Metal Gear Solid V: Ground Zeroes no es una demo, es un juego

En Metal Gear Solid V: Ground Zeroes encarnamos a un agente que se mete tras las líneas enemigas, sin hacer ruido, casi, como nos gustaba hacer antes.
Nota

 ha llegado gracias a varios factores. Sin embargo, no vamos a dejar de lado que quizá sea una obligación por parte de Konami, que ven cada vez más lejano el lanzamiento de Metal Gear Solid 5 en Xbox One y las demás plataformas. La costumbre de Hideo Kojima de dilatar los desarrollos pondría nervioso a cualquiera que invierta en ellos, sobre todo, con los resultados cada vez menos satisfactorios de la compañía del PES.

¿Han apretado las tuercas al bueno de Hideo para que saque un juego en el que no pensaba? Puede. ¿Lo ha hecho porque veía necesaria una introducción a lo que está por llegar? Parece dudoso, cuanto menos. ¿Es algo que los fans de la saga agradecerán? Seguro que sí. ¿Merece la pena pagar por algo así? Esto ya, querido maniac, depende más de lo mucho que te guste Metal Gear y las ganas que tengas de financiar a Konami para que sigan a buen ritmo con el juego completo… bueno, con el siguiente en la saga.

Hay quien ha llamado a Metal Gear Solid V: Ground Zeroes una demo de pago. Es decir, una versión muy reducida, como de ejemplo, de lo que será MGS5. Desde aquí no vamos a quitarles razón, ya que hay versiones de prueba de juegos que duran más. Aunque esto es muy relativo. Tenemos agentes infiltrados que se han tirado más de cinco horas y no han completado el título, aunque es cierto que se han hecho los remolones y da la sensación de que disfrutan viendo caer la lluvia.

Lo bueno de Metal Gear Solid V: Ground Zeroes, a diferencia de MGS4 es lo directo que te lleva al lío. No agobia con animaciones ni vídeos al estilo Kojima. Esos que consiguieron hacer que algunos fans odiaran la saga y que los recién llegados buscaran un juego entre tantos trozos de película e idas de olla. En esta ocasión, podríamos decir que tenemos un juego a la antigua, uno de infiltrarse o de ir al grano, según nos de. Con distintas opciones para superar la misión y hasta cierto aire a mundo abierto, aunque no lo sea demasiado.

Naked Snake protagoniza Metal Gear Solid 5 Ground Zeroes y su exceso de Bump Mapping

Naked Snake protagoniza Metal Gear Solid 5 Ground Zeroes y su exceso de Bump Mapping.

Ground Zeroes no tendrá el escenario inmenso que prometen para MGS5 Phantom Pain. Solo nos presenta una isla en el Caribe, rodeada de tiburones, en la que no para de llover y la noche es nuestra aliada. Los sonidos de siempre, enemigos que delatan la presencia de Naked Snake (Big Boss), que reaccionan o se quedan clavados, según les de. Porque las mecánicas del juego le sonarán a quien tenga experiencia en la serie y esto es parte de su gracia. No se trata de inventar un género nuevo, sino de aprovechar bien lo que ya sabemos y hacer un juego alrededor, con algunos añadidos que permite la tecnología actual (la de 2005, mejor dicho, porque no hay mucha diferencia entre la versión de Xbox One y la de 360, salvo lo visual).

El premio más grande que otorga Metal Gear Solid V: Ground Zeroes es el de salir adelante mientras crees que has hecho algo perfecto. Como llegar de un lado a otro del mapa sin llamar la atención de los vigilantes o conseguir todos los objetivos posibles, más allá de los necesarios para ver el mensaje de juego terminado. Este es ese obsequio para los fans, que hace del título algo más que una demo, porque tiene la recompensa que no suelen dar estas.

Otro punto a favor Metal Gear Solid V: Ground Zeroes son las opciones de dificultad, que añaden o quitan ayudas. Aunque la de marcar los enemigos, según los descubrimos con los prismáticos, llama la atención por lo bien que encaja en un juego sin cargas entre zonas. Algo para lo que se agradecen los 8GB de RAM de Xbox One. Y en la misma línea está el tiempo que nos deja desde que un enemigo nos descubre y empieza la fiesta. Porque esos segundos pueden darnos la oportunidad de salir airosos ante un error por nuestra parte. Aunque, ya sabes, en la vida real, no hay tiempo bala, así que desactiva todas las ayudas o te llamaremos noob.

Lo limitado de Metal Gear Solid V: Ground Zeroes, con su isla, hace que repetir el juego se vuelva algo solo para fans. Incluso con los engargos en distintas horas del día, que no son más que un ejemplo de lo que puede llegar con MGS5: The Phantom Pain en 2015. Que de la sensación de estar ante el mismo nivel de un juego más grande y completo, que nos pasamos varias veces para sacar algún logro perdido. Y ni siquiera podemos decir que a nivel gráfico nos impresione, porque en ningún momento vemos un juego de nueva generación. Solo la resolución nativa nos deja ver diferencias con la edición para Xbox 360, aparte de algunas ventajas por la cantidad de RAM que tiene Xbox One, sobre todo en los tiempos de carga que se han eliminado.

Bring by Xbox

+ Es un aperitivo indispensable para los fans de Metal Gear Solid que esperan con ganas The Phantom Pain.
- Se hace muy corto y da la sensación de ser una demo, de pago, pero solo eso. A nivel técnico se ha quedado en la generación anterior.