Análisis de Rayman Legends con mucha magia en Xbox One

El análisis de Rayman Legends en Xbox One no despeja dudas de lo que podemos esperar de lo nuevo de Ubisoft, que viene cargadito de amor del bueno.
Nota

El análisis de Rayman Legends que hoy nos acompaña tiene como objetivo presentaros, por si no lo conocíais aún, un juego que se deja querer. Y adorar, dependiendo de la situación. Tiene todo lo que podemos pedirle a una experiencia hecha para ser única, pero copiada, irrepetible, pero imitada a la perfección… vamos, que quien haya jugado a Rayman Origins sabe qué puede esperarse. Pero, claro, estamos en Xbox One y todo tiene que ser más y mejor que el anterior. Algo que este juego cumple hasta dejarnos secos y pegados al mando.

Los skins de Rayman Legends en Xbox One son gloriosos

Los skins de Rayman Legends en Xbox One son gloriosos.

El motor UbiArt es una pequeña maravilla que nos hace recordar los tiempos de los 16 bits. Que oculta un gran trabajo 3D, dando la sensación de estar dentro de ese mundo con más colores de los que perciben tus ojos. No hay mucho que hacer para mejorar frente a Wii U o consolas anteriores, salvo en la resolución nativa y la suavidad de los movimientos. Algo que en Xbox One está solventado de maravilla… y a lo que la calidad artística del equipo de Michel Ancel  (el padre de Rayman) ayuda bastante.

La sensación de estar delante de un cartucho, de los de muchos gigas, se fortalece con las esperas. Estas son casi nulas y muy bien adornadas. Los tiempos de carga nos recuerdan lo que debería ser una nueva generación. Algo con lo que ir directamente a la diversión, aunque este Rayman Legends también necesite su rato de instalación. Una necesidad que sólo sufrimos una vez y luego nos olvidamos de ella.

El análisis de Rayman Legends se entiende mejor en vídeo

Para quien no haya jugado a uno de los últimos Rayman, estamos ante una aventura en dos dimensiones muy preciosista la mar de intuitiva que no necesita demasiadas explicaciones. El juego nos mete en un mundo donde los héroes se cuentan por decenas. Controlamos al protagonista que queramos, pese a que no haya diferencia alguna entre ellos más allá de lo estétivo, con opción para dos jugadores en la misma pantalla.  Un cooperativo que invita a jugar con cualquiera, independientemente de su edad. El juego no penaliza como otros y siempre nos permite la opción de cambiar el mando cuando las cosas se ponen difíciles… aunque, a veces, la compañía es la que complica las cosas. Un precio que de vez en cuando vale la pena pagar.

Rayman Legends tiene el ritmo que queramos imprimirle. Podemos pasar los niveles a toda velocidad, aunque sin llegar al efecto limpiaparabrisas de un Sonic. Tenemos la inercia que puede recordar a Mario. Pero jamás pierde la personalidad, ni se convierte en algo mecánico como un Donkey kong. En Ubisoft han sabido encontrar su estilo y hace falta mucho trabajo, además de talento, para repetir algo así. Parece un juego de otro tiempo, de cuando una idea se llevaba a lo más alto a base de dedicación y amor por lo que se hacía.

Aun así, se le pueden criticar algunas cosas con facilidad. Aspectos derivados de su polémica gestación al ser primeramente un título exclusivo de Wii U que ha terminado saliendo hasta en calculadoras al estilo Doom. Hay una serie de niveles, las fases de Murfy (una especie de rana verde voladora que nos acompaña en algunas partes de la aventura), que se nota que están diseñados para ser jugados en la plataforma de Nintendo haciendo uso de su multijugador asimétrico (un jugador con la pantalla táctil, los demás con mandos). En el resto de plataformas, Xbox One incluida, la adaptación deja con mal sabor de boca al ser una herencia de otra versión que podría haber dado más de sí con un planteamiento diferente.

El cooperativo no podía faltar en el análisis de Rayman Legends, una modalidad que se echa de menos en Xbox One.

El cooperativo no podía faltar en el análisis de Rayman Legends, una modalidad que se echa de menos en Xbox One.

El catálogo de personajes de Rayman Legends es otra de sus bazas. Podemos desbloquear personajes a base de recoger lums en los niveles, directa e indirectamente. Unos que podemos repetir hasta tener todos los trofeos o pasarlos de largo pasta decir que hemos terminado el juego. Un gran error, porque esto es un plataformas y no solo hay items que recoger o enemigos a los que matar, también tiene muchos recovecos en los que meterse.

La diversidad de escenarios, enemigos y trampas que superar es inmensa. Tenemos delante uno de esos juegos en los que las horas se pasan sin darnos cuenta. Pero que se pueden hacer infinitos, a base de repetir las fases hasta conseguir la excelencia. Por si esto fuera poco, tenemos una serie de retos que cambian cada pocos días, con Xbox LIVE como testigo y una serie de premios que nos hará volver. Tenemos juego para rato, así que no pienses en un alquiler, sino en comprar y guardar, sin opción a desinstalarlo del disco duro de tu Xbox One.

La música, los efectos especiales y un uso bastante inteligente del sonido envolvente nos ayudan a seguir delante de la pantalla. Quizá no podamos recordar las melodías o silbarlas por la calle, pero tampoco importa demasiado. Están hechas para tenerlas en la cabeza durante cada partida. Como broche para un conjunto que podemos enseñar a las visitas y que se merece un segundo mando conectado a la consola.

Bring by Xbox

+ Nuevos skins, tiempos de carga reducidos y una experiencia que se ama o se quiere, sobre todo, en compañía. La presencia de algunos niveles de Rayman Origins.
- El salto a la nueva generación no ha supuesto un cambio notable. Los niveles de Murfy están algo forzados.