Análisis de Need For Speed en Xbox One

Damos una vuelta por Ventura Bay con el análisis de Need for Speed en Xbox One y las muchas pruebas que propone, con conexión obligatoria a Xbox LIVE.
Nota

Desde el primer Need for Speed hasta hoy, hemos visto cómo la saga se reinventaba y ofrecía algo para un variado grupo de aficionados. La conducción pasó de ofrecernos vehículos que se movían como barcos sobre el mar a bestias desatadas. Caballos sin límites que quedan reducidos a unas palabras en este análisis de Need for Speed 2015 en Xbox One.

Para situarnos, estamos ante otra oportunidad por parte de EA para mostrar la cultura urbana del motor y la ilegalidad nocturnos. Nos vamos de gira con un grupo variopinto de mecánicos, conductores y actores que nos presentan un mundo virtual. El nivel visual es altísimo en cuanto a presentación, con escenas que mezclan nuestros vehículos en 3D con los personajes reales. El resultado es una experiencia fluida, sin tiempos de carga cuando cambiamos de tercio y una inmersión excelente.

Donde no vemos mayor interés es en lo que pasa detrás de las ganas que parecen tener todos por hacer cosas peligrosas y, claro, ilegales. Como las carreras nocturnas por las calles de Ventura Bay o esas demostraciones de control que se llenan de drifts. Está claro dónde apunta Need for Speed esta vez, al mismo objetivo que llevó al éxito Underground y su segunda parte. Uno de los puntos álgidos de la saga de EA, que ahora tiene el motor Frostbite de DICE como uno de sus mejores aliados.

En el garaje del análisis de Need for Speed

El garaje, donde vemos nuestros vehículos y compramos mejoras se lleva buena parte del tiempo de juego. La progresión en este Need for Speed nos obliga a jugar para empezar a ver algo interesante. Quien quiera tener un coche impresionante nada más llegar, salvo algúna promoción, tendrá que olvidarse de ello. Aquí hay que trabajar y jugar para desbloquear las cosas interesantes y eso se lleva tiempo.

Análisis de Need for Speed: El garaje nos permite añadir coches, piezas y mejoras varias.

Análisis de Need for Speed: El garaje nos permite añadir coches, piezas y mejoras varias.

Las opciones de personalización pasan por lo estético, con kits pequeños o para todo el vehículo, así como mecánicos. La interfaz ayuda mucho a saber qué poner o quitar, aunque exige que veamos un catálogo extenso, variado y muy trabajado. Aunque podamos ir por el camino sencillo, dejar que la consola elija, lo suyo es meternos en el papel y sacar partido a lo que ofrece el juego.

Para los ajustes, los más interesantes también tardan algo en llegar. Con mejoras que parecen indicadas solo para los aficionados que quieren toquetear, sin miedo a que las cosas se pongan difíciles. Pero el modelo de conducción es bastante agradecido en este sentido y, además, podemos volver al banco de pruebas en cualquier momento. Es decir, cambiar reglajes y opciones está a golpe de menú, incluso en medio de una prueba.

En Need for Speed, vemos que la vida se desarrolla en el garaje, con pausas para correr. Es decir, hay mucho trabajo en lo que pasa más allá de las pruebas típicas del género. Incluso al principo, tendremos que superar un tutorial algo pesado hasta empezar a saborear el juego. Estas esperas obligadas pueden hacer que nos preguntemos qué tipo de experiencia tenemos delante. ¿Es un juego de carreras callejeras, una aventura con pausas para conducir o un catálogo interactivo con un montón de piezas de coches?

La obligatoriedad de tener conexión a Internet nos da otra prueba de lo que es este Need for Speed. Aunque la experiencia pueda ser personal, para jugarlo a solas, siempre hay una puerta abierta al resto de Xbox LIVE. El juego da una imagen de vida, a nivel de comunidad, aunque sus calles estén desiertas.

Algo que solucionar, cuanto antes

El modelo de conducción nos evita muchos problemas típicos de los simuladores. Bueno, más bien simplifica la experiencia para que nos ocupemos más de hacerlo espectacular y que no nos adelante nadie, una vez en cabeza. El problema más grande que nos hemos encontrado es el propio diseño de los escenarios. Con bordillos que apenas se ven y pueden arruinar una carrera perfecta. Accidentes en los que otros juegos penalizan con una disminución de velocidad, Need for Speed nos frena de golpe. Tampoco ayuda que la velocidad, los giros extremos y los recorridos nos pongan obstáculos imposibles de superar la primera vez. Algo que se podría arreglar con actualizaciones que “limen asperezas”.

Los modos de juego nos meten en carreras donde superar puntos de control, contra el tiempo y los otros coches. Tenemos oportunidades para demostrar lo bien que derrapamos, el drifting, pero también desafíos animados contra algo más que coches. Ganar nos dará experiencia, dinero y reputación. Estos dos últimos son la verdadera moneda del juego, pues con la cuenta llena nos podremos atrever con algo más caro o difícil.

Con la curva de dificultad, volvemos al tema de la velocidad con que subimos de nivel. El juego nos obliga a triunfar y elegir bien dónde invertir. Con pruebas que pueden necesitar el vehículo más caro para superarlas. Este Need for Speed es exigente en ese sentido. Nos obliga a invertir tiempo en mejorar y esto se traduce en horas reales sobre el asfalto y en el garaje.

A pesar de tener conexión a Internet obligatoria, la inteligencia artificial de los conductores no evoluciona al ritmo que esperábamos. Nada más salir el juego, las críticas hacia el comportamiento de los otros coches fueron duras. Con acciones que son más propias de generaciones pasadas y carreras que se perdían tras la última curva. No por errores nuestros, sino por una compensación artificial por parte de la CPU.

Las cosas prometen mejorar con el tiempo, pero aún hay mucho que hacer en cuanto a la inteligencia artificial del juego. Lo cual nos invita a jugar con amigos, hasta ocho coches en carrera, por encima de cualquier otra opción. Es hacer esto o picarnos contra los tiempos anteriores, que son uno de los alicientes más jugosos del juego. Esto y poner el sonido bien alto para abstraernos del mundo exterior.

A nivel visual, estamos ante uno de esos momentos en que nos podemos sentir engañados. Por lo realista que parecen los reflejos, las luces y el ambiente nocturno de la ciudad. Ventura Bay es un espectáculo durante gran parte del juego. Una experiencia llena de pruebas y que dura mucho hasta que la exprimimos. Los coches tienen muchos detalles y también nos hacen sentir orgullosos por momentos, con lo que sí, es uno de esos juegos que gusta enseñar a las visitas. Aunque sea solo unos minutos.

Con algunos aspectos limados, podemos hablar de un gran paso adelante en la franquicia. Una que ha llegado al cine hace no mucho, pero que parece pasar por un período de transición. Temas como las pruebas que cambian en el menú, son un aliciente enorme para permanecer enganchados día a día. Pero también hace falta que en Ghost, los desarrolladores, se tomen más en serio Xbox One. Como con la opción de ver información con Edge, que se abre desde el menú del juego, pero el formato no está preparado para este navegador tan moderno.

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Summary
Review Date
Reviewed Item
Need for Speed
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+ Gráficos espectaculares. Una mezcla entre escenas de vídeo y 3D que nos mete de lleno en la acción. Una ciudad muy amplia, donde nunca falta una prueba que superar y con incentivos en forma de objetos extra.
- Algo más de 50 coches para empezar, se nos antojan pocos. Obstáculos que arruinan la experiencia. Inteligencia artificial en progreso. Necesidad de conexión a Internet. Repetir las pruebas se hace pesado.