.

Otra perspectiva del juego la dan las peleas a mitad del mundo y las que nos permiten pasar al siguiente, entre el pop, rap y rock. En estas tenemos secuencias de botones que hay que pulsar en el momento que aparecen. Aunque sin respetar un ritmo marcado como sucede en los títulos musicales. Podemos verlo como el punto más flojo, que parece ajustarse muy bien en su concepción a lo que es un juego para móviles o tablets.

Funk of Titans ofrece alrededor de 45 niveles con enemigos, trampas...

Funk of Titans ofrece alrededor de 45 niveles con enemigos, trampas…

Algunos juegos que comparten estilo con este presumen de lo aleatorio de sus escenarios o la posición cambiante de sus enemigos. Pero todo en Funk of Titans aparece siempre en el mismo sitio, por mucho que repitamos niveles. Excepto en el caso de las fases de bonus, que ofrecen varias fórmulas para evitar que nos las aprendamos a la primera. Esto es, por un lado, uno de los mejores reclamos del juego. Ya que a base de machacar y memorizar tendremos todo controlado, hasta sacar las 100 monedas por fase, llegar con nuestra armadura reluciente y descubrir el nivel de bonus. Pero también limita la rejugabilidad de sus solo tres mundos, que se nos antojan pocos en comparación con otros títulos. Con maña, en unas cinco horas podemos tener casi todo hecho.

Bien es cierto que las variaciones y la inclusión de elementos nuevos mantienen el interés por ver qué pasa hasta el final. La aparición de palancas, por ejemplo, cambia notablemente las sensaciones que transmiten niveles más sencillos y aparentemente lineales. Es uno de los puntos más destacados de Funk of Titans, que consigue engancharnos hasta ver todos los escenarios y nos pica con cada reto. Aquí se agradece que los tiempos de carga sean mínimos tras cada muerte.


La música, las voces y los textos nos hacen pensar en que a los responsables de Funk of Titans les encanta la música negra. Pero los detalles nos dejan ver que les van todos los estilos, aunque al final solo pueda ganar uno. Aún así, hay poca variedad sonora y no podemos considerar este como un juego musical. Da igual el ritmo que tengamos en el cuerpo, porque no hay premio si somos maestros de la percusión.

+ Mezcla de tres estilos de juego, con un plataformas muy agradecido por lo fluido que es todo, a pesar de que solo usamos dos botones... o uno, incluso.
- Con un precio de más de 12€ en España, parece que Funk of Titans apunta alto. Pero se trata de una experiencia que se nos antoja corta y digna de recibir muchos más niveles con futuros DLC.