Análisis de Sleeping Dogs Definitive Edition en Xbox One

Desde que se anunció queríamos hacer el análisis de Sleeping Dogs Definitive Edition en Xbox One. Un juego con posibilidades de mejora frente a Xbox 360.
Nota

Empecemos por lo básico. Este análisis de Sleeping Dogs Definitive Edition en Xbox One bebe de lo que hicimos con las triadas o como quieras llamarlas, en Xbox 360. Es decir, tenemos claro que no se trata de un juego nuevo, sino de la adaptación del que ya conocíamos. Una versión nueva que ha contado con el tiempo justo para llegar a la nueva generación, sin gran fanfarria y poco antes de que un arrasador GTA V se haga con la cima de los top ventas. Pero, claro, ya conocíamos a este aspirante y nos gustó. Con lo que tenerlo en la nueva consola de Microsoft no hace más que llenarnos de alegría… aunque los cambios sean más bien pocos.

La historia de Sleeping Dogs es algo rocambolesca. Ojo, no nos referimos a la del juego solo, sino a la que acompañó su desarrollo. Uno que estuvo a punto de pararse definitivamente y que cambió de productora, hasta llegar a las tiendas. Pero, menos mal, salió a la venta y nos gustó mucho por su forma de mostrar el crimen organizado en Oriente. Un mundo muy distinto al que estamos acostumbrados por las películas, novelas y juegos que consumimos habitualmente. Todo un descubrimiento que sorprendió en su momento y, ahora en Xbox One, puede volver a hacerlo.

La situación que nos presenta Sleeping Dogs es muy típica de película oriental. Con un infiltrado, delincuentes de todo tipo y un escenario lleno de imitaciones. Estamos en Hong Kong, uno de los centros mundiales de comercio y donde el dinero se vuelve realmente sucio. Así nos lo enseña el juego, que tiene una de esas puestas en escena que no se olvidan fácilmente. Como si de una película de culto, oriental, se tratara. Desde los personajes hasta los detalles, con vehículos que pronto nos parecen conocidos como notamos que no son lo que creíamos. Bienvenidos al mundo donde los derechos de autor no sirven para nada y las copias baratas se pagan con sangre.

Jugar otra vez para el análisis de Sleeping Dogs Definitive Edition es un placer, aunque cambie poco.

Jugar otra vez para el análisis de Sleeping Dogs Definitive Edition es un placer, aunque cambie poco.

La estética de Sleeping Dogs es peculiar y original, oscura y desagradable. No intenta ser el juego más espectacular, pero usa trucos que funcionan. En esta versión, las texturas se han cuidado un poco más que en Xbox 360, la distancia de dibujado es más estable y Hong Kong se ve bastante bien, aunque con un aire a generación anterior en línea con la versión para PC del juego. Los únicos problemas se ven con ciertas bajadas de suavidad en las animaciones, junto a una cámara que sufre de excesos artísticos.

Si no lo jugaste, el análisis de Sleeping Dogs debe convencerte

United Front Games, los desarrolladores, han creado un mundo muy rico. El protagonista, Wei Shen, parece sacado de una película de acción de las que se disfrutan con palomitas. La variedad de vehículos y la recreación de la ciudad sorprenden. Pero no estamos ante el típico juego de mundo abierto en el que conducimos, investigamos y disparamos. En Sleeping Dogs tiene mucha importancia pelear cuerpo a cuerpo. Tanta, que se lleva los mejores y peores momentos, aunque más de los primeros.

Las luchas nos suelen llevar a enfrentarnos a varios enemigos en escenas que parecen sacadas de una película. Con sus turnos y saltándoselos, nos atacan con artes marciales típicas del género “Hongconés”. Nosotros tendremos que usar nuestras habilidades, esquivar y, sobre todo, intentar hacerlo bonito y cinematográfico. Esto lo conseguiremos con los elementos del escenario que servirán para ejecutar movimientos finales. Con descargas eléctricas, todo tipo de salientes que se clavan, balcones… Un catálogo que impresiona al principio. Pero que tiende a hacerse repetitivo con la práctica y pierde algo de la diversión inicial.

La variedad de Sleeping Dogs, con sus coches y extras, es uno de sus atractivos... con una Hong Kong espectacular de fondo.

La variedad de Sleeping Dogs, con sus coches y extras, es uno de sus atractivos… con una Hong Kong espectacular de fondo.

También hay muchas cosas que coleccionar y muchas personas con las que hablar para recibir misiones secundarias. La historia principal se adorna así con muchas horas de diversión que hacen de Sleeping Dogs un título más rico de lo que en principio pueda parecer. Además, se incluyen dos DLC que antes venían por separado, con un elemento fantástico que parece un homenaje a Gran Golpe en la Pequeña China.

Los movimientos, las habilidades y todo lo que Shen es capaz de hacer se nutre con un árbol de talentos que se divide en tres caminos. Estos nos darán beneficios que pueden ser incompatibles entre sí, según ascendamos como miembro de las triadas, ciudadano de Hong Kong o policía, nuestra identidad encubierta. Este sistema ofrece una evolución más que interesante de nuestro personaje. Algo diferente que añade otro toque interesante al juego, dentro del género de mundo abierto.

Variado, oscuro, interesante… Sleeping Dogs fue uno de los tapados de 2012 que debiste jugar en su momento. Si no fue así, esta oportunidad es perfecta para meterte en el mundo de las triadas de una forma segura y divertida. Aunque, si ya conociste a Shen en su momento, no hay mucho que destacar esta vez. Las sorpresas del juego ya te las conoces y, si no has jugado los DLC, tampoco son un añadido de gran calado que merezca pagar por un juego completo.

Brought by... Xbox

+ Una historia interesante con personajes que encajan de maravilla en un Hong Kong que merece la pena recorrer.
- Pocas mejoras frente a Xbox 360. Los combates son espectaculares, pero tienden a hacerse repetitivos.