Análisis de Shovel Knight en Xbox One

Hacemos un viaje al pasado, lleno de fantasía, con el análisis de Shovel Knight y sus trucos clásicos a base de píxeles, Battletoads incluido.
Nota

Un análisis de Shovel Knight en Xbox One requiere de cierta visita a la historia de los videojuegos. Esa misma que nos ha enseñado cómo ha de comportarse un personaje al chocar con otro. La que nos invita a recoger las cosas de color verde y tener cuidado con las de tonos rojos brillantes. No hay suficientes clichés y experiencias en este mundo para decir que usar muchas hace un juego poco original. Porque combinarlas de forma adecuada ya hace una experiencia única. Y eso es lo que consigue Shovel Knight. Empieza con algo típico, el héroe desposeído de sus armas, para seguir en una escalada incesante de momentos que te hacen sudar y repetir.

Este es el protagonista en nuestro análisis de Shovel Knight en Xbox One.

Este es el protagonista en nuestro análisis de Shovel Knight en Xbox One.

Las sensaciones que transmite Shovel Knight son muy diferentes según las tablas que tengas. Si viviste la época de los 8bits y las melodías MIDI de los 16bits, todo te parecerá familiar. Desde un argumento de chico intenta rescatar chica, hasta los jefes finales con truco. Para los nuevos, puede que Shovel Knight con su pala inicial (y Shield Knight) tenga mucho que enseñar.

El control de nuestro caballero es uno de los puntos que sorprenderán a algunos. Necesita precisión, porque algunos ataques te acercan al enemigo. Estos, a su vez, tienen algo de mala uva de serie en algunos casos. Con lo que perder vida pasa a ser una cuestión de control, cálculo de los tiempos precisos y experiencia. Todo esto se consigue a base de repetir, como en los viejos tiempos. Pero lo mejor es la recompensa, que va más allá del premio por pasarse un nivel, sin más. Hacerlo con estilo, como un maestro, está por encima de cualquier logro que salte.

Nos ha gustado el equilibrio entre premio y castigo. La situación generosa de los puntos de control y cómo engaña Shovel Knight al parecer un juego fácil. Por eso de seguir adelante y creer que de eso va la cosa. Pero esto mismo hace que el jugador deba esforzarse por probar todo lo que consigue a lo largo de la partida. Desde los poderes a objetos que pasan al inventario y que pueden pasar desapercibidos. Son parte del juego y merecen atención, aunque podamos saltar y destruir casi todo a base de bolas de fuego.

Con el diseño de los escenarios nos pasa lo mismo. Que Shovel Knight tiene más de lo que parece y los muros falsos dan paso a una experiencia menos lineal de lo que parece. Esto nos hará volver a visitar los niveles, pero da la sensación de que el tema está algo desaprovechado. Parece como que siempre faltará algo en nuestra colección, pero no tendremos ganas de exprimir al máximo un escenario las veces suficientes. Al menos, eso es lo que nos ha pasado a nosotros. Pero, como reto, tenemos el modo Plus para volver a probar y salir escarmentados.

No hay análisis de Shovel Knight para todos los públicos

Shovel Knight es un juego lleno de sorpresas, que no parece hecho para acabarlo en una tarde, pero que dura poco para repartirlo en varios días. Tiene mucho que ofrecer, con muertes que resultan tan evitables como difíciles de sortear. Pero todo lo bueno que se pueda decir del juego va en relación con nuestro amor por los píxeles. Porque, ¿qué pasaría si en lugar de un puñado de puntos viéramos animaciones detalladas con muchas horas de trabajo por frame? Pues que sería otro tipo de juego, nada indie, con una producción millonaria e imposible en estos tiempos. Porque Rayman lo intenta u Ori & the Blind Forest, pero estos dos juegan en una liga más despoblada a la hora de enseñar cosas en pantalla.

Su verticalidad y las paredes falsas nos hacen amar un poco más a Shovel Knight.

Su verticalidad y las paredes falsas nos hacen amar un poco más a Shovel Knight.

De entre todo, nos quedamos también con los enemigos finales y nuestro inventario dispuesto a ayudarnos. Porque a veces conviene ser invencibles para descansar y usar todos los recursos para ver qué funciona mejor.

Una sensación que transmite Shovel Knight nos recuerda a lo que algunos sentimos con Super8, la película de J.J. Abrams y Steven Spielberg. Que parecía fuera de lugar, lista para gustar al público que disfrutó de Los Goonies en su momento y a sus hijos. Pero que falló en los tiempos y el momento. Que llegó tarde. Pero, con los juegos, las cosas son diferentes. Porque la interacción hace una experiencia diferente para cada uno. Aquí el problema son los píxeles, que a veces no gustan, y los trucos de siempre, que pueden cansar… A menos que para tí parezcan frescos y novedosos.

+ Los jefes finales, los manuscritos, los cofres, las paredes y secretos, las notas con música nueva... y poder destruir los puntos de control para ganar más dinero a cambio de empezar más lejos tras morir. Todo esto y algunos momentos o personajes puntuales hacen que den ganas de jugarlo.
- No dura lo suficiente y, aunque puede parecer lo contrario, invita poco a re-jugarlo. Es un juego que salió hace un año en Windows y ahora llega a Xbox One sin mejoras a destacar.