Análisis de Lifeless Planet en Xbox One

Hemos preparado este viaje durante un año y ya tenemos el análisis de Lifeless Planet en Xbox One. Una experiencia a la espera de que llenes sus vacíos.
Nota

Cuando David Board nos enseñó su juego en el pasado E3 2014, su forma de mostrarlo nos cautivó. Este análisis de Lifeless Planet en Xbox One es fruto de una espera que se ha alargado casi un año. Como el viaje a la velocidad de la luz que da comienzo a una aventura de esas que te hacen ver más allá de las imágenes y sonidos. ¿Has visto Interstellar en cine? Pues prepárate para otra epicidad, aunque a tamaño reducido.

Saltar de una plataforma a otra... lo tienes en el análisis de Lifeless Planet.

Saltar de una plataforma a otra… lo tienes en el análisis de Lifeless Planet.

Para hacer este análisis de Lifeless Planet nos hemos tenido que acabar el juego y volver a repasar sus bondades. No porque se preste a rejugar sus seis horas, más o menos, de aventura. Sino por algún que otro logro y detalles que parecen quedarse atrás.

Desde el principio, lo que ofrece Lifeless Planet es una experiencia sencilla. En la que solo moriremos la primera vez que descubramos un peligro nuevo o cuando nuestra torpeza supere las expectativas. Nos mete en el traje de un astronauta que hace un viaje de 15 años a la velocidad de la luz. Su destino es un planeta que parece un vergel, aunque su destello llegó tres lustros atrás y ha cambiado mucho desde entonces. Es aterrizar y empezar a descubrir que el juego alberga una historia digna de desgranar.

El nivel gráfico de Lifeless Planet se queda en lo justo. Suficiente para contar lo que necesita, pero con un aire a tiempos pasados. Sin alardes ni diseños que ayuden a aumentar la espectacularidad. Esto no es una superproducción, sino fruto de la cabezonería, de la ilusión de un desarrollador bastante solitario. Uno cuya facultad más llamativa es la forma en que cuenta una historia de ciencia ficción, a base de letras y silencios.

Nosotros nos quedamos con lo que leemos en Lifeless Planet, a cada paso. Esos mensajes que suplen la ausencia de escenas cinematográficas de gran presupuesto. Aunque haya algunas hacia la parte final del juego, hechas con recursos artísticos y técnicos muy limitados… Como si fueran animaciones 3D de principios de los años noventa. Y ese aire a viejo, retro, limitado en recursos es otro de los puntos que nos han enganchado a Lifeless Planet.

En Lifeless Planet tenemos variedad de escenarios, con interiores y exteriores peligrosos.

En Lifeless Planet tenemos variedad de escenarios, con interiores y exteriores peligrosos.

Con un principio digno de una película de los setenta, a lo Planeta de los simios, Naves misteriosas, Crónicas Marcianas o hasta Enemigo mío, Misión a Marte y Avatar, este juego es Ciencia Ficción pura. Como leer un premio Nebula recién sacado de la biblioteca. Y no vamos a parar de ver textos que desgranan una ambientación tan actual como pasada. Con una Unión Soviética que planta su bandera cerca de nuestro lugar de aterrizaje. Aunque avanzar algo más sería acabar con la magia del asunto. Uno que va despacio, que se puede acabar en menos de cuatro horas, logro incluido, pero que merece tomárselo con calma. Tanta como la que vemos en los espacios vacios de Lifeless Planet. ¿Qué esperabas con este título?

Las ganas de contar lo que pasa en el juego son intensas, pero nos resistiremos en este análisis de Lifeless Planet. Lo que sí podemos explicar cómo nos permite explorar o que la falta de oxígeno solo apremia cuando el guión lo exige. Que los saltos propulsados serán más o menos largos según lo pida la historia. O que la habilidad con el stick nos hará perder oportunidades de acabar antes con todo y volver a casa… o no. Porque, ¿quién sabe si habrá algo al final de la aventura, esperándonos con los brazos abiertos?

Algunos momentos de Lifeless Planet nos trasladan a las aventuras gráficas clásicas, con la típica acción de colocar un objeto en algún sitio. Esto nos lleva a cambiar la perspectiva del juego, con pequeñas experiencias de habilidad que son tan sencillas como para quitar el interés por ellas a la segunda ocasión. La verdad es que los puzles que presenta el juego no tienen complicación alguna y eso nos deja ante un título más centrado en el descubrimiento, con algunos momentos puntuales de tensión, pero que se puede calificar totalmente como aventura.

Las idas de pinza son algo típico en los viajes espaciales y no faltan en el análisis de Lifeless Planet.

Las idas de pinza son algo típico en los viajes espaciales y no faltan en el análisis de Lifeless Planet.

Con el sonido pasa algo similar a los gráficos. Aunque las voces en ruso e inglés consiguen un efecto único. La lectura de los textos traducidos al castellano, mientras suenan voces llenas de “tovarich” y “davais” son otro de esos detalles que algunos sentimos como nuestros. Que nos hacen pensar en que estamos ante un libro y no un videojuego. Aunque es necesario decir que, salvo por el esfuerzo en el doblaje original, el aspecto sonoro cumple lo justo. Con silencios y efectos que parecen obligatorios, junto a sonidos ambientales cuya ausencia nos sacaría de cuajo de la inmersión.

¿Es sencillo recomendar Lifeless Planet? Sí, para quien sepa lo que es una historia de ciencia ficción clásica, no se asuste por tener que leer textos (tampoco demasiados) y pueda enfrentarse a un acabado técnico algo limitado. Son premisas pequeñas, en realidad, para un juego que representa con clase lo que es la escena indie. Con sus fallos, pero con una capacidad para contar cosas que las grandes compañías pocas veces se atreven a poner en marcha.

Brought by... Xbox.

+ Si vemos Lifeless Planet como una aventura con una historia bien narrada, aunque sin pretensiones, cumple de maravilla. Además, tiene variedad de escenarios y... ¿hemos dicho que cuenta una buena historia? Una de Ciencia Ficción pura.
- Se nota la falta de medios técnicos, con lugares donde se acaba el escenario y reina el cliping.