Análisis de Ryse Son of Rome a lo Classic Warfare Ancient Combat

Te has comprado una Xbox One y quieres enseñársela a tus visitas. Pues el siguiente paso es poner Ryse son of Rome, esperar a que se instale y, mientras, leer nuestro análisis.
Nota

Si quieres divertirte y presumir de consola nueva,  es tu juego. Pero como verás en este análisis, es mejor que no le pidas más que a una gran producción que solo busca el éxito en taquilla. Ten algo claro, es como las pelis palomiteras, se pasa rápido, es divertido y te deja con ganas de otra.

Ryse Son of Rome es un parpadeo que nos aclara la vista. Un espectáculo cuya intención es vender consolas. Entra por los ojos. Pero esconde algo muy loable. Debajo de una historia que juega consigo misma, entre La vida de Brian y Gladiator, nos encontramos con un juego que se disfruta poco a poco. Que ha de empezarse a la antigua. Necesita de nuestra compasión, en aspectos poco cuidados como la variedad de los enemigos. Pero Ryse es un juego muy agradecido. Que nos mete en la piel de su protagonista, Marius Titus.

Hay quien lo llama ya Ryse Rome Warfare. No van desencaminados. Lo visual prima sobre lo jugable. El modo campaña es un paseo que se complica de una forma extraordinaria conforme subimos la dificultad. El control y el sistema de combos es limitado, pero con una escala de opciones que se vuelve un mundo. Las mismas tácticas de la primera hora son válidas para las cinco siguientes. Los mismos enemigos solo cambian de traje y de tamaño.

Encontrar los puntos débiles de los contrarios, en Ryse Son of Rome, es algo que muchos sentirán familiar. Se ha hecho así desde los años ochenta. Solo hay que observar. Ver las rutinas de los enemigos, que se repiten. La inteligencia artificial es la mínima para que nadie se atasque con los objetos del escenario. Suficiente para aniquilar una oleada tras otra.

Ryse Son of Rome presume de gráficos

Ryse Son of Rome presume de gráficos.

Incluso en los combates donde todo está guiado, nos topamos con unas pautas muy claras. Este juego es sota, caballo y rey. Así, con paciencia y un domino cada vez mayor, nos hacemos con una historia que, ante todo, merece ser terminada. Hay pocos finales que nos dejen como el de Ryse Son of Rome y no demasiados que se lo merezcan así.

Si hay algo que se le puede echar en cara a Ryse es que no se sale de las normas. Es como si hubieran tomado las bases de los Call of Duty de Infinity Ward y las hubieran trasladado a Roma… en tercera persona. Las sensaciones que llega a transmitir son muy parecidas. Traiciones, momentos épicos, escenas de vértigo y un final que nos hace querer un Ryse Son of Rome 2. Quizá no con este título, pero sí con algo más de variedad, libertad y muchas más opciones jugables.

De principio a fin, este juego es un espectáculo visual. Una experiencia que nos da un aviso sobre la nueva generación. Quizá el hardware no sea tan potente como hubiéramos querido, pero da la sensación de que nos va a saciar durante unos años; desde los brillos y reflejos de las armaduras, hasta la distancia de visión. Todo en Ryse Son of Rome nos invita a pensar que esto habría sido imposible en Xbox 360. Algo que no fue tan claro en el salto de generación anterior, con aquel Perfect Dark que apenas aportaba unas texturas mejores y un “bump maping” tan exagerado que daba hasta pena.

Si quieres enseñar tu Xbox One a las visitas, está claro que Ryse es tu juego. Esto era necesario junto al lanzamiento de la consola, por mucho que se critique a niveles que no entran por los ojos. Además, recuerda que a más de 70€, un segundo mando no es habitual. Pilla tú el control y enséñale a los amigos y familiares cómo podría haber sido el Imperio romano, de haberlo diseñado entre J. J. Abrams, Roland Emmerich y Ridley Scott. Una maravilla técnica que importa bien poco si se ve a 1280×720 o escalado a 1080p. Lo que sí molesta es el tamaño de los textos en pantalla, porque en televisores de 32 pulgadas o menos cuesta leerlos. Eso sí, con estas dimensiones, da bastante igual la resolución nativa de Xbox One. Todo se ve de lujo.

Como título para un jugador, Ryse respeta la moda de ofrecer una historia con poco más de seis horas de duración. Una que se alarga conforme subimos el nivel de dificultad, pero solo por esos momentos que se vuelven imposibles. Los tiene, pero se pueden superar incluso en el nivel más complicado, que se desbloquea al acabar la historia por primera vez. Esos logros que cuesta conseguir, tienen su recompensa en forma de satisfacción. La de haber superado un juego que se vuelve realmente difícil, pero no por una mejora en la inteligencia artificial, sino por técnicas más tradicionales.

La violencia de Ryse Son of Rome es brutal

La violencia de Ryse Son of Rome es brutal y más que explícita.

El camino de Marius Titus se llena de oro y experiencia que gastar. El primero lo podemos comprar con dinero real en Xbox LIVE. Pero no es necesario para conseguir las mejoras que nos harán ver toda la violencia que encierra el juego. A diferencia de otros títulos del mismo tipo, en Ryse Son of Rome no coleccionamos combos. Estos son muy limitados y en poco tiempo tendremos el repertorio básico. Lo que sí desbloqueamos son movimientos finales, como los que se han hecho famosos en los tráiler del juego.

Otro artículo que se incluye en la escala de evolución son la barra de energía o la que nos permite liberar la furia de venganza. Unos segundos que multiplican la experiencia recibida o hacen más daño. Digamos que tenemos algunos trucos más allá de la espada, rodar por el suelo, esquivar o empujar a los enemigos. El escenario ofrece poca interacción en este sentido, pero guarda algunos momentos curiosos, con caídas al vacío incluidas.

Además de luchar en solitario, con un sistema que premia enfrentarnos a más de un enemigo simultáneo, también tenemos juego en equipo. La formación de tortuga, contra las flechas, es hasta divertida. Y eso que nos obliga a seguir un camino sobre raíles, cubrirnos con el botón A y lanzar los pilum a lo enemigos. Estas lanzas, en estas ocasiones son infinitas, pero en solitario debemos recogerlas por el camino.

Al igual que en los Call of Duty, aparte de los momentos sobre raíles, también nos encontramos con zonas con oleadas de enemigos. Estas terminan cuando acabamos con todos o superamos un punto de control. Las ametralladoras de posición o los lanzamisiles se cambian por ballestas de repetición que siguen la línea general del Ryse Son of Rome. No es un juego histórico, ni siquiera mitológico. Tiene personajes que se mezclan en una distopía imposible, con toques fantásticos y un aire infantil. Pero tampoco estamos como para quejarnos de algo que intenta ser, ante todo, divertido.

La arena es el eje del multijugador en Ryse

La arena es el eje del multijugador en Ryse Son of Rome.

Acabada la historia, con un final de esos que no se pueden contar… pero que merecen ser vividos, lo suyo es echarle horas al multijugador. Este ofrece una mezcla entre juego competitivo y cooperativo. Es una forma de conseguir ingresos extra para un posible Ryse 2, pero también un avance de lo que nos espera en esta generación. Los micropagos están aquí.

De los modos de juego se ha hablado mucho de la arena. Esta nos lleva a un enfrentamiento contra hordas de enemigos. Además de logros, ofrece un entrenamiento para lo que está por llegar. Es decir, puede que resulte aburrido, pero es lo que se lleva desde que Gears of War lo puso más de moda que nunca. Pero, como todo, con amigos gana mucho. La mezcla entre competición, saqueo y cooperación hace de Ryse Son of Rome una experiencia online a seguir de cerca. Si esto es el germen para algo más, habrá que preparar el bolsillo y hacer una lista de buenos amigos. De los que saben sacarte las castañas del horno y te enseñan a hacer combos frente a un caldero lleno de aceite hirviendo.

Después de echarle muchas horas a Ryse, resulta difícil ponerle mala nota en algo. Bueno, sí, en caso de tener un apartado que valorase el número de movimientos y la cantidad de “caras de actores contratados”, la nota sería baja. Pero con un título de salida como este, que puede presumir de gráficos, historia, final y experiencia multijugador, no hay más que alabar el esfuerzo. Ese cambio desde un juego hecho para Kinect, que no había por dónde agarrarlo, hasta uno del que esperamos que llegue una segunda parte más grande y variada. Si en Ryse Son of Rome vivimos un Salvar al Soldado Ryan y muchos otros guiños a la serie Call of Duty, ¿con qué se atreverá Crytek para la continuación? ¿Repetirán fórmula?

+ A nivel visual, es una maravilla que necesita ser contemplada con atención. La historia, los personajes y las patadas a los libros son toda una experiencia.
- Enemigos clónicos que rompen la ambientación. Muy pocos movimientos y demasiado básicos. Control un poco errático.


  • xboxmaniac

    ¿Alguien para un cooperativo este jueves noche?