Análisis de Ori and the Blind Forest

La experiencia previa para escribir este análisis de Ori and the Blind Forest ha sido tan deliciosa como el juego de Moon Studios y Microsoft.
Nota

Como bien podría ser a día de hoy, no tienes nada que hacer, te asquea la monotonía del día a día y, quieras o no, esto te causa una cierta tristeza. Aún así, tienes la esperanza y la ilusión de que algo pueda cambiar tu vida. Y este “algo” podría ser, porque no, el análisis de Ori and the Blind Forest.

Esta industria no deja de sorprender a propios y extraños, a veces para bien y otras no tanto. Este título es una excepción, ya que calificarlo como una simple sorpresa, sería un auténtico desprecio a la obra maestra que han creado Moon Studios y Microsoft. Ori and the Blind Forest derrocha magia y fantasía a raudales. Algo a lo que no estamos acostumbrados por muchos de los videojuegos de hoy en día.

Este título pertenece al género de los plataformas. Cuando lo recordamos, nos viene a la cabeza la época dorada de las consolas de pocos bits. Un tiempo lejano que hemos dejado décadas atrás, pero que no olvidaremos jamás. Resurgido de las profundidades por otros títulos como Child of Light o Rayman Legends. El género del 2D vuelve a ver la luz del sol, gracias al monumento faraónico que nos ofrece Moon Studios. Este juego calificado como indie supera sustancialmente a otros de grandes producciones.

El placer es hacer un análisis de Ori and the Blind Forest

Es curioso que Ori and the Blind Forest sea el juego que todo el mundo debería tener y disfrutar. También que tenga una historia tan típica y sencilla, como es la lucha luz-oscuridad, la voluntad de un ser desamparado, de restablecer el orden del Bosque de Nibel, que había sido el corazón de la vida y la prosperidad. Pero que, desgraciadamente, a partir de una catástrofe llega a su fin. En particular, por su ente principal, Árbol del espíritu, origen de la vida. Se muere.

Hay veces que se agradece el trabajo, como al editar el análisis de Ori and the Blind Forest.

Hay veces que se agradece el trabajo, como al editar el análisis de Ori and the Blind Forest.

Para reestablecer el pasado, nos encontramos solos en un mundo desolado y habitado por extrañas criaturas. Estas no resultan demasiado amigables. La soledad con el personaje nos hará intimar con su causa. Nos sumergiremos dentro de la atmósfera fantasiosa y tendremos la voluntad y motivación de ayudar al pequeño héroe, Ori, a alcanzar su objetivo.

Ori and the Blind Forest no es un típico juego “plataformero” con un camino previsible y preestablecido. En él, en cambio, encontramos un diseño laberíntico y que, a medida que lo descubrimos, queda registrado en el mapa. Nos muestra también dónde están las grandes recompensas y puertas que resultan esenciales para avanzar en la historia.

El mapa esta lleno de criaturas dispuestas a preservar la oscuridad en el querido bosque de Ori: desde arbustos con pinchos, erizos, plantas que lanzan proyectiles, hasta extraños rinocerontes y cuervos, entre otros. A priori, resultan fáciles de derrotar. Nuestro ataque es a distancia y con el botón X, pero no nos podemos confiar. Nuestra vida es bastante limitada (orbes verdes). Más adelante también podremos devolver proyectiles con el botón Y. Lo que no encontraremos serán grandes enemigos ni jefes finales, que probablemente sea lo poco que se podría reprochar al juego.

Nuestro protagonista, Ori, se mueve por los escenarios con una gracia pasmosa.

Nuestro protagonista, Ori, se mueve por los escenarios con una gracia pasmosa.

Cada enemigo que derrotemos dejará ir pequeños orbes amarillos que se sumarán a la rueda de puntos de habilidad. Estos podremos usarlos para ganar mejoras, referentes a tener más vida, energía, infringir más daño o localizar mayores recompensas en el mapa.

A medida que avanzamos en el rebuscado mapa, encontraremos árboles de luz que nos darán una habilidad nueva, así como frescura y vitalidad en el juego. Porque, con habilidades como doble salto o escalar por paredes verticales, podremos llegar a zonas que antes nos resultaban inaccesibles. Otro aspecto innovador y destacado en Ori and the Blind Forest, son los puntos de guardado (orbes azules). Los podremos distribuir como nos apetezca. Así, los diseñadores de Moon Studios se aseguran que, si nos matan después de avanzar mucho y se nos ha olvidado guardar, en vez de abandonar el juego o lanzar el mando por la ventana, nos enfademos con nosotros mismos y reconozcamos nuestra parte de culpa.

Las referencias a Studio Ghibli no son pocas, incluida la cara de...

Las referencias a Studio Ghibli no son pocas, incluida la cara de…

Por suerte, a medida que avanzamos, los retos son progresivamente más difíciles y superarlos nos provoca una gran satisfacción. Además de ganas por empezar el siguiente, así continuamente. Esto, combinado con la sencillez de usar y recordar los controles y la fluidez del juego, nos hace pensar que cada prueba a la que nos enfrentemos es superable. Que si se nos atraganta más de lo normal, no es culpa del juego, sino nuestra.

En resumen, Ori and the Blind Forest es una obra cautivadora. Llena de elementos combinados, como la gran banda sonora ambientada en cada momento concreto del juego. La vitalidad que desprende el entorno, el sublime apartado gráfico y el hueco que se hace Ori en nuestro corazón hacen la armonía perfecta para que este juego, por sólo 19,99€, sea considerado uno de los mejores, hasta ahora, de esta generación. La gran experiencia audiovisual que vivirás, la recordarás como algo especial e inolvidable. Y no, no hemos hablado de sus referencias a Studio Ghibli, aunque los desarrolladores ya dijeron que fue parte de su inspiración artística.

Brought by... Xbox.

+ Una obra de arte como hacía mucho tiempo que no contemplábamos. Un juego enérgico, fluido, emotivo y con vitalidad. Duración adecuada de 6-10 h. El desafío que supone cada reto.
- Ausencia de enemigos finales. Una vez acabado, tienes que volver a empezar. Logro: completa el juego entero sin morir. Es una locura.