Análisis de Shadow Warrior en Xbox One

Date un respiro y mira al demonio, con el análisis de Shadow Warrior en Xbox One. Un juego sin pretensiones, que encierra el secreto mejor guardado del rey.
Nota

Cuando hablamos del rey, ese es Duke Nukem, ¿verdad? Y Shadow Warrior en Xbox One solo se concibe como un homenaje a otros tiempos en los que los píxeles podían ser más grandes que garbanzos. Pero no nos importaba, porque acercarnos a una textura quería decir que estaba ahí. Que habíamos dado pasos de gigante para tener mundos en 3D o imitaciones de estos, en los que acabar con esos bichos de los que solo conocíamos dos dimensiones. Eso sí, en esta aventura llena de mensajes ocultos tenemos espadas para todo. No solo armas de fuego, aquí el estilo lo pone el filo, la luz o el canto con un arma de tiempos más civilizados.

El análisis de Shadow Warrior en Xbox One atesora mucho más que un puñado de plomo y demonios.

El análisis de Shadow Warrior en Xbox One atesora mucho más que un puñado de plomo y demonios.

Al recorrer los escenarios de Shadow Warrior en Xbox One nos damos cuenta de varios detalles. Uno es la ausencia de estos en las texturas o la iluminación. Esto no es un juego que vaya a demostrar la cantidad de puntos de iluminación, los shaders o los mejores algoritmos de compresión. Estamos ante el esfuerzo de una compañía que quiere hacerse con un buen trozo del pastel indie, Devolver Digital,  y unos desarrolladores que saben lo que nos gustaba hace tres lustros, Flying Wild Hog.

Los trucos para dar la sensación de que estamos en unos escenarios grandes y abiertos se suceden en Shadow Warrior. Se trata de un juego bastante guiado, pero que esconde cientos de recovecos en los que mirar. Al estilo del primer Wolfenstein, con sus puertas ocultas, pero dando un paso más. En esta ocasión, el ejemplo es la producción de 3DRealms, la cual incluye al mismísimo Duke Nukem 3D. Un nombre a la sombra del que creció Shadow Warrior y del que toma prestados algunos niveles. Eso sí, a modo de secreto, pero con un aire nostálgico que a más de uno le va a emocionar. ¿Imaginas que entras por un respiradero, sigues por un conducto metálico y todo se llena de pareces hechas con un puñado de píxeles? Pues esa es la idea.

En cuanto al diseño general, lo cierto es que se nota demasiado las escasez de recursos técnicos. El motor del juego no da para mucho, el trabajo invertido en rellenar cada pared no se aprecia. Pero sí tenemos muchos objetos que explotan, máquinas recreativas con éxitos de la casa y enemigos que actúan como si estuviéramos en otra época… anterior, claro. Eso sí, a diferencia de un Shenmue, aquí vemos que casi todo está de adorno, por rellenar, aunque sea con cierto estilo.
La búsqueda de zonas secretas y objetos que coleccionar se complementa con la de dinero, mejoras de salud, munición, armas… Vamos, lo mismo a lo que nos tenían acostumbrados los títulos de antes. Algo que Shadow Warrior hace con un estilo peculiar, lleno de clichés, pero que funciona. Es decir, si vemos una cascada, enseguida nos imaginaremos que hay algo detrás del agua. Pero la sorpresa, al ver una chica duchándose, puede ser mayúscula si no conocemos la tradición de 3DRealms. Lo mismo pasa con dos conejos que copulan libremente y a los que podemos destrozar, literalmente… aunque quien haya visto Los caballeros de la mesa cuadrada irá sobre aviso.

Mi nombre es Shadow Warrior, tú mataste a mi jefe…

El argumento, con espadas mágicas, coleccionistas, matones y demonios es todo lo loco que podríamos esperar. Sin embargo, a falta de escenas cinematográficas con gran presupuesto, tenemos el motor del juego y una voz que no para de soltar paridas. Eso sí, con un tono y gracia que cumplen mejor que muchos vídeos pasados de presupuesto. Eso sí, todo está en inglés, con lo que alguno tendrá que leer bastante para enterarse de qué va la historia.

Con un demonio a nuestro lado y la capacidad de aprender trucos nuevos, nos vemos metidos en una escalada de violencia que no para hasta el final del juego. El progreso en Shadow Warrior se realiza a base de adquirir habilidades, con puntos que nos da hacerlo bien durante el juego. Si liquidamos a los enemigos con estilo, que se presentan en hordas, un contador de estrellas nos indicará cuán efectivos hemos sido.

Usar las espadas... de acero, luz y muchas más es una delicia que solo tiene Shadow Warrior.

Usar las espadas… de acero, luz y muchas más es una delicia que solo tiene Shadow Warrior.

Entre todo el arsenal con el que contamos, las armas cuerpo a cuerpo se llevan la mejor parte. El juego ofrece una colección de golpes que se desatan conforme los desbloqueamos. Estos implican pulsar dos veces en una dirección y luego al gatillo derecho, por ejemplo. O hacer lo propio con el izquierdo para recuperar salud. El proceso de aprendizaje está bien estudiado y terminas usando buena parte de las habilidades. Algo de lo que no pueden presumir juegos con mucho más nombre o presupuesto.

La magia rodea todo desde casi el principio de las veinte horas que puede durarnos Shadow Warrior en la primera partida. El desarrollo de las habilidades, probar todas las armas y encontrar los secretos se nos puede hacer bastante más largo. Sobre todo, si optamos por los modos de juego más difíciles, que recuerdan una vez más a cómo se hacían antes las cosas.

El handicap más importante de Shadow Warrior, aparte de unos enemigos que se repiten y tienen poco encanto en demasiadas ocasiones, está relacionado con esto. El acabado visual puede dar una sensación demasiado negativa al principio. Es necesario hacer un esfuerzo hasta encontrar los puntos buenos del juego. El control de las armas cuerpo a cuerpo, el árbol de habilidades, los giros en la historia… y todos los detalles que convierten la experiencia en un juego dentro de otro. Para colmo, nos veremos envueltos en una trama por salvar el mundo… con poderes demoníacos que dan lugar a cosas muy desagradables. Vamos, que es un juego agradecido, si le das su oportunidad.

Brought by... Xbox

+ Hacía mucho que no disfrutábamos así con una espada en las manos. Está lleno de guiños, secretos y anécdotas... que algunos sabrán apreciar más que otros. Es un juego largo, con unas 20 horas frenéticas.
- El aspecto gráfico echa para atrás. Tiene fallos de diseño en los niveles, que pueden ser fatales. Los enemigos se repiten y tienen comportamientos poco desarrollados. Sin traducir al español.