Análisis de Styx Master of Shadows en Xbox One

La infiltración es un género y el análisis de Styx Master of Shadows en Xbox One es un ejemplo más de cómo ampliar el catálogo con "otros" personajes.
Nota

Si hay poca luz, te puedes arrastrar, tienes armas cuerpo a cuerpo y los enemigos siguen caminos predecibles… tienes un juego de infiltración, ¿verdad? Pues el análisis de Styx Master of Shadows en Xbox One va con el propósito de dejar esto claro. De dar a conocer un poco más lo que se cuece más allá de los Call of Duty y Assassins Creed de turno, aunque con unas vistas puestas más abajo. En las mazmorras que se han inventado en Cyanide.

El análisis de Styx Master of Shadows y su mundo... vertical.

El análisis de Styx Master of Shadows y su mundo… vertical.

El juego nos coloca en un mundo donde los hombres se sirven de los elfos y los goblins intentan escalar en lo que parece una sociedad llena de desigualdades. Ya lo vimos en Of Orcs and men, que comparte personajes y mundo con Styx Master of Shadows. Este tiene muchas referencias a clásicos de la fantasía, incluido un árbol cuya savia da energía para todo. Vamos, que no estamos ante la típica historia sencilla del malo asesino o que busca poder a toda costa. Pero tiene algo más, aunque sin llegar a destacar. Eso sí, llega con un precio reducido que invita a comprar, casi sin mirar.

Estamos ante un juego de infiltración con elementos de RPG, donde debemos escalar hasta llegar a nuestro objetivo final. Tiene una estructura bastante vertical, pero también muchos pasillos y espacios algo más abiertos. La experiencia viene a ser una mezcla de títulos que hemos visto, pero con la peculiaridad de tener unos protagonistas poco habituales. Unos pieles verdes que nos pueden chocar al principio, antes de descubrir el por qué de muchas cosas que les pasarán a lo largo del juego. Pero, para aclarar todo esto tenemos una buena colección de diálogos, escenas cinematográficas y voces interiores.

La mecánica básica del juego se asemeja a títulos clásicos como los Thief o los primeros Splinter Cell. Tendremos que atacar desde atrás para tener oportunidades de éxito. Esconder los cadáveres en arcones o armarios, tirarlos por balcones y confiar en que no los encuentren nos hará las cosas más fáciles. También nos tendremos que aprovechar de la oscuridad, sobre todo, si apagamos antorchas y nos ocultamos de los vigilantes. Unos humanos, generalmente, que tienen un comportamiento más o menos previsible. Pero que ofrecen un reto bastante convincente que nos hace extremar la precaución y observar antes de actuar. Pero también nos encontraremos con ojos de cerradura por los que mirar y puertas que abrir con cautela.

El diseño de los niveles nos obliga a observar antes de actuar e invita a buscar rutas alternativas.

El diseño de los niveles nos obliga a observar antes de actuar e invita a buscar rutas alternativas.

El lado más interesante de Styx Master of Shadows son las habilidades especiales. Que nos permiten crear clones capaces de activar mecanismos o distraer a los otros personajes. El diseño de los escenarios es impresionante a nivel visual, con unas estructuras muy trabajadas. Pero también esconden puzles que nos harán pensar cuál de las habilidades es más apropiada para no llamar la atención. Es más, no faltan pasillos escondidos por los que arrastrar a nuestro verde protagonista y evitar algún que otro enfrentamiento. También, tenemos una Inteligencia Artificial que reacciona a la luz y los sonidos. En esos momentos de alarma, esperar, huir y mantener la calma suele funcionar de maravilla.
Por si no nos hemos fijado bien, Cyanide usa un truco que les ha salido bien en Styx Master of Shadows. En cierto punto del juego tendremos que volver casi sobre nuestros pasos. Así, tendremos una perspectiva diferente del mapeado y, si no nos hemos fijado en el camino de ida, nos puede parecer algo bastante distinto.

Styx Master of Shadows no es un juego de acción. La lucha cuerpo a cuerpo debe ser nuestro último recurso en casi todo momento. Nos veremos superados en tamaño y armas cuando nos ataquen los humanos. Pero, desde la espalda, seremos casi infalibles. En caso de que tengamos que enfrentarnos a algún enemigo, deberemos esperar a que aparezca el botón X en pantalla y pulsarlo para aprovechar la contra. Algo que funciona contra uno… pero no si hay más alrededor o un espacio abierto.

En un juego de infiltración clásico no podían faltar las cerraduras... ¿verdad?

En un juego de infiltración clásico no podían faltar las cerraduras… ¿verdad?

 

Todo está bastante cuidado a nivel visual, aunque el control se nos antoja un poco torpe. Tenemos uno de esos juegos que no se presentan por todo lo alto en las ferias, como el E3, pero que cumple con lo que se puede esperar de Xbox One en su primer año de vida. La oscuridad, las animaciones y el uso de las fuentes de luz destacan. Aunque ciertas texturas y unos elementos sencillos no terminan de redondear el aspecto gráfico. Eso sí, el mundo que nos presenta se llega a hacer agobiante, sucio y húmedo, de la forma que necesita este juego.

En general, Styx Master of Shadows es un juego que se disfruta. Que aprovecha recursos propios de los juegos clásicos de infiltración, sin avanzar en el género. Pero que nos invita a ser un personaje que se puede odiar desde el primer momento. En línea con lo que nos enseñó Of Orcs and men, con la historia clásica de John Steinbeck como inspiración y Tolkien de fondo.

Brought by... Xbox

+ La perspectiva que presenta, la ambientación y la historia son muy interesantes. Si te gusta la infiltración más clásica y ser un bicho verde, este es tu juego.
- Las mecánicas del juego están muy vistas y se hace repetitivo. Styx sufre mucho en el cuerpo a cuerpo... y nosotros también. Algunos problemas de diseño nos lo ponen difícil sin necesidad.