Plants vs Zombies Garden Warfare con análisis en Xbox One y cromos

Esto es el análisis de ese salto con red desde móviles y tablets que es Plants vs Zombies Garden Warfare. Todo el que aborrezca los FPS, tower defenses y el humor, queda avisado.
Nota

Cuando vimos Plants vs Zombies Garden Warfare, por primera vez, en la presentación de Electronic Arts durate el pasado E3 2013, nos sorprendimos mucho. Porque esperábamos imágenes de Star Wars Battlefront 3, porque era el E3 de Xbox One, porque había mucho hype en contra de EA. Y ahí salió, presentado como lo más espectacular del momento, un Plants vs Zombies para consolas de sobremesa. ¿Fue un chasco? No, más bien, una sorpresa mayúscula que no supimos asimilar en directo.

Ahora, casi ocho meses después, vemos de qué se trataba. Sencillamente, tenemos delante el universo de la saga de PopCap. Una compañía que en manos de Electronic Arts ha pasado de hacer juegos para móviles a tener presencia en más plataformas. Eso sí, aún mantienen sus sagas y las intentan ampliar. Pero, concretamente, ¿qué es Plants vs Zombies Garden Warfare? Pues un juego de acción en primera y tercera persona, donde usamos armas biológicas y de fuego, con dos bandos bien diferenciados y un carácter 100% online.

Con franquicias tan difíciles de desencasillar, la apuesta resulta muy inesperada. Pero con un nombre como este, que mezcla dos marcas bien conocidas, está claro que en EA quieren hacer ruido. También el precio del juego es inferior a lo normal, lo cual ayuda a que nos llame la atención. Además, en pleno nacimiento de la nueva generación, los títulos multijugador parecen lo habitual, con lo que Garden Warfare no desentona en el panorama.

Si eres nuevo al universo de las plantas contra los zombies, esto te servirá como introducción. Se trata de una saga famosa por hacernos colocar plantas (carnívoras, con capacidad de disparo, etc.) en un mapa, para después ser atacadas por hordas de zombies que intentan llegar a un punto concreto. Si usamos bien nuestros recursos, ganaremos el acceso al siguiente nivel. Si no, los zombies superarán el número necesario para ganarnos la partida.

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El Dr. Zomboss nos envía sus huestes y, como plantas, nos defendemos en Plants vs Zombies Garden Warfare.

En Garden Warfare, sin embargo, no tenemos una vista cenital, sino que bajamos al terreno de juego. Los zombies dirigidos por el Dr. Zomboss y las plantas tienen un papel muy activo. Podemos manejar cualquiera de los bandos, el de los no-muertos que quieren dominar el mundo o el que se convierte en la última línea de defensa de los estúpidos humanos con apetitosos cerebros.

Los enfrentamientos llegan hasta a 12 jugadores por equipo, en dos bandos. Cada uno tiene un objetivo, que varía según el modo de juego. Está el típico capturar la zona, horda y poco más, en comparación con otros juegos del mismo estilo. Algo que deja sitio para futuras descargas que, de momento, no hacen mucha falta porque hay bastante diversión en el Blu-Ray o la descarga desde Xbox LIVE.

Una vez en el terreno, el humor y el diseño peculiar de todo lo que vemos se apodera de nosotros. Empezamos a disparar semillas con nuestras plantas, dejamos algunas explosivas por ahí, usamos el super salto para colonarnos en los tejados o aprovechamos para hacer de snipers. Todo lo que conocemos de otros títulos lo tenemos en formato zombie o planta, incluídos complementos como las ametralladoras de posición o los tanques.

También vemos cómo hay una buena variedad de personajes, no solo en cuanto a aspecto externo. Algo que cobra una importancia especial cuando se trata de enemigos más poderosos que los habituales. Aunque, como era de esperar, nosotros podemos ser ese bicho grande y feo al que cuesta eliminar. Solo es cuestión de elegirlo, aunque seguramente tengamos que haber desbloqueado su carta correspondiente.

Uno de los aciertos más notables de Plants vs Zombies Garden Warfare es, precisamente, que nuestras mejoras llegan en forma de cartas. Algo así como el modo FUT de los últimos FIFA. Pero, en lugar de gastarnos el dinero real en sobres, veremos que hay un buen arsenal gratuito a nuestra disposición. Solo a la espera de que juguemos y volvamos a jugar, hasta tener un repertorio que cualquier niño envidiaría en su álbum. Todos con explicaciones sobre su eficacia y una presentación excepcional, para que hacernos con todos sea un juego en sí mismo.

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Las plantas pueden ir bajo tierra, comerse a los enemigos o dispararles, mientras los zombies tienen lo necesario para derrotarlas.

Cada partida puede ser diferente si nos lo proponemos. Como en casi todos los títulos del género, tener los compañeros bien coordinados nos dará los mejores momentos. Algo que, en este juego, se traduce en una adicción increíble. Eso sí, antes debemos superar algunos conceptos que no perdonaríamos en otras franquicias. Por ejemplo, que los personajes obstruyan la visión, que la munición sea de un tamaño considerable para el poco daño que hace o que el caos se adueñe de la pantalla en momentos delicados. Aún así, no es cuestión de tomárselo muy en serio, ya que no estamos ante un shooter táctico ni nada por el estilo.

Un grupo bien avenido, con el tipo de unidad adecuado y en formación, se hace casi indestructible. Salvo que en el otro lado sepan la fórmula más adecuada para ponerle freno, algo que a veces es muy difícil. Aunque este tipo de situaciones están camino de desaparecer, ya que con pocos retoques de equilibrio todo puede cambiar enormemente.

Al ser un Plants vs Zombies, no podía faltar una buena vista cenital que nos de una visión completa del escenario. Esta la conseguimos con Xbox One SmartGlass y el modo jefe. Este nos permite llevar ayuda a nuestras fuerzas o poner trampas al enemigo. Se puede usar también Kinect, pero la opción del tablet o móvil resulta mucho más apropiada, aunque le queda demasiado por mejorar en todo caso.

Del apartado gráfico, hay que destacar el diseño de todo lo que vemos. Al menos, se nota que el concepto lleva años en casa de PopCap y miman su obra más famosa. Pero, al pasarlo a 3D y Xbox One, no podemos decir que estemos ante algo propio de la nueva generación. Casi todo lo que vemos está en Xbox 360, salvo la resolución nativa. Aunque hay texturas en baja calidad, elementos que aparecen de la nada o que se quedan flotando… lo cual nos invita a pensar en que debería haberse quedado un poco más en revisión, antes de salir a la venta. Eso sí, los tiempos de cara y la acción son cortos y suaves, según corresponda. Igual pasa con la música, que en un equipo 5.1 tiene algunos instantes sorprendentes, aunque en general no impresione por su acabado. Aunque sí por toques que juegan con quien está delante de la pantalla y en medio de los altavoces. Digamos que el sonido no pasa de curioso.

Bring by Xbox

+ Las partidas se hacen muy divertidas. Fomenta el juego en equipo. Incluye muchas cartas, sin necesidad de DLC. Modo a pantalla partida.
- Necesita equilibrar mejor las fuerzas. No sorprende a nivel gráfico. El modo Jefe resulta torpe.