Strider para Xbox One se merece otro análisis

A falta de poder analizar el Strider original, nos damos un paseo por este arcade que llega a Xbox One en el año de su 25 aniversario. Justo a tiempo para la fiesta ninja de primavera.
Nota

Strider es ese ninja que resultaba demasiado moderno para su época. Una máquina mítica que nos hace pensar en otros tiempos, con enemigos rusos en países con nombres tan raros como Kazakh y chicas vestidas de soldado con pechos imposibles… pura ficción de máquina recreativa, está claro.

Hace cinco lustros, una máquina recreativa se hacía hueco entre las manos de los más habilidosos. A algunos nos parecía un sueño. No solo ver que el personaje se agarraba a las pareces o desplegaba su espada. Ni siquiera que se descolgara desde su vehículo volador. Lo que soñábamos era con tenerlo en casa y, sobre todo, dedicarle el tiempo que necesitaba para pasar de los primeros compases de juego. Era ese Strider que algunos imitaron u homenajearon en los ordenadores y consolas de casa, pero que merecía estar en una máquina recreativa. Ni siquiera aquel Assassin de Team 17 llegó a hacer justicia al mentor, que hasta tuvo continuación.

Pero, ahora, 25 años después, ver Strider solo es una referencia para buscar en Wikipedia. No lo niegues, porque seguro que has tirado de Google para hacer memoria o conocer, por primera vez, una de esas experiencias que algunos llamamos míticas. Claro, todo lo que pudieran hacer entonces está más que superado por la tecnología y los recursos. La Capcom de ahora es otra y nosotros, para qué negarlo, también.

Strider nos lleva a varios escenarios de Kazakh

Strider nos lleva a varios escenarios de Kazakh.

Pero, ¿por qué traer Strider a Xbox One y, de nuevo, a las vidas de algunos? Sencillo, ha llegado el momento del homenaje. Esta vez, no es uno de esos lavados de cara que hemos visto otras veces. Ahora nos topamos con un juego nuevo. Uno que aporta, incluso, su propio carisma aunque sea todo lo cuidado que cualquier fan se pueda permitir.

El juego tiene al ninja fantástico que tan de moda parecía en 1989. Se desliza por el suelo mientras blande su hoja afilada. Salta y da volteretas como luego imitó Matrix (por cierto, hay trilogía nueva en camino… aunque no la hayas pedido). El caos, con enemigos desde todos los ángulos y disparos de todos los colores, también está presente en este nuevo Strider que casi llega al lanzamiento de Xbox One. Incluso la frustración del original se respira, aunque para esto hay que obviar los niveles de dificultad y poner el selector donde debe, al estilo 1989.

Incluso el objetivo del juego vuelve a tener cierto aire de credibilidad, de reminiscencia a Guerra Fría trasnochada. Con un líder soviético al que asesinar, porque en Kazakh se han pasado de la raya. Esto era algo típico en los ochenta, cuando vender juegos en Estados Unidos era prioridad, también para las compañías japonesas que saltaban el charco.

Los enemigos finales de Strider son una pausa en la acción

Los enemigos finales de Strider son una pausa en la acción.

Strider deja a un lado los argumentos y se centra en la acción. Es un juego en el que nuestro mando ha de estar bien engrasado, en el sentido figurado, claro. Aunque los dedos sí conviene tenerlos ágiles, claro, igual que la mente. En cuanto unimos reflejos y velocidad, se vuelve una delicia. Además, los enemigos reaparecen constantemente, con lo que pulsar el botón de disparo sin parar no es trampa, sino una necesidad.

El doble salto, deslizamientos más largos, caída en ataque y algunas combinaciones más se unen al repertorio conforme avanzamos. Además, conforme mejore nuestro ninja podremos acceder a nuevos lugares o acabar con los enemigos de formas originales. Hasta hay zonas secretas, como dicta la mejor de las tradiciones. Es decir, entre todo lo que se puede hacer, para colmo, Strider nos invita a rejugar sus niveles y acabarlos de la forma más perfecta posible. Así que, en caso de serlo, abstente de jugarlo una vez para ver su argumento. Este juego no se merece ese trato.

Donde se pierde ese ritmo y velocidad que rezuma Strider es en los monstruos finales. Las fases, como era lo habitual antes, tienen su cenit con un contratiempo mayor que los anteriores. Sin embargo, estos suponen una bajada de ritmo y un cambio de estilo que no siempre es acertado. Los hay más o menos difíciles, que requieren muchos más tajos de los deseados. Hasta los movimientos repetitivos, los patrones de toda la vida, tienden a resultar fuera de lugar después de la libertad que vemos en cada escenario. Pero es un elemento a superar, porque Strider promete más acción una vez eliminado cada obstáculo especial.

Una mejora sería mayor variedad de enemigos en Strider

Una mejora sería mayor variedad de enemigos en Strider.

Lo que no tiene desperdicio es el espectáculo de neones y explosiones que vemos en pantalla. Está claro que Xbox One es capaz de mucho más, pero el nuevo diseño del protagonista tiene mucho respeto a lo que recordamos del original. Strider carece de unos gráficos de los que llamamos Next Gen. La resolución sí llena las pantallas actuales, incluso las grandes, con una suavidad que nos hace olvidar el tema de los 1080p60fps. Pero el trabajo, el homenaje, bien se merecía haber hecho más modelos diferentes. Que diera menos sensación de repetición en cada nivel o que los enemigos se hubieran actualizado casi tan bien como nuestro ninja.

Del sonido hay poco que destacar, salvo que nos veamos atrapados por unas melodías y efectos más que previsibles. Es uno de esos juegos en los que puede tocarte la fibra, pero donde no se ha hecho un esfuerzo que haga pensar en la banda sonora como algo realmente cuidado, memorable. Tampoco es que la música del Strider original la recuerden muchos, con lo que pocos se sentirán agraviados.

Ahora que tenemos Strider en Xbox One, con tanta velocidad y acción, parece invitarnos a pensar en una versión actual. Algo como lo que hizo Mercury Steam con Castlevania hace unos años. Un salto en estilo que, con algo de suerte, actualice una licencia que algunos llevamos muy metida en la memoria. La misma que nos hace soñar con aquellos salones recreativos en que ver una buena partida de Strider agolpaba a una decena de envidiosos alrededor de una pantalla.

Bring by Xbox

+ La velocidad y el estilo del original se superan en algunas fases que suponen una descarga brutal de adrenalina.
- Los enemigos finales suponen un parón en el estilo de juego rápido y abierto del juego. También hay un exceso de repeticiones y poca originalidad en los soldados enemigos.