Worms Battlegrounds en Xbox One con la granada sagrada de Antioquía

Jugar a Worms Battlegrounds en Xbox One cumple con la tradición iniciada en la revista Amiga Format.
Nota

Worms Battlegrounds en Xbox One es un juego que cumple su cometido. El de traernos un clásico atemporal a una nueva generación de consolas. Una que puede, de sobra, con aquel ganador del concurso de Blitz Basic de al revista Amiga Format (que guardamos en disquete como oro en paño, junto a los ejemplares con sus distintas apariciones, también en CU Amiga). Es más, si no has jugado nunca a un Worms con tus amigos, empieza a entrenar y busca rivales, porque dominar la liana es una de las experiencias más gratificantes de la historia de los videojuegos. Dicho esto, estudiemos la santa granada de antioquía y todo nuestro nuevo arsenal.

La intención de Worms Battlegrounds en Xbox One no es distinta a la de sus apariciones anteriores en los últimos 20 años, si quitamos de la ecuación los intentos en 3D. Dignos de olvido, en su práctica totalidad. El multijugador en la misma consola es tan bueno que sobran explicaciones. Entrenar cuando nuestros contrincantes están lejos es vital. La recompensa llega si seguimos la norma.

De nuevo, tenemos un Worms en “dos dimensiones”, con sus scroll paralelos y todo eso que recuerda a otros tiempos más civilizados, aunque la alta resolución venga de la mano. Sin embargo, esto es solo a simple vista, pues todo está diseñado en 3D. Esto implica que algunos comportamientos son más propios de la tridimensionalidad, con lo que hay cierto caos impropio de los primeros Worms. Es un cambio que hemos visto, fruto del salto generacional que supuso Worms Revolution.

Hay que tener mucho cuidado con los escenarios, que ahora tienen un comportamiento demasiado preciso. Sus píxeles en 3D suponen un reto a la hora de calcular trayectorias y una pantalla mal ajustada puede traicionarnos.
Las clases son un añadido que aporta profundidad al juego. Atrás quedan los tiempos en que solo nos distinguíamos por un nombre o cierto píxel de otro color sobre nuestro gusano. Acabábamos queriéndolos, pero con científico, tropas pesadas, explorador, soldado… las cosas cambian bastante a la hora de defender o atacar posiciones.

Nuestra táctica puede cambiar mucho según quién tengamos en el punto de mira. Usar una u otra arma depende ahora tanto de la potencia necesaria para abatir al enemigo, como del entorno y lo que haga nuestro objetivo. Incluso podemos ayudar a recuperar vida al resto del equipo, lo cual llega a alargar las partidas lo necesario para un replanteamiento de nuestro juego.

Worms Battlegrounds en Xbox One mantiene la esencia 2D tradicional

Worms Battlegrounds en Xbox One mantiene la esencia 2D tradicional.

En Worms Battlegrounds se ha añadido un modo campaña con un villano al que derrotar. Este hace las funciones de tutorial, de manera que no hay excusa para llegar al juego real sin experiencia. Porque Worms va de jugar contra humanos, no de seguir una historia o vencer a la máquina. Tenemos escenarios en los que practicar con unas 65 armas diferentes, así como aprender las peculiaridades de la geomorfología gusanera.

Los retos del modo para un jugador se vuelven una aventura en algunos mapas concretos, con lo que podemos encontrarles la gracia y dedicarles un buen rato. Sobre todo, para terminarlos como nos gustaría o buscar la perfección. Esa que solo comprende cada uno, aunque sea crear formas obscenas a base de explosivos.

El multijugador de Worms Battlegrounds es lo mejor que tiene, como manda la tradición en la saga. Este ofrece un repertorio de personalización que hace veinte años habríamos tachado de locura, algo imposible. Pero estamos en la época de los avatares, los DLC y todo vale. De ahí que podamos pasarnos mucho tiempo como si nos metiéramos en el probador de unos grandes almacenes. Hay de todo, desde armas con grados diferentes de potencia, hasta terrenos que modificar. El editor que algunos conocerán por usarlo en PC, se ha adaptado a Xbox One y nuestras creaciones se pueden compartir con los amigos.

Team 17 ha vuelto con una de sus joyas. La que ha permitido a esta compañía sobrevivir desde los tiempos gloriosos del Amiga. Esperemos que el éxito los acompañe y pronto veamos más regresos, aunque otros como Alien Breed no hayan cuajado, de momento. Son otros tiempos, en los que dominar los píxeles no lo es todo. ¿Qué tal si lo intentan al estilo retro, como hacen los indie que no habían nacido cuando Worms empezaba a triunfar?

Bring by Xbox

+ El editor está incluido, las opciones de personalización son infinitas, hay decenas de armas diferentes y el multijugador local sigue siendo puro amor (y odio) con el que romper amistades.
- Aporta muy pocas novedades respecto a Worms Revolution y el resultado no es todo lo atractivo que nos gustaría... quizá por estar diseñado en 3D, con perspectiva 2D.