Valiant Hearts nos lleva a la Primera Guerra Mundial

La historia de Valiant Hearts se abre paso en Xbox One, con un juego de aire indie, pero producción al estilo Ubisoft.
Nota

Que un juego como Valiant Hearts nos cuente una de las historias más emocionantes de la Primera Guerra Mundial deja claro que este conflicto no ha sido tratado como se merece en los juegos. Es más, si dejamos a un lado la parte jugable, este título de Ubisoft es toda una lección de historia. Una que no debemos dejar que quede eclipsada por la tecnología o los “avioncitos”. Las trincheras, los dirigibles y los biplanos sí que tenían encanto…

La crudeza de un conflicto tan brutal se deja ver en Valiant Hearts de una forma amable. Sin embargo, conforme avanzan sus historias, hechas las presentaciones, esto queda atrás y vemos cada vez menos cuentos y más realidad. No es un juego para niños, ni de lejos, a pesar del aspecto visual. Sus personajes son héroes, como tiene que ser, pero con limitaciones que están más cerca de un diseño sencillo, de un juego perteneciente a otros tiempos… como su argumento.

Valiant Hearts sigue las desventuras de varios personajes cuyas vidas se cruzan. Los frentes han separado familias y hay malos a los que vencer, aunque no falten los conflictos de intereses y morales. Encima, tenemos un perro, que añade un toque extra de aventura a la fórmula. Aunque a lo largo del juego tenemos suficiente acción para no clasificarlo solo como tal.

El aire serio que imprimen muchas situaciones, sin embargo, se queda en nada cada vez que aparece el jefe de los malos. Un estereotipo de barón germánico que no esconde su lado más absurdo, cómico y fuera de lugar en una historia que intenta ser dramática. Este es, precisamente, uno de los problemas de Valiant Hearts, que sus guionistas y diseñadores no han medido bien hasta dónde es un juego serio y dónde ha de parar lo ridículo.

Valiant Hearts mezcla un estilo arcade con aventura y minijuegos

Valiant Hearts mezcla un estilo arcade clásico con aventura y minijuegos.

El diseño artístico, en 2D y bien animado en muchos momentos, también sufre altibajos. Los rostros llegan a ser muy expresivos, la iluminación nos mete en situación, pero al poco vemos que no se trata de ​Ori and the Blind Forest, el juego indie que presentó Microsoft en el pasado E3 2014. Es decir, podemos amar el diseño de los personajes, sus escenarios, las situaciones a las que nos enfrenta, pero si tuviera más o mejores animaciones para los personajes sería una obra maestra. Se queda muy lejos de ello por la irregularidad, aunque en general, seguro que lo amas.

El viaje de nuestros protagonistas a lo ancho de una Europa en guerra nos lleva a distintos estilos de juego. Desde plataformas, lo menos, hasta una aventura en la que debemos llevar objetos de un lado a otro para usarlos. Esto se mezcla con persecuciones en vehículos, que se limitan a movernos de izquierda a derecha como en un juego gratis para móviles. La presencia del perro nos hará pensar un poco más, con palancas y máquinas que requieren de observación, colaboración y medir los tiempos. Al final del juego, la sensación que da es de haber vivido una historia intensa y que sabemos mucho del conflicto que azotó a Europa. Pero todo esto a costa de sentir una repetición excesiva de situaciones que, durante la primera hora son muy inmersivas.

Bring by Xbox

+ La historia daría para una primera temporada de una serie en HBO. Es más, ya está escrita y respaldada por mucha información dentro del juego.
- Se hace repetitivo y abusa de la simplicidad, que no sencillez, en elementos como animaciones o las fases de persecución.